Gasquet suma en Montpellier su segundo título del año

El tenista francés ha ganado catorce de los quince partidos que ha disputado en este 2013

Richard Gasquet en competición. Foto: secondset.de
Richard Gasquet en competición. Foto: secondset.de

Richard Gasquet ha ganado de nuevo en suelo francés tras alzarse con el título en el torneo ATP 250 de Montpellier. Es su segunda corona del curso tras conseguir levantar el trofeo en Doha en la primera semana del año. Situado en la décima de la plaza del ranking mundial, el de Beziers se está confirmando como uno de los tenistas más peligrosos fuera del top-4, adquiriendo una regularidad que era inusual en él y que le hacía perder ante jugadores inferiores.

Hablar de un jugador como Richard Gasquet es hablar de talento, de precocidad, pero también de un artista maldito, de alguien que durante años no ha podido responder a las expectativas creadas en torno a él. Si además con dieciocho años hace semifinales en Montecarlo y luego final en Hamburgo -ambos Masters Series por esa época- el jovencito tenista de Beziers irremediablemente y sin quererlo pasó a convertirse en la gran promesa de Francia, y la segunda más prometedora de todo el circuito mundial tras un Rafael Nadal que en 2005 ya arrasaba en la gira de tierra ganando casi cualquier torneo que se encontrase a su paso.

Con uno de los mejores reveses del circuito, el galo apareció como un huracán en la élite. Y al ser del país del que procedía, eso conllevaba una gran responsabilidad y una gran presión. Número doce del mundo con apenas diecinueve años, aún tenía muchísimas cosas por pulir. Su derecha era muy poco ortodoxa, y no conseguía darle la suficiente profundidad para dotar al golpe de más peligro. Su físico era demasiado endeble para soportar partidos largos y a menudo mostraba una cierta desidia tras desaprovechar ventajas en el marcador. Era muy frágil mentalmente.

Producto de la escuela francesa, su buena mano en la media pista se hacía notar cuando tenía que finalizar jugadas en la red a pesar de no ser un jugador de saque y volea. A pesar de rozar el top-ten antes de cumplir la veintena, tuvimos que esperar hasta julio de 2007, con las semifinales de Wimbledon -su única incursión más allá de octavos de final en un torneo de Grand Slam- tras ganar a Andy Roddick, para verle entre los diez mejores tenistas del mundo. Sin embargo, al francés le costaba mucho rendir a buen nivel en casa. La presión de jugar ante los suyos era demasiada para un jugador que por actitud aún no estaba preparado para grandes cosas. Incluso durante dos años se borró de Roland Garrós con lesiones más que dudosas. De todos modos y sin que sirviese de precedente, en ese mágico año en el que alcanzó la penúltima ronda en el césped londinense, también se clasificó para la Copa de Maestros en Shanghai tras conseguir llegar a las semifinales en París-Bercy.

Los tres siguientes años en la carrera del ahora pupilo de Ricardo Piatti fueron un infierno. Tempraneras derrotas en primera ronda y una bajada considerable en el que ranking, que desembocó en el positivo por cocaína tras la disputa del Masters 1000 de Miami. Gasquet negó haber tomado dicha sustancia, aunque sí que reconoció haber estado en una discoteca de la ciudad tomando unas copas tras haberse retirado del evento por unas molestias en la espalda. Finalmente, la sanción fue más leve de lo que parecía en un principio, y tras dos meses alejado de las pistas y abonada una multa económica, volvió en el US Open del 2009 en primera ronda ante Nadal, compañero de generación y uno de los jugadores que más le apoyaron durante el proceso.

A partir de ese momento, todo iba a ir a mejor. A mediados de 2010, ganó en Niza su segundo torneo conquistado en tierras galas ganando en un agónico partido a un vehemente Fernando Verdasco que arremetió contra el público francés por el masivo apoyo al tenista local. Volvió a alcanzar la cuarta ronda en un Grand Slam y empezó a adquirir una regularidad que le permitió volver al top-20 al año siguiente. Su victoria ante Roger Federer en Roma le dio la confianza necesaria para afrontar con una mejor actitud los partidos ante los mejores del circuito. Su falta de fondo físico, que en su juventud le lastraba en exceso, ahora había desaparecido, demostrando una gran fortaleza en partidos largos y mentalmente duros.

Pero lo que realmente supuso un punto de inflexión en su carrera fueron los JJOO de Londres. Eliminado de forma temprana del cuadro individual, el de Beziers se centró en el doble, donde hacía pareja con Julien Benneteau, otro singlista con grandes condiciones para la modalidad. Ambos con buen toque en la red, fueron derrotando a parejas importantes hasta caer en semifinales ante los hermanos Bryan sin apenas oposición. En el partido por el bronce, se deshicieron de la pareja española formada por David Ferrer y Feliciano López, que el día anterior perdieron en un encuentro durísimo ante Llodra y Tsonga, compatriotas de Richard y Julien y que indirectamente ayudaron a conseguir el preciado metal.

Tras este éxito, Gasquet empezó a realizar un tenis exquisito y se plantó en la final de Masters 1000 de Canadá, como ya hizo en 2006. Era su tercera final en un evento de tal categoría pero poco pudo hacer ante un enrabietado Djokovic que quería arrasar en el circuito tras no haber podido ganar una medalla en la cita olímpica. A pesar de la derrota en el último partido, el jugador francés sumó unos valiosos puntos que le permitieron acabar la temporada en la décima plaza del ranking mundial, posición que quiso defender a inicios de 2013 jugando muchos torneos nada más iniciarse el año.

Y la verdad es que no le ha ido nada mal esa estrategia, ya que solo ha perdido un partido de los quince que ha disputado hasta el momento en este curso. Ganó en Doha tras remontar a Davydenko en una final muy disputada y esta semana lo ha hecho de nuevo en suelo patrio, en Montpellier tras superar partidos complicados ante Monfils, Benneteau y Nieminen antes de pasar por encima de Paire en el partido por el título. En la Copa Davis también sumó dos victorias y otras tres en Melbourne Park antes de caer en cuatro parciales ante Jo-Wilfriend Tsonga.

Su gran asignatura pendiente siguen siendo los Grand Slams, donde casi siempre suele caer en la cuarta ronda. Con 26 años, en plena madurez deportiva, Richard Gasquet se encuentra ante un momento clave de su carrera: conformarse con su posición, con lo que ha logrado, o tener la ambición necesaria para seguir mejorando y poder afrontar nuevos retos. En sus inicios como tenista profesional muchos le veían como un potencial ganador de Grand Slams. Y aunque ya lo decíamos a inicios de este año, mantenemos la opinión de que parece utópico pensar que un tenista fuera del top-4 vaya a alzarse con un ‘major’. El galo siempre ha tenido la capacidad tenística necesaria, pero siempre le faltaron otras cualidades. En los próximos meses veremos si realmente es un ‘outsider’ peligroso o por el contrario es otro top-ten efímero que se cuela entre los diez mejores por una sucesión de buenos resultados continuados en el tiempo.

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