Copa Davis 2013: Canadá frente a España (I)

La Armada, acorralada tras ceder los dos puntos competidos el viernes, carece de margen de error en la eliminatoria

La primera jornada de la Copa Davis entre Canadá y España clausuró el viernes con considerables cambios en el guión previamente redactado. En Vancouver, el equipo dirigido por Milos Raonic golpeó al último finalista de la competición dejándole a una derrota de la eliminación.

Sin margen para errar, Marcel Granollers y Marc López afrontan hoy el segundo punto de la serie ante Daniel Nestor y Vasek Pospisil sin olvidar todo lo acontecido ayer sobre el frío cemento canadiense.

Apertura gris: El ingrediente sentimental que envuelve a la Copa Davis resguardó la emoción, constantemente amenazada durante el primer partido de la serie entre Canadá y España. No fue un duelo entretenido para el espectador, un partido de esos que asaltan la retina del aficionado para permanecer eternamente en ella. El primer punto, discutido entre saques directos y errores no forzados, retrató los desatados nervios de Raonic ante el desafío de liderar a su país en una guerra a corazón abierto contra los campeones de cinco Ensaladeras (2000, 2004, 2008, 2009 y 2011). Pese al nivel exhibido sobre el cemento, la magia de la competición por países envuelve cualquier encuentro con esa característica aureola que ningún otro evento posee.

El salvavidas de Milos: Obligado a nadar un océano cuando esperaba cruzar una piscina, Raonic se refugió en su servicio para afrontar el ritmo y la imprevista resistencia de Ramos. Se agarró a su mejor tiro cuando el habitual engranaje no funcionó para terminar el partido con 26 saques directos, un 86% de puntos ganados con primer saque y un 92% con segundo. En consecuencia, no concedió a Ramos ni una sola bola de rotura. Desde ahí comenzó a cimentar su victoria cuando el horizonte se volvió tan oscuro como la noche. “Venía preparado para lo mejor... y para lo peor”, dijo luego en rueda de prensa reconociendo una verdad velada: frente al español sufrió y padeció el vértigo de la responsabilidad.

Buen trabajo de Ramos: Debutante por una retahíla de infortunios, Albert Ramos llegó a Canadá tras las conocidas renuncias de Nadal y Ferrer y las imprevistas de Almagro, Bautista y Feliciano. Al margen de tratarse de un estreno alejado de las fronteras patrias, a los pies del catalán se extendía el reto de convertirse en el jugador número 68 en enlazar su nombre a una lista de jugadores tan amplia como histórica rodeado por los peligros de una pista bajo techo elaborada según las preferencias del enemigo. Además, Ramos abría la seria midiendo al número 15 del mundo. Capaz de arrancar una manga y presentar batalla en las otras tres, el estreno de Albert estuvo impregnado de gotas de valentía, coraje y mimbres para el futuro.

Dancevic, como nunca: Saltó al tartán sin conminaciones, liberado de toda atadura ante un rival claramente superior. Posiblemente no lo imaginaba, pero cuando enterró a Granollers en tres mangas rubricó uno de los mayores recitales de su carrera deportiva. Arropado por la competición más especial del planeta, Frank ejecutó cada golpe sin detenerse a pensar su ránking (166 del mundo), los nefastos resultados previos (tres partidos ganados en los últimos tres años en el circuito ATP; uno en 2012, ninguno en 2011 y dos en 2010) o los galones de su rival (situado en el escalón número 34 de la clasificación y acostumbrado a lidiar con situaciones). El canadiense golpeó cada bola asumiendo el riesgo desde el talento (42 disparos ganadores). Se aprovechó de su servicio para construir (salvó 13 bolas de rotura) y del débil saque del rival para destruir (reduciendo a Granollers a cinco juegos). Lobo ocultado tras cara de niño cubierta por una gorra, Dancevic tiene las bases para ser grande y la irregularidad para no llegar jamás a la cima de la montaña. Lo de ayer no fue algo demasiado extraño. El canadiense, que ya ganó a Del Potro, Roddick o Verdasco, poseía un balance de 12 victorias y 4 derrotas como local en Copa Davis.

Sin servicio: Sorprendido desde el comienzo, Granollers se encontró ante un demonio enloquecido que aprovechó su saque para martillearle con misiles sin retorno. Marcel, que terminó el encuentro con un 52% de primeros servicios, jamás conjugó su mejores habilidades con las peculiaridades de la pista preparada en Vancouver. Además de jugar sin el apoyo del saque, el español discutió siempre desde el fondo de la pista, donde Dancevic le propuso dos vías: o te arraso a golpes ganadores, o provoco que falles. Nunca optó por buscar la red, el terreno donde mejor se desenvuelve. Tampoco consiguió romper el saque del rival, pese a las 13 oportunidades que tuvo para hacerlo y cambiar quizás el rumbo del partido. Para Marcel, aquejado de molestias en el hombro tras el Abierto de Australia, fue una tortura.

Esquemas rotos: Lanzó Corretja una advertencia cargada de sensatez antes de iniciar la eliminatoria: “Será casi imposible batir a Raonic en este tipo de pista”. Conocida la dificultad de tumbar al número 15 del mundo bajo la bóveda del Thunderbird Sports Centre de la British Columbia University, en la hoja de ruta del seleccionador español sí figuraba una victoria de Granollers ante Dancevic en el segundo partido de la serie. El inesperado resultado coloca al mejor equipo del siglo XXI al borde del abismo: si Granollers y López, maestros en 2012, no ganan hoy a Nestor y Pospisil y el domingo Ramos y de nuevo Granollers superan los compromisos individuales, España quedará eliminada en primera ronda por primera vez desde la temporada 2006, concatenará dos derrotas tras las sufridas entre los años 1998 (semifinales frente a Suecia) y 1999 (primera ronda ante Brasil) y pasará de pelear por el título a hacerlo por no perder la categoría.

Recuperación mental y el punto clave: Granollers sufrió ayer la derrota más severa de un integrante del equipo español de Copa Davis desde el año 1982, cuando López-Maeso solo fue capaz de arrebatar cuatro juegos a al británico Mottram en Barcelona. Clave se antoja el papel de Corretja como psicólogo para recuperar las heridas abiertas en la cabeza de Marcel. El tiempo no se detiene ante nadie y el catalán debe aunar esfuerzos con Marc López para ganar el punto de dobles y mantener la tenue llama encendida. Antes de comenzar a competir, salir victoriosos de la segunda jornada se antojaba clave para optar al triunfo final. Ahora, y tras los acontecimientos, es una cuestión de vida o muerte: sobrevivir un día más o perecer para siempre.

Contra la historia: Una estadística planea sobre Vancouver como el mazo que golpea inclemente la madera: España jamás ha remontado una eliminatoria tras cerrar el viernes sin haber ganado un punto (0-2) durante las 194 series que construyen la historia del equipo gobernado hoy por Àlex Corretja. Desde que el 25 de mayo de 1921 disputase la primera eliminatoria ante Gran Bretaña, el conjunto ganador cinco Davis se encuentra ante una situación imposible: remontar un 0-2 a domicilio sin que en sus filas esté presente un jugador entre los 30 mejores del mundo, algo que no ocurría desde 1986 en la eliminatoria ante Gran Bretaña. Palabras mayores para el mejor equipo de la última década.

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