La temporada 2013, una lucha de jóvenes contra veteranos

La generación de los 90, con un título y una final en 2013, casi ha igualado todo lo conseguido la pasada temporada

Los jóvenes parecen pisar fuerte en 2013. Tras un curso pasado lleno de críticas a ellos por entender que la nueva generación de la década de los 90 no rendía a un nivel aceptable, la entrada del nuevo año parece haber traído aire nuevo al circuito ATP. No obstante, los veteranos siguen cumpliendo.

Con tan sólo dos semanas de competición y a expensas de que se inicie el primer Grand Slam del año este próximo lunes en Melbourne, es quizás pronto para realizar un análisis exhaustivo de todo lo acontecido en estos primeros quince días de tenis. Más aún, cuando son varios los tenistas que ni siquiera han aparecido por las pistas.

Tomic ha ganado el torneo de Sidney.

Sin embargo, una de las conclusiones que sí se pueden extraer es que las críticas vertidas a las jóvenes en los últimos tiempos para haber espoleado a éstos. Si en la temporada 2012, vimos como la nueva generación de los nacidos en la década de los 90 apenas brillaba sobre las canchas con la salvedad del canadiense Milos Raonic, los inicios de 2013 parecen ser totalmente distintos, produciéndose un enfrentamiento generacional entre los nacidos en los 80 y los 90.

En los cinco torneos oficiales disputados hasta la fecha, ha habido dos finalistas de nuevo cuño, dígase Grigor Dimitrov en Brisbane y Bernard Tomic en Sidney. Dos chicos jóvenes de 21 y 20 años que han empezado a confirmar todo lo bueno que de ellos se esperaba y que han portado savia nueva al circuito, habido de caras nuevas que se sumen a las actuales.

Buenas actuaciones que casi igualan lo conseguido durante todo el curso pasado, cuando sólo tres tenistas nacidos a partir de 1990 lograron alcanzar finales de torneos. El canadiense Milos Raonic fue el que tuvo la temporada más prolífica logrando dos títulos y otras dos finales, pero fuera de él, sólo Jerzy Janowicz (finalista contra todo pronóstico en el Masters 1000 de París-Bercy) y Ricardas Berankis (finalista en el torneo de Los Ángeles, que se disputó bajo la excepcionalidad de jugarse al mismo tiempo que los Juegos Olímpicos) supieron llegar al último partido de un evento ATP.

Esta nueva realidad, sin embargo, para nada ha empezado a significar el declive de los más veteranos. David Ferrer, con 30 años, sigue levantando copas, e incluso un renacido Nicolay Davydenko (31) ha llegado a alcanzar una final en Doha. Lo mismo se puede extrapolar al serbio Janko Tipsarevic que a sus 28 años ha comenzado la campaña con el título de Chennai en su poder.

Evidentemente, todo lo expuesto son buenas noticias para el tenis. El hecho de que hasta tres generaciones (la de Federer, la de Nadal y la de Tomic, por hacer referencia a los grandes íconos de cada una) puedan estar compitiendo al mismo nivel es sinónimo de buena salud para este deporte. La variedad de estilos de todos ellos hará que el juego se enriquezca todavía más y que los aficionados vean mayor espectáculo, si cabe.

El tiempo, ese enemigo implacable de toda persona y más especialmente de los jugadores debido a sus cortas carreras, hará que poco a poco y paulatinamente todos aquellos tenistas que rondan la treintena y en muchos casos, la sobrepasan, vayan perdiendo protagonismo. Sin embargo, saben que ahora sí, su relevo parece estar en buenas manos. La de unos muchachos que poco a poco van asumiendo el papel que les tocará asumir en un tiempo muy lejano. Sin duda, una excelente noticia para el deporte de la raqueta.

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