Rocosa Kerber

Angelique firma segunda semana por cuarto Grand Slam consecutivo, sólo igualable por Azarenka y Sharapova

Angelique Kerber alcanza la segunda semana por cuarto Grand Slam consecutivo, un mérito únicamente al alcance de las dos primeras raquetas del circuito: Victoria Azarenka y María Sharapova,

Despierta el viernes en Australia. La calurosa ola de calor que azota la jornada del jueves de sol a sol deja paso a temperaturas templadas siempre por debajo de los 30 grados. Apenas se despereza la costa este de Australia, unos ojos azulados –pura sintonía cromática con el Plexicushion- se clavan en la superficie del primer Grand Slam de la temporada. La alemana Angelique Kerber tiene un duelo entre las manos y una misión en la mente: cruzar por primera vez en Melbourne el ecuador del torneo.

Es el único grande que resiste a recibir a la germana más allá del primer domingo. Es, también, el reflejo de una regularidad asombrosa: con dos victorias en 2012 el major aussie constituye el peor resultado a nivel de escenarios nobles para la teutona durante el curso pasado. Siempre que acudió a un Slam, tradicional escenario de fobias y gestor de nuevos estatus adquiridos, volvió a casa con múltiples triunfos en la bolsa. Un talante picapedrero que contribuye a que cierre el año entre las cinco mejores raquetas del mundo habiendo abierto la campaña en las catacumbas del top40. Una ascensión meteórica.

Asunto nada baladí el de su desempeño en eventos de la máxima categoría. Cuartos de final en Roland Garros, semifinales en Wimbledon y octavos de final en US Open le colocan a un paso de completar el póker de segundas semanas. Entre sus compañeras de fatigas, poner los pies más cerca del último que del primer partido por cuarto grande consecutivo no está al alcance de muchas. Más bien de casi nadie. En concreto de únicamente dos raquetas. Y no cualquiera. Victoria Azarenka y María Sharapova. Dicho de otra forma, las números 1 y 2 del mundo a su llegada a Melbourne.

Compite Kerber expuesta al abanico de elementos. Un vendaval inunda su partido inaugural. Prohibitivas temperaturas rodean su desempeño en el segundo asalto. Fina lluvia interrumpe su tercer intento. El Melbourne salvaje poniendo a prueba destrezas y voluntades. Una yuxtaposición de escenarios testando la capacidad de adaptación al factor externo. Contra todo ello lucha la temperamental Angie, por ahora sin errores en su hoja de servicios.

Sin ceder parciales se planta Angelique entre las últimas 16 supervivientes del infierno australiano. La ucraniana Elina Svitolina, la checa Lucie Hradecka y la estadounidense Madison Keys ceden sin remisión ante la alemana. Los precedentes, alentadores para la zurda de Bremen: las dos únicas veces que asaltó la cuarta ronda en Grand Slam con un virginal registro de parciales entregados (US Open 2011, Wimbledon 2012) alcanzó la ronda de semifinales. Es decir, siempre que mostró la fiabilidad expuesta en Melbourne peleó por disputar el partido por el título en un torneo de Grand Slam.

Dicha estadística traza una ventana para un desquite competitivo. La última jugadora capaz de derrotar a Serena Williams en los últimos ocho meses afila los dientes camino de una venganza deportiva hipotéticamente cincelada en el horizonte. El pasado año, la rusa Sharapova –postrera finalista- cercenó con fuerza su camino en Melbourne en la tercera ronda de competición. Representando un activo tenístico de grosor muy superior al presentado doce meses atrás, su cruce de 2013 quedaría reservado para el antepenúltimo asalto: la ronda de cuartos de final.

Sólida cabeza del tenis alemán femenino, presenta una capacidad impresionante para golpear en carrera. Sobre un pesado Plexicushion que tiende a primar el intercambio neutro, la mencionada virtud puede encajar como un puzzle. Sus golpes no son excesivamente planos ni necesariamente buscan de forma descarada las líneas, pero viajan con tal colocación y profundidad de manera constante que su red de trayectorias es capaz de desarbolar a cualquiera desde el fondo de pista. Basta observar el aluvión de ganadores con que atravesó a Azarenka –referencia en desplazamiento lateral- en el último WTA Championships. Añadiendo al arsenal ofensivo un parapeto numantino en forma de excepcional cobertura de pista, queda configurada una competidora completísima, muy dotada en materia de transiciones.

“Creo que una semana sería un buen resultado. Pero lo daré todo y veré cuán lejos puedo llegar” aseveraba tras ganar el duelo inaugural. Cerrado el tercer asalto, la primera premisa está cumplida. Amarrado el objetivo, lo sucesivo viene a sumar. ¿Podrá soltar el brazo y romper pronósticos en el último sector del cuadro femenino? Fue capaz de romper la baraja en Nueva York siendo la 92ª pieza del tablero. Actualmente sólo cuatro mujeres pueden mirar por encima de sus hombros. Una firme amenaza.

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