Academia de Patrick Mouratoglou

Crean tenistas cultos, auténticos, cada uno en sus pasiones pero no se reducen sólo al tenis. “Para crear campeones hay que detenerse en la persona, no en el tenis.

Recién iniciada la temporada de 2013 la Academia y el equipo de Patrick Mouratoglou ya se han llevado la primera gran alegría del curso: tres tenistas que han pasado por su Academia o que están ahora mismo han sido protagonistas: Serena Williams, Anastasia Pavlyuchenkova y Grigor Dimitrov. Hoy tratamos de descubrirles someramente esta parisina academia, su esencia distintiva y su célebre creador.

Cuentan que pocas horas antes de que comenzara la competición oficial en la central Pat Rafter del torneo de Brisbane, tras una hora intensa de entrenamiento que tenían asignada, Mouratoglou se acercó a Serena, en ese momento practicando al servicio, y le dejó a su lado un carro más lleno de pelotas. Serena le miró, ambos rieron y ella continúo sacando.

Aún puede mejorar. Ya lo veréis”, comentaba el fundador de la Academia Patrick Mouratoglou Tennis Academy, al director del torneo, Cameron Pearson. “Ver un entrenamiento suyo es un espectáculo. Golpea la bola sin piedad cuantas veces le pidas como ninguna otra es capaz; estamos ante una atleta de potencia increíble y es eso lo que le hace ser una tenista única. Definitivamente es la mejor tenista que hemos visto en los últimos 20/30 años, es que oye cómo suena cuando golpea a la bola... es alucinante”, respondía él después.

¿Recuerdan desde cuándo empezó a conocerse que Serena entrenaba en la Academia de Patrick? Yo tampoco. Eso sí, desde que se le escapara Roland Garros en primera ronda, Serena sólo ha perdido un partido: los cuartos de final de Cincinnati ante Angelique Kerber. Hemos visto a Patrick en la mayoría de las ocasiones, acompañando a Serena desde entonces.

Patrick Mouratoglou nació el 8 de junio de 1970, entre los 11 y los 16 años fue uno de los grandes jugadores de Francia, después todo se torció. Nunca llegó a profesional. Se frustró. Estudio de negocios, pero volvió de nuevo al tenis, su pasión, y tuvo una fantástica idea: hacer algo diferente. “En el tenis existe un pensamiento generalizado: para ganar hay que copiar al que ya está ganando. Hace 30 años todo el mundo copiaba el sistema de la Academia americana de Nick Bollettieri, organizaba duros torneos entre los aspirantes a entrar en su Academia, donde sólo los campeones tenían sitio. Después les sometía a unos largos y durísimos entrenamientos. No era mi sistema”, contaba Patrick a l’internaute. “El tenis elegía a los campeones, me contaban... yo pienso lo contrario: son los campeones los que eligen el tenis. Por eso elegía y pasaba largos ratos con mis aspirantes, quería conocerles. Todos me dijeron que me equivocaba que el tenis no se podía hacer a la medida de cada uno. Yo pensaba justamente todo lo contrario”.

Por eso la Academia de Patrick es tan diferente. Educa a sus pupilos en distintas ramas: la música, los juegos, las letras, los números... por momento la Academia de Mouratoglou no parece una escuela de tenis, sino una escuela de vida. Crean tenistas cultos, auténticos, cada uno en sus pasiones pero no se reducen sólo al tenis. “Para crear campeones hay que detenerse en la persona, no en el tenis. El tenis es un modo de expresión, como la música. Necesitamos la técnica física, igual que se necesita la voz, pero sobre todo necesitamos que aporte su personalidad en la cancha, y eso es lo que hace las diferencias. Trato de sentir qué y quiénes son estas personas, identificar su determinación. Veo cómo se comportan en una situación de crisis, si tienen o no recursos”.

Miles de solicitudes llegan anualmente a la Academia de Mouratoglou, a escasos 30 kilómetros de París, donde los niños viven como en bungalows. A muchos de ellos Patrick les llama para una prueba, en la que más que conocer su tenis les conoce a ellos. Se encierra con ellos en una habitación, les pregunta, les hace sentir incómodos, después muy cómodos. Busca algo especial en cada uno. Es célebre por su ojo especializado en captar talentos, ya han pasado muchas historias bajo su mirada y su visión diferente ha aportado y tiene por aportar mucho más. Es ahora cuando realmente empiezan a llegar los pupilos de Patrick a la élite, con Pavlyuchenkova como estandarte, que se separó el último año de la Academia y ha tardado sólo unos meses (desastrosos a nivel deportivo) en volver.

Un rincón de tenis donde también se educa a los entrenadores. “Prefiero entrenadores jóvenes, con la mente más abierta, que aún no tengan clichés en su manera de ver el tenis; no me gustan llegar a una pista y ver a un entrenador diciéndole al tenista lo que hace mal, se consigue mucho más avisándole de qué es lo que debe hacer para mejorar”. Una mezcla peculiar, que ofrece sus resultados. El chipriota Marcos Baghdatis fue el primer ‘mouratoglito’, empezó a entrenar con él a los 13 años y con 21 ya estaba en la final del Open de Australia. Por su academia han pasado jugadores como Paul-Henri Mathieu, Grigor Dimitrov, Laura Robson, Gilles Muller, Mario Ancic, Irena Pavlovic, Ivo Karlovic, Pauline Parmentier, Mandy Minella, Victor Hanescu, Daria Gavrilova, Anastasia Pavlyuchenkova o Aravane Rezai entre otros muchos. Nombres peculiares que han permanecido cierto tiempo junto a ellos, pero las grandes perlas centrales hoy son: Pavlyu y Serena Williams, hasta hace poco también acompañadas por Grigor Dimitrov, que ha quedado al margen desde finales de 2012.

Sus dos miniprotagonistas crearon polémica en algunos países. Jan Silva y Juliette Mouratoglou, la hija de Patrick, de 4 y 6 años pasaron a vivir en la Academia y a entrenar, aunque apenas una o dos horas al día. Estos dos talentos, al ser tan jóvenes, prendieron la mecha contra la Academia de Patrick. "No sé qué clase de entrenamiento se imagina la gente que hacen. Ellos se divierten con el tenis, se lo toman como un ocio. Van normal a la escuela y hacen su día a día igual que otro niño, pero en vez de emplear una hora de su tiempo a la videoconsola lo hacen con el tenis. Si amo el tenis y disfruto de este deporte, cómo no compartirlo con mi hija si ella también lo disfruta. Los padres con sus hijos hacen música juntos, ven la televisión juntos o cocinan juntos; pues bien, yo juego al tenis con mi hija. Todos hemos amado una asignatura en el colegio porque el profesor nos la ha descubierto con pasión; si ellos tan pequeños ven que disfrutamos, por qué no permitirles también participar de ello".

Un modelo alternativo donde también se construyen campeones. Buscan tenistas completos, que no tengan el tenis como lo único en su vida, donde lo positivo siempre va por delante de lo negativo y donde la capacidad de esfuerzo debe ser una norma obligada. Su sistema de entrenamiento es parte de la fórmula por la que Serena está encadenando victorias y realizando uno de los mayores períodos de éxito de toda su carrera profesional. Sin freno, el sistema-Mouratoglou empieza a aprobar con nota y en este 2013 promete ser protagonista.

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