La madurez de Dimitrov

Un fuerte arranque de curso augura una gran temporada para el jugador más joven del top50

Grigor Dimitrov ha abierto con fuerza el curso 2013. El buen inicio de año que está teniendo el tenista búlgaro hace augurar una gran temporada para el tenista más joven del top50.

Corría el año 2009 y un joven de 17 años llamado Grigor Dimitrov debutaba en el circuito ATP en el torneo 500 de Rotterdam. En el puesto 478 de la clasificación, el tenista nacido en Haskovo pero afincado en ese momento en París, batió en 3 sets a Tomas Berdych -en esa época el número 23 del mundo- y le robó un parcial a Rafael Nadal en segunda ronda en un partido muy duro que se fue hasta las dos horas y media de duración. Era la carta de presentación de uno de los mejores juniors de la época. Campeón en Wimbledon y US Open, era uno de los últimos representantes del revés a una mano, ese golpe tan exquisito que cada vez se enseña con menos asiduidad en las escuelas.

Los que le pudieron ver jugar en sus inicios veían a una especie de mini-Federer. Un jugador que prácticamente copiaba al milímetro cualquier gesto y golpe del genio de Basilea. Una derecha muy sólida y letal, un revés a una mano muy plástico aunque algo errático, y un gesto de servicio calcado al del suizo. Su irregularidad fue, sin embargo, su peor enemigo en sus primeros años en el circuito. Hasta enero de 2011 no consiguió entrar en el top-100. Ante rivales batibles en torneos menores no se le veía dar lo mejor de sí mismo. La desidia de no estar en las mejores plazas jugando ante las raquetas más poderosas del circuito. Se tenía la sensación de que Grigor solo estaba hecho para los grandes escenarios.

Pero para llegar a jugar contra los mejores, primero hay que ir superando etapas, poco a poco. Sin precipitarse. Peter Lundgren, Peter McNamara y Patrick Mouratoglou fueron varios de sus entrenadores durante estos últimos años. Con el francés ha vivido una progresión lenta pero segura en 2012. Si bien es cierto que en los Grand Slams no ha superado jamás la segunda ronda, el pasado curso alcanzó tres semifinales consecutivas a nivel ATP. Primero en el prestigioso torneo de Londres disputado en el césped del Queen’s Club, y luego en Bastad y Gstaad, sobre tierra batida, eventos disputados a nivel del mar y sobre altura respectivamente.

Resultados tan buenos en condiciones y superficies muy dispares supuso la confirmación de Dimitrov como un jugador todoterreno, capaz de rendir en todo tipo de pistas. Si bien sus registros en arcilla no eran demasiado buenos hasta el pasado año, su buen rendimiento en 2012 le otorga el crédito suficiente para la próxima gira de tierra batida. Durante esta pretemporada se ha puesto a las órdenes de Magnus Norman y Mikael Tillstrom en la academia sueca Good for Great que se encuentra en Estocolmo. El inicio de 2013 ha demostrado el progreso y la mejora del tenista más joven del top50. Su actitud es mucho mejor en la pista, sin esa apariencia de suficiencia que le caracterizaba en sus inicios.

Los 17 aces que le ha endosado a Jurgen Melzer en los cuartos de final de Brisbane evidencian que su servicio debe convertirse en un arma decisiva en su repertorio. Con un gesto de saque tan natural como el suyo, podría superar con asiduidad la decena de puntos directos a poco que se alarguen sus partidos. Con el Open de Australia a la vuelta de la esquina, se pueden esperar buenas cosas de Grigor Dimitrov. Con un cuadro benévolo, bien podría alcanzar la segunda semana y con un gran rival como oponente, unido a un gran escenario, podríamos ver la mejor versión tenística de este nuevo talento emergente.

Por @Frikarian para @PuntoDBreak

Comentarios recientes