Thomaz Bellucci: Momento para explotar

Repasamos el posible margen de progresión en 2013 del tenista de Sao Paulo

Thomaz Bellucci en competición. Foto: veja.com
Thomaz Bellucci en competición. Foto: veja.com

Desde hace unos años Thomaz Bellucci es uno de los muchos proyectos de gran jugador que pululan cómodamente en el top50. Con cuatro títulos ATP y con el puesto 21 como mejor ranking, la irregularidad ha sido una constante en su carrera profesional. Con veinticinco años, afronta una temporada clave para medir su posible techo en el circuito tenístico.

Ser el mejor tenista de tu país suele conllevar una gran responsabilidad. Por un lado es un gran orgullo pero por otro tienes que soportar una presión que es más llevadera si formas parte de una nación que es una potencia tenística. Sin embargo, si tu país es pequeño, su evolución tenística depende casi exclusivamente de tus resultados. En esta ocasión estamos ante el segundo de los casos. Thomaz Bellucci llegó al mundo el 30 de diciembre de 1987, a escasos dos días de compartir generación con Juan Martín Del Potro, Marin Cilic o Ernests Gulbis, una de las mejores añadas que se recuerdan en la última década. En su carrera junior poco más que pasó de puntillas y ni siquiera llegó a rozar el top10 del ranking junior que clasifica a las mejores promesas de la raqueta.

Su irrupción en el circuito, llegó de forma un poco tardía para lo que aún hace tres o cuatro años era normal. Con casi veinte años, si eras un jugador de proyección, ya tenías que estar entre los cincuenta mejores o al menos haber ganado algún torneo ATP. Pero Bellucci, oriundo de Tiete, una localidad situada en Sao Paulo, ni una cosa ni la otra. Cumplida la veintena apenas había pisado el circuito challenger con un éxito muy moderado. Sin embargo, todo cambió a inicios de 2008. Calificó a inicios de año para el ATP de Buenos Aires desde la previa, su primer torneo de gran categoría, y entre febrero y mayo sumó hasta cuatro coronas en torneos del ATP Challenger Tour para colarse rápidamente en el top100. Pasó la ‘qualy’ en Roland Garrós y le hizo partido en primera ronda a Rafael Nadal, siendo el segundo jugador tras Djokovic en conseguir arañar más juegos con un total de nueve.

Ante el rey de la arcilla a Thomaz Bellucci se le vieron detalles de jugador de gran nivel. Zurdo, poseedor de una derecha que parecía un martillo pilón y un revés que aunque era muy mejorable, se le veían trazas de ser muy peligroso si conseguía controlar sus golpes planos. Su movilidad, debido a su envergadura -188 cm de altura- era una de sus asignaturas pendientes, siendo su lunar sobre todo el juego en la media pista, que a día de hoy tampoco es tan importante ya que el juego en la red está prácticamente obsoleto. De fondo de pista pasaba de la defensa al ataque de forma muy rápida, rindiendo sobre todo en canchas lentas, donde fue criado tenísticamente, pero también parecía tener buenas condiciones en superficies rápidas.

Sin embargo, en los siguientes años no se acabó de ver una gran progresión por parte del brasileño. Si bien es cierto que ganó algún título ATP , rozó el top-20 e incluso llegó a tener al invencible Djokovic de 2011 a unos pocos juegos de la derrota , hizo algunos cambios que no tuvieron resultado esperado. Pasó a ser entrenado por Larry Passos, ex entrenador de Guga Kuerten, la gran leyenda de su país, pero su tenis no acababa de arrancar. Su irregularidad era manifiesta y podía hacerle caer en un agujero negro que le impedía ganar partidos en varios torneos seguidos. Su progresión en pistas duras quedó prácticamente estancada y sus registros eran paupérrimos En el pasado curso solo ganó nueve partidos fuera de la tierra batida y perdió un total de catorce, aunque a final de temporada pareció ver la luz al alcanzar la final en el torneo de Moscú, sobre pista cubierta.

En el partido por el título del evento moscovita, tuvo a Andreas Seppi, su oponente en la final, contra las cuerdas, disfrutando de un set y un break arriba, pero los nervios le jugaron una mala pasada y el italiano le dio la vuelta al encuentro llevándose así el trofeo. La actitud en la pista es otro de sus problemas a mejorar. Es demasiado vehemente, y enseguida se enfada si las cosas no van bien. En 2013, sin embargo, se han visto indicios de una posible mejoría en el juego del brasileño.

Su victoria en Jacksonville ante John Isner en la Copa Davis le ha dado algo de crédito. El rival que tendió en la lona es todo un experto en superficies rápidas, y le ganó en terreno foráneo y ante un público y una grada que tenía en contra. Thomaz, contra todo pronóstico, supo digerir la presión y llevarse el punto para Brasil en cinco apretadas mangas. En su Sao Paulo natal, sobre tierra batida, su superficie predilecta, se le presenta una bonita oportunidad: alzar el trofeo que no pudo levantar en la final de 2009 y de paso derrotar a una leyenda del tenis por el camino. Y es que Rafael Nadal podría cruzarse con él en semis ¿Momento para explotar definitivamente?

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