Los Bryan buscan su sexto título en Australia ante una pareja novel

Los californianos disputarán ante los holandeses Haase y Sijsling la final de dobles del primer Grand Slam del año

Bob y Mike Bryan siguen destrozando récords. Su novena final en Melbourne ya es un hecho tras deshacerse esta madrugada de los italianos Simone Bolelli y Fabio Fognini en tres sets. Los sorprendentes Haase y Sijsling serán sus rivales tras eliminar a López y Granollers, la última pareja española que quedaba en el torneo.

La energía que desprende la mejor pareja del mundo sobre una pista de tenis es notable desde el primer minuto de partido. Los hermanos Bryan son diferentes, explosivos, y de las pocas parejas que implican al público y colaboran para que el ‘show’ sea algo más entretenido. En una modalidad tan dinámica como es la de dobles, en ocasiones los californianos se vuelven aburridos de lo perfectos que son. Su compenetración, que podríamos decir que viene casi de nacimiento, les hace ser casi inexpugnables en la red, donde ambos son excelentes voleadores y rematadores.

Las cualidades de Bob Bryan son las más palpables y vistosas a simple vista para el aficionado medio. Si consigue distinguirlo de su hermano, claro. El potente servicio que posee le da muchos puntos gratis y permite al tándem cerrar las jugadas con rapidez y facilidad en apenas un par de golpes. Su condición de zurdo también le otorga una gran ventaja al poder crear más ángulos y desplazar así a sus oponentes.

Por su parte, Mike Bryan es el factor desequilibrante de la pareja. Con un saque menos veloz y por lo tanto más abordable que el de Bob, sus mayores habilidades -a pesar de tener buenos reflejos en la red- se encuentran en el fondo de la pista donde consigue desarbolar a auténticos singlistas con tiros cruzados que arma con su golpe de derecha. La intuición que tiene restando es su otra gran arma y una de las claves del éxito de los estadounidenses en la modalidad.

Reconocidos de manera casi unánime como los mejores doblistas de la historia tras superar en número de Grand Slams a Mark Woodforde y Todd Woodbridge y colgarse de paso la medalla de oro en los JJOO de Londres, la falta de ambición no es un problema para ellos, y ya han manifestado en alguna ocasión que querrían llegar a la próxima cita olímpica en Río de Janeiro, a pesar de que en esa fecha tendrían 38 años. Edad sin duda elevada para jugar a este deporte pero ejemplos en la modalidad como los de Daniel Nestor o Leander Paes nos dejan claro que se puede competir a gran nivel con una buena preparación física tengas los años que tengas.

En busca de su decimotercer major, los pupilos de David Macpherson se las tendrán que ver con una pareja novel, la formada por los holandeses Robin Haase e Igor Sijsling. Situados ambos fuera de los cien mejores jugadores del ranking de dobles, entraron en el cuadro final del Open de Australia utilizando su clasificación individual, donde ambos se encuentran instalados en el top-70 de la ATP. Con golpes muy potentes y planos desde el fondo de pista, han conseguido vencer con autoridad a todos sus rivales según iban avanzando las rondas.

Buena actuación de las parejas españolas

La buena actuación de las dos mejores bazas patrias en Melbourne no ha pasado desapercibida para todo buen amante de la modalidad. Con un cuadro que vio como en las primeras rondas muchos de los preclasificados más altos se despedían de forma prematura -Paes/Stepanek, Fyrstenberg/Matkowski, Mirnyi/Tecau- e inesperada ante tándems a priori muy inferiores, las dos parejas españolas que gozaban de puesto de cabeza de serie consiguieron superar la criba de los siempre complicados primeros partidos asegurándose un puesto entre los ocho mejores.

El techo de David Marrero y Fernando Verdasco fueron los cuartos de final. Tras una gran victoria ante Julien Benneteau y Edouard Roger-Vasselin en la tercera ronda, sucumbieron ante Haase y Sijsling, que ya avisaban del potencial que mostrarían más delante. Poco pudieron hacer los españoles para contrarrestar la potencia de los holandeses, que se llevaron el encuentro en dos parciales. A pesar de ello, buena actuación de los undécimos favoritos, que alcanzaron su mejor registro como pareja en un torneo de Grand Slam.

Por último, repasamos el rendimiento de Marcel Granollers y Marc López. Con cierto regusto amargo, eso sí. Salvando bola de partido en su partido de debut ante Christopher Kas y Dustin Brown, los catalanes estuvieron cerca del abismo pero consiguieron sobrevivir. Ganando con autoridad todos sus encuentros hasta semifinales –siendo la primera pareja española en la Era Open que consigue llegar tan lejos en Australia- todo parecía indicar que se citarían con los Bryan en el partido por el título, luchando así por su primera corona de Grand Slam. Sin embargo, y como les sucedió a sus compatriotas en la ronda anterior, Haase y Sijsling se les cruzaron en el camino apartándoles de su gran oportunidad. López no tuvo su mejor día en el fondo de pista y se vio superado por los potentes golpes de los holandeses, con un ritmo de bola muy superior al disputar el circuito individual. Tampoco Marcel jugó a su mejor nivel, aunque tuvo destellos de su clase como buen especialista que es.

En definitiva, España seguirá en dobles, al menos un año más, con la sequía de títulos en Melbourne pero parece haber motivos para sonreír. No todos los países tienen entre los suyos a dos parejas del nivel de Marrero-Verdasco y Granollers-López. Parece que, tras muchos años, la modalidad de dobles empieza a calar hondo entre los jugadores españoles y esto tarde o temprano hará que la gente lleve un seguimiento mayor de los partidos ya que los nuestros podrán estar en disposición de ganar a las mejores parejas del mundo y de luchar por los títulos más prestigiosos.

¿Cómo calificarías la participación de las parejas españolas? ¿Ganarán los Bryan su sexto Open de Australia? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios

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