Copa Davis 2013: Tomas Berdych, el gran líder

El número 6 del mundo, curtido en la competición, dio los tres puntos a República Checa en su visita a territorio suizo

Tomas Berdych sigue demostrando que es el líder de su país en la Copa Davis. En una eliminatoria más, ha contribuido en los tres puntos que República Checa ha conseguido ante Suiza en Ginebra. Laaksonen el viernes, Chiudinelli/Wawrinka en el maratón del sábado y nuevamente este último en el partido de hoy fueron sus víctimas durante el fin de semana. El checo ejerce como el top-ten más fiel a su nación acudiendo a todas las citas del Grupo Mundial.

Septiembre de 2003. República Checa viaja a Bangkok para enfrentarse a Tailandia e intentar mantener su puesto en el Grupo Mundial. El equipo asiático, liderado por todo un top-ten como Paradorn Srichaphan amenaza a los checos, comandados por Jiri Novak, y sin un número dos que garantice una mínima solidez. Tras el empate a uno del viernes, se llega al sábado y entra en escena, junto al mejor jugador checo, un chico con dieciocho años recién cumplidos llamado Tomas Berdych. Los visitantes se llevan la victoria en el partido de dobles y posteriormente la eliminatoria. El debutante adolescente empieza con buen pie la competición por equipos más prestigiosa del panorama tenístico.

Desde ese cruce, ya en el lejano 2003, Tomas Berdych solo ha faltado una vez a la cita con su país. Fue en los cuartos de final del año 2010, en Coquimbo ante Chile, donde Minar, Hajek y Dlouhy se erigieron como protagonistas ganando en tierra batida por un contundente 1-4. Salvo en esa ocasión, el oriundo de Valasske Mezirici ha jugado en todo tipo de circunstancias: ya fuese en tierra, en dura, como local, visitante, en primera ronda, en finales, o incluso fuera del Grupo Mundial. Un compromiso total labrado durante años que demuestra que su compromiso por la Copa Davis es similar al que antaño tuvieron otros top-ten por la centenaria competición.

Sus registros demuestran que es la definición perfecta de hombre Davis: 40 victorias y solo 13 derrotas. Y en la modalidad de dobles, tan solo una derrota en dieciocho encuentro disputados. La mayoría de ellos junto a su buen amigo Radek Stepanek. Ambos sustentan la columna vertebral del conjunto que dirige Jaroslav Navratil. Juntos han vivido momentos agrios, como la final perdida ante España en 2009, pero también grandes triunfos, como el del pasado mes de noviembre en el O2 Arena de Praga, dando a República Checa su segunda ensaladera de plata, la primera desde la escisión de Checoslovaquia.

Uno de los momentos más importantes de la carrera de Tomas Berdych fue sin duda la final que su país disputó ante España en el Palau Sant Jordi. Los checos recibieron un severo correctivo, aunque ese 5-0 en el marcador no refleja la dureza de la eliminatoria. Tomas, con 24 años, empezaba a ver como su carrera sufría un estancamiento continuo, muy lejos ya del top-ten que alcanzó en el 2006, motivado por su victoria en París-Bercy el año anterior. En el cruce por el título nada pudo hacer ante Nadal, sobre tierra batida, y Stepanek, ejerciendo como número uno, vio como el pundonor y la garra de Ferrer le daba la vuelta a un partido que el de Karvina ya tenía en el bolsillo. Con mucho cansancio acumulado, y ante una pareja de dobles como López/Verdasco espoleados por la grada española, cedieron su único partido en la Davis como tándem.

Tras otro nuevo sinsabor, Berdych se dio cuenta de que necesitaba un cambio si no quería desperdiciar su carrera. Contrató los servicios de Tomas Krupa como entrenador y los resultados no tardaron en llegar, basados en un cambio de actitud en su juego. La mirada del checo seguía siendo desafiante, pero no quedaba ni una pizca de arrogancia. Sigue siendo duro, pero maneja mejor las situaciones difíciles. Final en Miami y Wimbledon, semifinales en Roland Garrós y top-ten sólido desde entonces. Desde ese glorioso 2010, la regularidad como base para una mejora lenta pero segura. Todo ello, hizo que sus prestaciones mejoraran aún más. Con la estabilidad de ser un top-ten, el título en la Copa Davis empezaba a ser algo prioritario.

Junto al infatigable Stepanek, combinó la modalidad individual con la de dobles para derrotar a Italia y Serbia en casa antes de asaltar el Parque Roca de Buenos Aires ante los argentinos. La gran oportunidad había llegado, ante España, verdugo años atrás en Barcelona. El O2 Arena de Praga se rindió ante los héroes checos, en una eliminatoria más complicada de lo que a priori pudiese parecer. Un enrachado Ferrer pudo con Radek en tres parciales y luego Berdych tuvo que soportar la enorme presión de igualar la contienda. En una batalla a cinco sets consiguió doblegar a Almagro, y luego unirse a su compañero para vencer también el doble. No había tiempo para pensar en el cansancio. A pesar de que nada pudo hacer ante el no.1 del equipo español en el cuarto punto, Stepanek se llevó los honores ganando el quinto y definitivo partido.

Tomas había conseguido su gran objetivo. Quizá no como total protagonista, pero a él le daba igual. Y lo celebró como el que más. La grandeza de la Davis es el éxito compartido. Además, el destino le aguardaba otra oportunidad de reivindicarse. En Ginebra, este fin de semana. Con la baja de Stepanek por una lesión en el cuello que necesitará cirugía, y sin un servicio demasiado solvente, Berdych ha maravillado de nuevo a su país en una lección de entrega y constancia. De nuevo ha vuelto a dar los tres puntos a su equipo, en este caso con la colaboración de Lukas Rosol en el doble, en un encuentro que duró más de siete horas, siendo un récord absoluto de duración en la Copa Davis.

Durante toda su carrera, el ahora número 6 del mundo ha buscado puntos de inflexión para dar un nuevo impulso a su rendimiento. Para pasar de ser una promesa en el circuito a ser una realidad. Para pasar de villano en la Copa Davis, a héroe. Para reivindicarse como auténtico líder de su país. El siguiente paso, pequeño y a la vez tan grande, es quizá el más difícil. Pensar en un Grand Slam parece utópico viendo a los cuatro primeros del ranking, pero con demostraciones como las de este fin de semana, las dudas empiezan a aparecer.

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