¿Deben los tenistas financiar el sistema antidopaje?

Andy Murray abre el debate mostrándose partidario de una alternativa para ayudar en la lucha contra el fraude

Andy Murray ha expresado la necesidad de reforzar el sistema antidopaje en el tenis, desenmascarando a aquellas personas involucradas en asuntos turbios y, llegado el caso, recortando parte del reparto de premios destinando ciertas cuotas a prevenir prácticas dopantes. Con esa convicción se explicó el escocés desde el club de tenis de Queen's según recoge el diario The Independent.

¿Deberían los jugadores poner dinero de su propio bolsillo para financiar los programas antidopaje? Ésa es una de las ideas propuestas por el tercer jugador del mundo con el fin de mantener la limpieza en el deporte de la raqueta. Destinar parte del pastel destinado a recompensar los esfuerzos de los competidores para desarrollar una estructura de vigilancia más poderosa en la disciplina. Una medida expresada desde la autoridad del jugador referencia, pero también con la tranquilidad financiera de uno de los competidores con ganancias más pingües del panorama actual. Habrá que ver la popularidad que tendría la propuesta entre aquellos jugadores, representando a la mayoría del deporte, cuyos ingresos malamente tornan en beneficios.

Alertado por los escándalos que han salpicado al deporte en el pasado reciente, las cuestiones relativas a prácticas ilegales han brotado como la espuma durante los últimos días. “Me han preguntado mucho últimamente si el tenis es un deporte limpio o no. Pero yo no sé cómo uno puede juzgar si un deporte goza de limpieza. En mi opinión, si uno de cada cien jugadores se está dopando, a mis ojos eso no es un deporte limpio. Necesitamos hacer todo cuanto esté en nuestra mano para asegurarnos de que todos los que competimos al más alto y bajo nivel lo hacemos de forma honrada" razona el escocés.

Desde el año 1995, 63 han sido los casos registrados de dopaje en la disciplina. Reducir a cero los incidentes en un futuro es un escenario posible en palabras del campeón del US Open. “Eso se puede conseguir con el pasaporte biológico y con un mayor número de test sanguíneos. Sé el entrenamiento que hago y conozco todo cuanto entra y sale de mi cuerpo. Por mi parte sé que estoy limpio y sólo espero que ése sea el caso para todos los tenistas” asevera el campeón olímpico.

Las últimas estadísticas publicadas por el departamento de antidopaje de la Federación Internacional, relativos a la temporada 2011, mostraban que de los 2.150 controles llevados a cabo, únicamente 131 fueron test sanguíneos y sólo 21 de ellos tuvieron lugar fuera de competición. La reclamación del escocés da continuidad a la demanda de un mayor control expresa en su día por Roger Federer y Novak Djokovic o a la reciente postura de Rafael Nadal alegando la necesidad de que todas las pruebas realizadas tengan un carácter público.

El pasaporte biológico es un documento personal que registra los resultados de los análisis biológicos realizados a un deportista dado. En concreto, mide parámetros sanguíneos –como niveles de hematocrito o hemoglobina- así como el perfil esteroide en la orina. Todos estos datos, una vez agrupados, permiten determinar el perfil hematológico o urinario del atleta, y, por consiguiente, seguir con precisión la evolución de los diferentes parámetros de su organismo en relación a las constantes referidas.

De esta forma, el conjunto de resultado ofrece un seguimiento sobre los niveles de sustancias citadas en el organismo de cada competidor, teniendo en cuenta que los valores generados de forma natural difieran en función de cada persona, permitiendo detectar alteraciones anormales en las medidas. Con ello se evita el defecto de forma de medir a todos los atletas con los mismos parámetros.

La opción de introducir en el tenis el pasaporte biológico, presente en disciplinas como el atletismo, la natación o el ciclismo, es una medida que se encuentra en proceso de estudio. Su implantación está siendo contemplada de forma exhaustiva y según palabras expresadas durante el reciente Open de Australia por el Jefe de del Departamento Científico y Técnico de ITF, Stuart Miller, ‘hay una buena probabilidad de que el sistema se encuentre operativo para finales de 2013’.

El presupuesto con el que cuenta la Federación Internacional de Tenis para llevar a cabo el programa antidopaje durante la temporada 2013 se estima en unos 2 millones de dólares. Montante procedente de las arcas de los cuatro Grand Slams, la ITF y los organismos rectores del circuito masculino (ATP) y del circuito femenino (WTA). No obstante, la implantación del documento anteriormente citado supondría la necesidad de incrementar el dinero destinado a combatir las prácticas dopantes. En este sentido, se están llevando a cabo negociaciones con todos los órganos implicados para recaudar los fondos necesarios para llevar adelante el proyecto.

Tratando el tema económico el tenista escocés ofreció una alternativa hasta ahora no escuchada, al menos en la escena pública. Convertir parte del dinero destinado al pago de los profesionales en una cuota que contribuya al desarrollo de los controles antidopaje. “Desconozco cuánto dinero emplean ITF y ATP en controles antidopaje, pero si se trata de una cuestión económica, si hay que tomar una parte de los ingresos de los jugadores, entonces eso es lo que tenemos que hacer”.

No obstante, la propuesta sale de boca de uno de los jugadores con mayores ingresos del circuito. Únicamente en resultados deportivos, el tenista de Dunblane ha amasado más de 1.5 millones de dólares en el mes que llevamos de 2013, unos emolumentos al alcance de pocos jugadores siquiera en temporadas completas.

“La única manera en que podemos mejorar los procedimientos de control es llevando a cabo un mayor número de test sanguíneos. Necesitamos gastar más dinero en ello. A largo plazo creo que merecería la pena hacerlo porque más gente se acercaría a contemplar el deporte, en lugar de estar leyendo sobre escándalos de dopaje o amaños de partidos cada semana” sentenciaba el escocés.

Se estima que los Grand Slam destinan al reparto de premios en torno a un 15% del beneficio obtenido. Mientras que el resto de torneos de temporada regular estaría entregando entre un 20% y un 30% a los competidores. En los últimos tiempos hemos presenciado grandes demandas de incremento de premios por parte de los jugadores, llegando a sonar amenazas de huelga como última medida. En cierto modo, el escocés estaría remando un poco a contracorriente poniendo como causa la lucha contra el dopaje.

Honorable propuesta cuya aplicación se antoja incierta.

Comentarios recientes