Agnes Szavay se retira del tenis

Con 20 años llegó a ser la #13 del mundo, íntima de Azarenka, le aparta de la competición la misma lesión de Safina

Elbúcsúzom... que traducido del húngaro significa ‘me despido de ti’, ha sido el titular elegido por Agnes Szavay para su rueda de prensa de hoy, en la que ha hecho oficial su retirada del tenis profesional, punto final a una dura lesión de espalda que le ha venido persiguiendo durante los 4 últimos años y que ha llegado a poner en riesgo no ya sólo su carrera sino su salud para llevar siquiera una vida normal.

Con sólo 24 años y un historial magnífico, hoy podríamos estar hablando de Ági como una confirmada top10 o top20 con total seguridad. Escribir sobre sus mejores y peores torneos, sobre si por fin daría el salto hacia el top5 o si tendrían bajones que le llevarían al borde del top30, pero nadie duda de que hablaríamos de ella. Era una grandísima tenista, cuya mayor virtud era la competición y su valor para jugar los momentos calientes de los encuentros. Campeona Junior de Europa, campeona en individual de Roland Garros Junior así como finalista en el respectivo Open de Australia, también conquistó Wimbledon y Roland Garros Junior en dobles. Desde luego, era un gran historial sin apenas haber cumplido la mayoría de edad. Tras dos duros años de cirugías en algo tan delicado como las vértebras, Agnes había pasado muy poco tiempo en la élite pero le había bastado para conseguir derrotar en cinco ocasiones a números 1: Venus Williams, Dinara Safina, Victoria Azarenka, Ana Ivanovic y Jelena Jankovic, también le había bastado para conquistar 7 títulos WTA (5 individuales y 2 de dobles), entre los que destaca su título de Beijing de 2007 (WTA Premier que conquistó con apenas 19 años de edad), le bastó para alcanzar la final de torneos WTA en otras 8 ocasiones (2 individuales y 6 de dobles), para haber tomado parte de dos citas olímpicas (Beijing ’08 y London ’12) así como de la Copa Federación, representando a su Hungría natal donde ahora le sucederá la prometedora Timea Babos, y para haber alcanzando en una ocasión los cuartos de final de Grand Slam (US Open 2007) y en dos más los octavos (Wimbledon 2008 y Roland Garros 2009). Casi nada, todo ello antes de los 22 años de edad.

Apenas 523 partidos profesionales oficiales que dieron para mucho pero que saben a muy poco, pues si las lesiones le hubieran respetado es seguro que habríamos hablado y disfrutado mucho de ella. Compañera de fatigas de Victoria Azarenka cuando ambas eran adolescentes, Agnes se retira con su ranking más alto en el #13. "Es un momento conmovedor e impactante para mí. Desde hace más de 10 años mi vida prácticamente ha girado sólo alrededor del tenis. Hago esto porque es lo que estoy obligada a hacer y porque muy probablemente debido a los problemas físicos el punto culminante de mi carrera ya ha pasado, aunque sólo tenga 24 años. Desafortunadamente, me enseñaron a no dejar de perseguir la pelota, a correr y correr, a luchar hasta el límite, pero tras un largo camino, todo me conduce a tomar esta misma decisión, y es así porque verdaderamente no puedo seguir compitiendo, ello conllevaría arriesgar mi salud básica de cara al futuro", confesó Agnes.

"Estoy muy orgullosa de toda mi carrera y puedo afirmar, sin duda, que ha valido la pena. Fue duro, pero le debo mucho a este deporte. Durante largo tiempo se ha especulado con mi retiro a causa de la lesión, contestaba en las entrevistas que aún no, ni siquiera quería pensarlo. Sólo fui consciente de que no podría volver a competir a este deporte desde que me desplacé a Suiza para tratarme y me enteré de que no podía nunca esperar una recuperación completa de la cirugía, así que no quedaba otro camino posible. Era luchar mucho más, pedir nuevos esfuerzos a mi cuerpo y a mi equipo para no conseguir probablemente nada más que entrenar dolorida. Por desgracia, una vértebra rota en la élite de un deporte tan exigente como el tenis te hace imposible retornar".

"Los que han estado conmigo saben que he intentado todo y que desde hace aproximadamente 4 años no he cejado en mi lucha contra mi lesión. Me ha podido el deseo de estar sana de nuevo completamente porque, desgraciadamente, muchos otros problemas podrían producirse en caso de continuar con una sobrecarga casi diaria. Estoy segura de haber adquirido los conocimientos y la experiencia necesarios para ser capaz de transmitirlos a las próximas generaciones. Mi nuevo gran sueño es crear una escuela de tenis y enseñar todo lo que aprendí a los niños. Creo que este es el momento adecuado, las cosas en la vida sin que sepas por qué acaban llegando y éste era mi momento aunque nunca imaginé que me retiraría tan pronto. Sé que esto va a ser un gran cambio en mi vida, pero tengo planes ilusionantes y dentro de poco tendréis noticias de la Academia de Tenis Szavay”, terminaba diciendo la durante mucho tiempo #1 del tenis húngaro. Auténtica deportista referencia en su país, siempre muy premiada y admirada, donde mañana correrán ríos de tinta con la triste noticia.

El mayor regalo de toda mi carrera fue jugar en y por mi país con las gradas rebosantes. La sensación de representar esa bandera y de entrar en pista sabiendo que toda esa gente está ahí para apoyarte y que sufrirán y se emocionarán contigo. Confían en ti. Tienes en tu mano disfrutar de algo que muy pocos experimentan. Esa es, sin duda, la sensación que guardaré para siempre como más especial en mi memoria”, respondió a una pregunta. Una gran frase. Especial para aquéllas tenistas que minusvaloran la Copa Federación o el hecho de poder representar a tu país.

Hoy se retira la jugadora #1017 de la WTA, extenuada tras luchar día a día durante 4 largos años contra esa maldita lesión de espalda (idéntica a la que sufre Dinara Safina, y que de hecho ha llevado a ambas a compartir doctor y una cercana relación)... es la historia de aquellas cuyo nombre ya no suena porque no acapara titulares, es la otra cara del deporte, es la amargura de quien saboreó la gloria, de quien se supo con un futuro apasionante por delante, y a la que todo se le desmoronó ante sus propios ojos. Procuró que aquéllas caídas de ranking no minaran su ilusión por volver a disfrutar de la alta competición, pero cada día su historia se complicaba más y sus sensaciones en pista le impedían soñar con nada. Sufría en cada golpe, en cada entreno, en cada intentona de volver a competir. Aquélla niña ilusa y risueña, aún sin madurar, que celebraba las victorias con un brinco, que conquistó a la WTA y prometió ser una de las referentes de la nueva generación se quedó atrás. Admiradora del polémico Armstrong y del gran Roger Federer, su referente siempre fue Kim Clijsters.

No volveremos a ver a Szavay en competición, su hábitat natural, pero no abandonará esa pista de tenis que tanto le dio. Enhorabuena por el coraje mostrado todo este tiempo, Agnes, y suerte en el futuro. Desde luego, el deporte siempre tuvo dos caras.

Por @Pep_Guti para @PuntoDBreak

Comentarios recientes