¿Cuál será el próximo Top 10 estadounidense?

2013 podría ser la primera temporada en la que ningún estadounidense pise el Top 10 en algún momento del año

Isner ha sido el último Top 10 estadounidense. Foto: especiales.elpais.com.uy
Isner ha sido el último Top 10 estadounidense. Foto: especiales.elpais.com.uy

Desde que se creó el ranking en 1973, Estados Unidos ha podido presumir de ser el único país en tener durante todas las temporadas al menos un representante en algún momento del año como Top 10. Ahora, sin embargo, el panorama no está claro para que en 2013 se pueda repetir, ¿quién será el siguiente estadounidense en ser uno de los diez mejores del mundo?

Estados Unidos, tercer país más poblado del planeta tras China e India con más 310 millones de personas. Tercero, también, en la lista de estados con más extensión de territorio. De largo, el país más rico del mundo si atendemos a su Producto Interior Bruto. Líder, por supuesto, en cualquier clasificación histórica de tenis que se precie, como demuestra el hecho de tener más Copas Davis que nadie (32, por 28 de Australia), más Grand Slams que cualquier otra nación (53 por 25 de Suecia) o más Masters 1000 que el resto (46 por 40 de España). Registros colosales para un país que desde tiempos lejanos ha trabajado por y para el deporte.

¿ Cuál será el próximo Top 10 estadounidense?

Sin embargo, todo ello parece caer en saco roto en los últimos tiempos si se recuerda que ningún tenista de esa nacionalidad gana un torneo del Grand Slam desde que lo hiciera Andy Roddick en 2003, o que tampoco son capaces de alzar un Masters 1000 desde que el propio “cañonero de Nebaska” lo consiguiera en Miami, casi ya hace tres años. Y es que la realidad es bien distinta a día de hoy, al punto de que se puede comprobar que en los cuadros de los torneos de pista cubierta europea no se ven representantes norteamericanos, o al extremo de que entre los 100 primeros, sólo se ven siete raquetas de esa procedencia, una de ellas ya retirada (Roddick) y otra casi a punto de hacerlo (Fish), cuando veinte años antes podían contar hasta 18 dentro de ese Top 100.

Aunque, quizás, el dato más llamativo por novedoso sea el que señala que 2013 puede ser la primera temporada desde que se creó el ranking ATP en 1973, que a lo largo de todo el año no haya siquiera un tenista estadounidense que pise en algún momento el Top 10, el grupo que separa a los buenos de los mejores.

John Isner, actualmente 16º y su mejor hombre en la clasificación fue él último tenista estadounidense que logró hacerlo el pasado 24 de septiembre de 2012, pero desde entonces nadie ha estado cerca de hacerlo y si comprobamos las distintas opciones vemos como pensar en quién será el próximo en sucederle puede resultar toda una lotería

Por potencial y ranking, es el citado Isner el que más probabilidades tiene de retornar. Pero su problema es que defiende la final de Indian Wells que son 600 puntos y el simple hecho de no repetir una actuación similar, su descenso en la clasificación será más que evidente.

Se podría pensar que Sam Querrey también podría tener alguna oportunidad de conseguirlo, pero su irregularidad y su historial de lesiones hacen pensar que la única forma de de hacerlo sería mediante una sonada campanada en algún torneo importante, al estilo Isner en el desierto californiano en el pasado curso.

Por detrás de ellos, las expectativas se reducen notablemente al punto de hacerse escasas. Los siguientes en el ranking son Fish y Roddick. Como señalábamos, uno al borde de la retirada debido a sus problemas cardíacos y otro ya sí, jubilado de las pistas. Decir que Donald Young puede ser Top 10 puede sonar a broma, si atendemos a que en 2012 llegó a encadenar 17 derrotas seguidas. Algo similar puede decirse de Michael Russell, 34 años y número 86 del mundo, o de Brian Baker, que a pesar de su esfuerzo por volver a ser un tenista de nivel tras el lastre de las lesiones, no parece tener el suficiente empuje como para pensar en ingresar entre los 10 primeros.

Ante semejante panorama, ¿qué queda? Pues si tenemos en cuenta que tampoco aparece ningún junior estadounidense en el Top 10 del ranking de la categoría, la opción más sólida parece la de Ryan Harrison. Tiene como mejor aval dos presencias en octavos de final en Indian Wells y a sus 20 años es el único jugador con dicha edad junto a Bernard Tomic en estar entre los 100 primeros.

Él y su compañero de generación Jack Sock (campeón de US Open junior 2010), son los que deben de tener la misión de devolver al tenis estadounidense al lugar del que no debió salir por tradición e historia, pero al que tiene difícil regresar, al menos en un período razonable de tiempo que nadie sabe lo que se puede prolongar.

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