Mauresmo, Bartoli y el mareado tenis femenino francés

Pese a una ingente cantidad de recursos y de inversión no enderezan el rumbo; se encomiendan a Mladenovic, al nuevo plan de Mauresmo y a la 'renovada' Bartoli

Que el tenis es un deporte volátil en el que lo que el lunes parece negro el jueves puede ser blanco, y que lo que has estropeado durante todo el curso lo arregles en una sola semana, es algo totalmente fuera de dudas. Algo así ha vivido el tenis femenino francés los últimos días, en los que ha vivido una auténtica montaña rusa llena de alegrías y decepciones, regadas de decenas de declaraciones y de decisiones controvertidas. A continuación analizamos la realidad del tenis femenino francés.

La FFT, organizadora de Roland Garros y madre de todo lo que acontece en el país galo cuando de raquetas se trata, con su vivo director al frente (Jean Gachassin), ha sido uno de los constantes ejemplos que el resto de federaciones nacionales de tenis han observado con detenimiento. El tenis en Francia es uno de los deportes más seguidos, su legión de tenistas es amplísima, acostumbra a llenar las centrales de sus grandes torneos aunque sus estrellas locales no hayan alcanzado las últimas rondas, y ha mostrado un interés por su tenis femenino difícil de encontrar en sus países cercanos.

Con cinco torneos ATP masculinos y dos femeninos WTA, que se suman al Grand Slam del Abierto Francés, sin duda, Francia es una de las naciones que más tenis profesional disfruta dentro de sus fronteras. Y esto es así porque lo consume y porque lo mima. En lo que se refiere al tenis femenino, la FFT continuamente incorpora nuevos planes y no escatima en becas y ayudas a sus jugadoras, especialmente hasta que alcanzan el profesionalismo. Tampoco se puede olvidar que más allá del Grand Slam, el WTA Premier de París y el WTA International de Strasbourg, en Francia cuentan con 30 torneos ITF, la mayoría de ellos con dotaciones altas, y por tanto repartiendo más puntos y alcanzando a jugadoras de más futuro. Desde el 1 de enero hasta el 4 de noviembre se desarrolla esta treintena de torneos ITF femeninos, donde sólo 11 de las semanas comprendidas entre esas dos fechas antes mencionadas carecen de competición ITF, varias de ellas precisamente por estar disputándose un torneo WTA o Roland Garros. Torneos que suponen una de las giras más ambiciosas de todo el mundo, a nivel ITF, con eventos tan prestigiosos y que no tienen nada que envidiar a muchos WTA como Cagnes-sur-Mer, Saint-Gaudens, Marseille, Biarritz, Saint-Malo, Joue-les-Tours, Poitiers y tantos otros. En definitiva, año tras año tenistas franceses tienen muchos torneos a su disposición y se consigue acercar el tenis femenino a casi cada rincón de la nación.

Todo esto es posible gracias al patrocinio, extenso e intenso, de GDF Suez, una gran empresa eléctrica que lleva ya 21 años colaborando con el tenis femenino francés, desde cualquier prisma. Es el mayor patrocinador de todos los torneos, patrocina a las jugadoras profesionales, al equipo de Copa Federación, beca a jóvenes talentos... hablamos, sin duda, de uno de los grandes patrocinios que existen a nivel mundial en el deporte; y desde luego si hablamos de tenis femenino, nos encontramos ante la referencia.

Además de esto, el tenis francés cuenta con grandes academias (sin ir más lejos la Mouratoglou Tennis Academy) y con apoyos de sponsors, por medio de la FFT, que sin duda cuenta además con grandes ingresos a raíz de la organización del torneo sobre tierra batida más importante del mundo: Roland Garros.

A pesar de todo ello, el tenis femenino francés no vive un buen momento. La última eliminatoria de Copa Federación de la semana pasada, además de ser un culebrón monumental, ha sido un fin de semana de disgustos. Amelie Mauresmo, la mítica tenista francesa, debutaba en el banco de capitana; pero no lo ha podido hacer peor. Alemania, una rival de envergadura, aplastó sin contemplaciones a las francesas que jugaban como locales en Limoges, sobre pista de tierra batida indoor. Cabía la opción de ser optimistas cuando Mauresmo hizo público que podría contar por primera vez en 9 años con Bartoli entre las seleccionadas. Así fue, y tras el clásico partido de exhibición del tenis femenino francés durante la edición del WTA Premier GDF Suez de Paris, que ganó la prometedora alemana Mona Barthel (una conquista germana que adelantaba los acontecimientos), el optimismo se relanzaba entre los aficionados y en el seno del propio equipo. Marion, Kristina, Alizé, Pauline, Amelie, Virginie... todo eran risas. Y risas que no escondían nada, era un cambio de rumbo sincero e ilusionante. Bartoli además, sin Kerber convocada, era la tenista de mejor ranking de la eliminatoria, y sólo de imaginar una victoria en Fed Cup sobre Alemania, parecía que el barco al fin iba a zarpar. Pues bien, pocos días después la espuma se diluyó y una gripe (o esa es al menos la versión oficial) apartó a Marion de la convocatoria final. Si a eso se suma la controvertida decisión tomada por Mauresmo, estrenándose en el cargo pisando fuerte (demasiado, a tenor del resultado), de dejar fuera de los individuales a Alizé Cornet, #2 francesa tras Bartoli y experta en la superficie que protagonizaba la eliminatoria, entonces el cóctel explosivo estaba listo y la bomba de relojería ya empezaba su cuenta atrás. Más aún en un país donde tanto se sigue el tenis y donde tantas miradas se posan sobre el equipo. Ninguna de las derrotas pasó desapercibida, y se perdió en pista lo que se entendió perdido con las decisiones previas a que empezarán a disputarse los puntos.

Habría preferido otro debut como capitana, uno más positivo”, comentaba la entrenadora francesa a los medios. “Sin embargo, en el alma del equipo, en la cohesión, han sucedido cosas interesantes los últimos meses y esta última semana”, a lo que añadió: “siempre se aprende más de las derrotas que de las victorias y este equipo tiene potencial para progresar, tanto cada una de sus componentes individualmente como el equipo en su conjunto”. Mauresmo no vendía mentiras, exponía cruda la realidad del tenis femenino francés que pese a la gran cantidad de medios y de cariño que recibe no termina de encontrar solución a sus problemas de Fed Cup. En abril se jugará, en casa, su no descenso al Grupo Zonal Europa I ante la difícil selección de Kazakhstan, con jugadoras de gran talla como Shvedova, Voskoboeva, Pervak o Karatantcheva. Una prueba de fuego interesante para Mauresmo y todo su equipo; ya han llegado demasiado abajo, y descender supondría arrastrarse por un barro no digno del enorme presupuesto de la FFT para el tenis femenino. Una vez más, el dinero no garantiza los resultados.

Mientras todo esto ocurría, Bartoli aunque no entró en convocatoria sí estuvo en el banquillo apoyando a sus compatriotas y dejándose las manos en los aplausos y la voz en los gritos, de forma muy entregada. Tan enérgica como lo es en pista, sorprendió ver a Marion así fuera de la cancha aunque no fuera de competición del todo. Marion ha hecho oficial que tras toda la vida sin separarse de su padre, ha decidido reestructurar su equipo y dejar de acompañarse por Walter Bartoli en los próximos torneos. Empezando desde Doha. De forma tranquila y haciendo las cosas bien, Bartoli da un gran paso adelante en su carrera que sólo el tiempo dirá si fue acertado o no, aunque muchos llevamos tiempo reclamándole. Si hiciera ahora un año que hubiera decidido esto igual habría podido luchar por las medallas en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. "Siento que, tal vez, estoy ya en una etapa de mi carrera en la que puedo intentar moverme un poco más por libre y a mi manera. Soy una tenista experimentada, confío completamente en mí misma y hace tiempo que soy yo la que toma las decisiones en pista. En realidad, esta decisión tampoco va a cambiar tanto las cosas". Un cambio de actitud radical que limó con el "pero sigo queriendo a mi padre, que me ha dado todo los últimos años y con el que estoy en contacto permanente vía telefónica, pero ha llegado el momento de seguir caminando yo sola". De momento, Bartoli con un esquema de juego que poco puede cambiar, pretende fortalecerse físicamente y aspira a conseguir el sueño que mantiene desde el primer día en que agarró una raqueta: conquistar un Grand Slam. ¿Veís a Marion lográndolo? Siempre ha sido una escaladora peculiar pero fuerte como pocas.

A la par que la #1 da sorpresas día sí día también, Kristina Mladenovic concentra las miradas esperanzas del tenis femenino francés de una gran referente futura. Estancadas Caroline García e Irena Pavlovic. Cornet, #36, no es la misma joven referente que encandiló al mundo alcanzado el #11 de la WTA pero sigue siendo una tenista de la élite de este deporte, no obstante ya no ilusiona como antes. Parmentier y Johansson, terrícolas, cierran por su parte la nómina de tenistas francesas en el top100, que son en total cinco. Ni mención cabe a la casi desaparecida Aravane Rezai que otrora fue capaz de ganar el WTA de Madrid a Venus Williams y confirmarse en el top30 (hoy es la #176 WTA). Tampoco de las veteranas francesas, que ya vivieron sus mejores años, como Virginie Razzano (muy popular por su dramática historia y por su épica victoria en la central de Roland Garros ante Serena Williams, en la única derrota en primera ronda de un Grand Slam de la leyenda norteamericana), Severine Beltrame o Julie Coin.

De esta forma, el tenis francés vive hecho un lío. Pese a dejarse el alma en conseguir cantera, en torneos prestigiosos, en becas... pese a generar el caldo de cultivo preciso, y que cualquier desearía, para que germinen muchas tenistas, no consiguen más que ‘ablandar’ a sus estrellas incipientes. Quizás se hayan pasado hasta de agua cuidando la planta. Todas sus últimas jóvenes referencias, siempre ‘herederas de Mauresmo y Pierce’, terminan en estrellas frustradas. Ahora Mladenovic parece estar preparada para despuntar algo más pero su debilidad mental le impide, por el momento, recoger verdaderas ilusiones de la exigente hinchada francesa. Montados en una montaña rusa, el aficionado al tenis femenino francés vive en un sinfín de sensaciones amargas constantes. Un tenis que da mucho más de lo que recibe, y que debe plantearse realmente qué es lo que falla en su proceso, porque el futuro próximo no se vislumbra mucho más exitoso que el presente.

por @Pep_Guti para @PuntoDBreak

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