El regreso de Rafael Nadal

El tenista de Manacor, número cinco del mundo, reaparece en Viña del Mar tras más de siete meses fuera del circuito

El regreso de Rafael Nadal, junto a su amigo Juan Mónaco, tendrá lugar en la modalidad de dobles del ATP 250 de Viña del Mar ante los checos Cermak y Dlouhy. El número cinco del mundo vuelve a Latinoamérica por primera desde 2005. Disputará también los eventos de Sao Paulo y Acapulco. La travesía ha sido larga pero el calvario para el español ha acabado. El circuito ATP está de enhorabuena.

El 28 de junio de 2012 la central del All England Lawn Tennis Club de Londres era testigo de una de las mayores sorpresas de la historia de Wimbledon. No había pasado ni una década desde la derrota de Lleyton Hewitt ante un desconocido Ivo Karlovic en primera ronda, lo que significaba que el defensor del título cedía al año siguiente en su partido de debut por primera vez en la historia. Pero ni eso era comparable a la derrota de Rafael Nadal en segunda ronda ante Lukas Rosol. El español, en esos momentos número dos del mundo, no caía tan pronto en un major desde 2005, cuando Gilles Muller le apeó del mismo césped londinense, pero en unas circunstancias bien distintas. A sus 26 años, Nadal era bicampeón del Grand Slam más prestigioso del mundo, y un auténtico seguro de vida en partidos disputados al mejor de cinco sets. Rosol, sin embargo, debutaba en el cuadro final del evento británico y hasta esa misma temporada no había sumado ninguna victoria en el torneo, ni siquiera en la fase previa disputada en Roehampton.

A partir de ese instante, comenzó la travesía por el desierto del gran campeón español. Su rodilla izquierda dijo basta y se le diagnosticó la enfermedad de Hoffa, una dolencia crónica que le obligó a perderse los JJOO de Londres –renunciando así a ser abanderado- y posteriormente eventos tan importantes como el US Open, la Copa Masters y por último la final de Copa Davis que España iba a disputar en el O2 Arena de Praga ante República Checa. Cuando parecía que el sobrino de Toni Nadal volvería a las pistas, coincidiendo con el inicio de temporada, un virus estomacal retrasó su puesto a punto, y le obligó a renunciar a los torneos de Abu Dabi y Doha, dejándole sin preparación previa para el Open de Australia. El equipo técnico que rodea al ex número uno del mundo le aconsejó que no era una buena idea regresar al circuito tras una lesión tan larga en un torneo disputado sobre pista dura y que además era al mejor de cinco mangas, con el desgaste físico que eso conlleva, por lo que Rafa decidió no participar en el primer Grand Slam del año.

Finalmente, su regreso a las canchas será sobre su querida arcilla, donde ha ganado un total de 36 títulos. Su estreno en el cuadro de dobles en el día de hoy junto a Juan Mónaco precederá al de la modalidad individual, que tendrá lugar mañana miércoles ante el ganador del partido entre los argentinos Guido Pella y Federico Del Bonis, dos jóvenes emergentes que estarán ansiosos por demostrar que pueden derrotar a uno de los mejores jugadores de la historia en el siempre complicado debut para todo tenista tras estar mucho tiempo fuera de las pistas. La vuelta al circuito, que se iniciará en la ciudad chilena y que continuará en Sao Paulo y Acapulco, no parece ser un camino de rosas, ya que jugadores como Nicolás Almagro o David Ferrer amenazan la hegemonía de Nadal sobre tierra batida, y podrían aprovecharse de su falta de rodaje para conseguir vencerle en esta superficie, algo que no suele ocurrir a menudo.

De todos modos, Nadal ha reiterado en varias ocasiones que no le dará demasiada importancia a los registros que consiga en estos primeros torneos de la temporada. Su gran objetivo es llegar en plena forma a la temporada de tierra batida europea, sobre todo al torneo de Montecarlo, que es su coto privado, habiendo ganado allí hasta en ocho ocasiones. Exactamente las mismas en las que quiere inscribir su nombre como ganador de la Copa de los Mosqueteros, la que le acredita como ganador de Roland Garrós. La gran reválida del balear llegará a partir del mes de abril, con la defensa de más del 90% de sus puntos, repartidos solo en tres eventos, al tener que defender las coronas alzadas en el Principado de Mónaco, en el Foro Itálico y en París.

No parece una empresa fácil. La defensa de estos títulos, que tantas veces ha acometido con un éxito tajante, está en entredicho. Muchos expertos colocan a Nadal en el Abierto Francés como un outsider más. Y es que tantos meses de baja han creado muchas dudas en cuanto a su rendimiento. Algunos, de hecho, no ponen la mano en el fuego cuando se les pregunta si el actual número cinco del mundo volverá a cosechar los resultados que logró antes de la lesión. La posible caída en el ranking no debe preocupar al manacorí, que debe buscar y encontrar en la tierra batida -superficie en la que sus rodillas sufren un menor castigo- las sensaciones positivas necesarias para recuperar poco a poco el nivel que tuvo no hace mucho y que le convirtió en el mejor jugador de la historia sobre polvo de ladrillo. Con un calendario más selectivo, priorizando los eventos disputados en canchas lentas por delante de los que lo hacen en superficies rápidas, quizá ya no esté para luchar por otros grandes títulos fuera de Roland Garros, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que Rafael Nadal, ahora que ha regresado, va a seguir queriendo agrandar su leyenda. ¿Conseguirá Nadal volver al nivel que tenía antes de la lesión ¿Continuará con su hegemonía en Montecarlo y Roland Garros?

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