Copa Davis 2013: Francia, la gran favorita

El equipo francés confirma su favoritismo resolviendo rápidamente su eliminatoria de primera ronda ante Israel

Francia es la gran favorita en esta edición de la Copa Davis. Con España más fuera de que dentro de la competición, el equipo dirigido por Arnaud Clement se convierte en el más versátil del Grupo Mundial. Su victoria en Rouen ante Israel no sorprende a nadie. Los galos están decididos a ganar un título que se les resiste desde 2001.

Francia, país de una cultura deportiva de gran riqueza, siempre ha cultivado el buen gusto en todo tipo de disciplinas. Y en tenis eso no iba a ser una excepción. La escuela francesa está dotada de diversos tipos de jugadores, desde tenistas más especializados en canchas lentas, pasando por todoterrenos o los que prefieren ir al ataque, siempre buscando el punto yéndose hacia la media pista en césped o en superficies cubiertas. La mezcla de todos estos tipos, que conciben el juego de una manera diferente, da como resultado el equipo de Copa Davis más versátil del mundo.

Durante la última década, los franceses siempre han estado a remolque de España. Tanto en títulos conseguidos, como en jugadores presentes en el top-100. Pero sobre todo lo que más echaba en falta la Federación Francesa de Tenis, presidida magistralmente por Jean Gachassin, era encontrar una gran estrella, capaz de ganar títulos. Forget, Pioline o Grosjean no pudieron ganar un Grand Slam ni suceder a Yannick Noah como el último campeón de Roland Garrós ya en el lejano 1983. Y no nos engañemos, ningún tenista de esta gran generación francesa parece tener opción de levantar un gran cetro si enfrente están los top-4.

Jo-Wilfried Tsonga es un excelente competidor, un ganador nato, pero le falta constancia para poder equipararse a los mejores. A pesar de ello es un top-ten sólido, y un número uno francés que siempre cumple, sea cual sea el reto. Y el de este año es levantar de nuevo la preciada ensaladera, tras estar más de una década sin hacerlo. El tenista de Le Mans es el líder del combinado francés en la Copa Davis, y sabe sufrir, como demostró ayer viernes ante Amir Weintraub. Un desconocido jugador israelí que, como muchos otros habían hecho anteriormente, quiso desafiar a un gran jugador, cobijándose en una competición donde el ranking es más secundario que en los escenarios del circuito ATP. Tsonga es completamente imprescindible para los suyos, sea cual sea la superficie.

Como segundo espada, nos encontramos a Richard Gasquet. Por primera vez en el top-ten desde 2008, en el pasado curso pudimos ver muchas mejoras en su físico y sobre todo en su mentalidad, esa que le impedía moverse entre los puestos nobles con asiduidad. Sus registros le han valido ganarse este status en el equipo, y a buen seguro querrá conservarlo, superando los miedos que hace unos años le hacían amilanarse cuando jugaba representando a su país. Además, cuenta con la ventaja de que puede rendir en todo tipo de pistas, siendo también muy fiable en tierra batida.

Julien Benneteau y Michael Llodra forman una de las parejas de dobles con mayor nivel de toda la Copa Davis. Aunque ambos estén capacitados de igual manera para jugar partidos individuales que se disputan en una pista dura cubierta como la que el equipo de Clement le ha puesto en Rouen ante Israel. Benneteau es un jugador con mucha clase, producto exclusivo de la escuela francesa. Llodra es un tenista de otro tiempo, uno de los grandes perjudicados de la progresiva ralentización de las pistas y de la prohibición de la moqueta. Zurdo, con revés a una mano y un auténtico maestro voleando, será uno de los jugadores a los que echemos de menos cuando decidan retirarse. Inexpugnables en la red y poseedores de un resto que crea muchas ventajas en la modalidad, pocas parejas se nos vienen a la cabeza capaces de batirles en esta competición.

Pero en estos cuatro jugadores no acaba Francia. De los diez representantes que el país tiene en el top100 -unidos a otros clásicos como Mahut y Roger-Vasselin que se quedan a las puertas- hay varios que pueden optar a entrar en el equipo. Uno de ellos es Gilles Simon. El tenista de Niza se encuentra instalado en el decimosexto puesto del ranking ATP. El rendimiento de Gasquet y Tsonga, unido a sus malas condiciones para jugar el doble, le dejan sin sitio en eliminatorias que se disputan en pista cubierta, pero todo indica que cuando un cruce se dispute en superficies más lentas, Simon será una de las opciones a barajar.

Otro de los tenistas que tienen los galos en la recámara es Gael Monfils. El parisino, último semifinalista local en Roland Garrós, está dejando atrás los problemas en la rodilla que tanto le lastraron en la pasada temporada. Sin lesiones, ha demostrado ser un jugador muy peligroso, capaz de aparecer por el top-ten de forma momentánea. En tierra batida es todo un seguro de vida, pero es capaz también de conseguir buenos resultados en pistas más rápidas alentado por el público. Es un jugador Davis 100%. Se crece desde el primer momento.

Por último, no hay que olvidarse de dos jugadores, que aún siendo irregulares, progresan adecuadamente. Hablamos de Jeremy Chardy y Benoit Paire. El primero de ellos, reciente cuartofinalista en el Open de Australia, estrenará la próxima semana su condición de top25 y podría formar parte del equipo en próximas eliminatorias. Hay que recordar que su debut hace un par de años ante Austria fue todo un éxito, ganando sus dos puntos de individuales, el último de ellos en el decisivo quinto partido. Por su parte Paire, que ya alcanzó en el pasado curso su primera final ATP, demuestra una gran versatilidad en todo tipo de pistas, lo cual le da muchos puntos para formar parte del conjunto francés, pero de momento, no parece haber alcanzado el momento de madurez necesario para ser integrante de un equipo que es el gran favorito para llevarse la Copa Davis.

El siguiente escollo parece que será Argentina en el Parque Roca de Buenos Aires, sobre tierra batida. En otro tiempo, los sudamericanos hubiesen sido los favoritos y pensar en una sorpresa más bien era utópico, pero sin Del Potro, y con el ramillete de jugadores que puede alinear el equipo galo, el favoritismo bien podía ser para los visitantes. Llegó el momento para Francia. El primer paso hacia la gloria ya está dado. Tras doce años, ¿serán capaces de levantar de nuevo la ensaladera? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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