Marin Cilic, al asalto del top ten

El croata, finalista en Zagreb, no defiende apenas puntos hasta el mes de mayo

Marin Cilic avanza con paso firme hacia el top-ten del ranking ATP. Su victoria ante Mikhail Youzhny en las semifinales del ATP 250 de Zagreb le coloca a solo un triunfo de lograr su tercer título en la capital croata. Con una mejor actitud sobre la pista y una progresión que se ha alargado durante años, el pupilo de Bob Brett aspira a volver a estar entre los diez mejores del mundo.

Nuestro protagonista de hoy, Marin Cilic, nació en Medjugorje, Bosnia, siete años después de la famosa aparición de la Virgen en la ciudad balcánica. Criado tenísticamente en San Remo a las órdenes del entrenador australiano Bob Brett, registró de manera temprana buenos resultados en pistas de tierra batida a pesar de que, a priori, sus condiciones no eran las más adecuadas para dicha superficie. Campeón en categoría junior en Roland Garrós, en 2005 terminó solo por detrás de Donald Young en la clasificación de mejores promesas que auspicia la ITF.

Su primera gran aparición en el circuito tuvo lugar en el torneo de Gstaad, sobre polvo de ladrillo, pero situado a mucha altitud, lo que beneficiaba el servicio de un jugador de su envergadura. Llegó hasta las semifinales en la arcilla suiza y solo se inclinó en tres luchados parciales ante Feliciano López, otro jugador con un poderoso saque. Sin embargo, el primer golpe del balcánico, a pesar de sus 198 cm de estatura, no es su mejor arma. El excesivo arqueo de su espalda le otorga más seguridad al impactar la bola, lo que le hace tener uno de los mejores segundos saques del circuito, pero también le resta velocidad a la bola. Es decir, que sacrifica potencia por colocación. Tampoco ayuda que su porcentaje de primeros servicios no llegue al 50%, una de las grandes taras que le han dificultado enormemente conseguir buenos resultados ante los mejores jugadores del mundo.

Y eso que desde muy joven, Cilic tuvo éxito. Líder de la generación de 1988 junto a Juan Martín Del Potro, Ernests Gulbis y Evgeny Korolev. A finales de 2007 ingresó en el top-100 por primera vez en su carrera, y antes de cumplir la veintena ya había levantado su primera corona ATP en el torneo de New Haven y ya sabía lo que era disfrutar de la segunda semana de un Grand Slam al haber llegado a los octavos de final en el Open de Australia y en Wimbledon. Su progresión no se paró y dos años después alcanzó las semifinales en Melbourne Park, convirtiéndose en el primer top-ten de su país desde que Ivan Ljubicic alcanzara tal distinción cinco temporadas antes. Aconsejado durante algunas semanas por todo un mito en su nación como Goran Ivanisevic, Marin empezaba a ser un ‘outsider’ muy peligroso para los primeros clasificados del ranking.

Sin embargo, su entrada entre las diez mejores raquetas del planeta no le hizo mejorar sus prestaciones, sino todo lo contrario. Solo se mantuvo ocho semanas en tan selecto club y desde hace casi tres años que no se le ve por tan nobles posiciones. Su estancamiento, podría asemejarse al que vivió entre los años 2007 y 2009 el checo Tomas Berdych. El ahora número seis mundo también estuvo entre los mejores a una edad muy temprana pero su actitud y su capacidad mental quizá no estaban a la altura del tenis que en ocasiones podía desplegar. Y algo parecido le está pasando a Cilic.

Durante varios años ha exhibido por momentos un gran tenis. Y para muestra, no un botón, sino dos: en las dos ocasiones que ha llegado a los cuartos de final del US Open, dominaba a dos jugadores instalados en el top-ten como Del Potro y Murray de forma cómoda. Con set y break arriba a su favor, estaba sacando a su rival de la pista a base de una gran gama de golpes. Pero cuando tiene que concretar esa ventaja, los nervios le pueden, se bloquea y empieza a tirar bolas fuera. Su rival, con mucha más experiencia en rondas finales de grandes eventos, se crece y acaba finiquitando el partido en cuatro mangas, evitando así la sorpresa.

A pesar de ello, a mediados de la pasada campaña, se notaron varias mejorías en el rendimiento de Cilic. Tras estar tres meses fuera del circuito por una lesión de rodilla, el croata empezó a conseguir resultados interesantes. Los títulos en el césped del Queen’s Club y en la arcilla de Umag le dieron la confianza para poder volver a estar entre los quince primeros. Además, alcanzó dos cuartos de final en eventos de M1000 que históricamente nunca se le han dado bien, de hecho nunca ha alcanzado la penúltima ronda en un torneo de esta categoría.

Si bien su inicio de curso no ha sido demasiado brillante, cayendo en semifinales de Chennai y en tercera ronda del Open de Australia, sus dos victorias en la Copa Davis ante Lorenzi y Seppi, y su trayectoria hasta el momento en Zagreb indican que se encuentra en un buen momento de forma. Con su golpe de drive está consiguiendo muchos golpes ganadores a base de tiros planos y minimizando sus errores, su gran lacra en años anteriores. Con el revés, sin duda su mejor golpe, es capaz de cambiar direcciones y desplazar a su oponente abriendo ángulos.

Instalado en la duodécima plaza del ranking ATP y con el top-ten a menos de cuatrocientos puntos, solo tiene que defender un total de cincuenta y cinco hasta el mes de mayo, una cifra del todo ridícula que le debe permitir ingresar dentro de poco entre los diez mejores sobre todo si lo hace bien en el torneo 500 de Memphis y en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, sus compromisos más inmediatos.

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