¿Demasiado pronto para alzar a Tomic?

El joven talento australiano, en plena fase de maduración, brilló con luz propia en Perth 

Bernard Tomic ha impresionado a propios y extraños en Copa Hopman. Tras cerrar invicto la competición en modalidad individual, batiendo a rivales de enjundia como Novak Djokovic, Tommy Haas y Andreas Seppi, ha comenzado en Perth un mes de enero cargadísimo de actividad en su nación de acogida.

Desplegando por momentos el nivel de juego que se presupone al alcance de su talento, la cuestión es simple. ¿Sirve este desempeño para sacar lecturas representativas de cara al futuro inmediato del australiano? Va a haber muchos comentarios. ¿Debemos dar un voto de confianza a un jugador con elevadas aspiraciones pero con contadas puestas en práctica hasta la fecha? Sí, pero con mesura. El golpe moral se antoja importante al ver plasmado en pista, sobre figuras destacadas, el trabajo realizado en pretemporada. No obstante el tenis construye figuras a través de la regularidad, de modo la semana puede representar una base para lecturas precipitadas. En cualquier caso, procedemos a debatir lo logrado por el joven talento en la primera semana del curso 2013.

Argumentos a favor

Buena actitud: En claro contraste respecto a episodios pasados no tan lejanos en el tiempo (US Open 2012 ante Roddick) la ambición del australiano ha mostrado pocas fisuras en Perth. Aún con circunstancias que podían invitar a cierto desasosiego competitivo, Bernard mantuvo la cabeza firme y levantó con entereza trances adversos. Así, por ejemplo, levantó un 1-6 en su primer set de la Copa Hopman ante Tommy Haas, a quien derrotaría en tres mangas tras suturar una rotura de desventaja en el parcial decisivo. Una circunstancia con apariencia baladí, pero significativa en un competidor fuertemente criticado por su tendencia a la renuncia en situaciones adversas. Esta vez optó por seguir peleando, confiar en sus opciones hasta finalmente alcanzar el objetivo. El cambio de actitud es uno de los puntos vitales a mejorar en la figura de Bernard. Mantener la intensidad de principio a fin, la plasmación en pista que debería tener tal viraje.

Potentes rivales superados: En los últimos doce meses el australiano de origen balcánico ha mostrado una marcada incapacidad para doblegar a tenistas ubicados por encima suyo en las clasificaciones oficiales. En todo 2012, un par de triunfos ante oponentes que residen entre los 25 primeros puestos adornaban sus expedientes. En la primera semana de 2013 ha coleccionado tres triunfos ante rivales de tal calibre. Es decir, en los últimos siete días ha labrado más ‘sorpresas’ que en los últimos doce meses. Incluyendo en su nómina la cabellera del actual número 1 del mundo, aún saborea en su paladar la conquista más grande de su carrera. Actividad representativa o no, tales marcadores deben insuflar autoconfianza en un tenista cuyo discurso quizá arrogante contraste con cierta carencia de espíritu mostrada en numerosos despliegues de competición. Sentirse bien consigo mismo, declarándose en su mejor nivel en mucho tiempo y contento con el papel desplegado, es el primer paso para obrar en consecuencia.

Propósito de enmienda: reconocer los problemas suele ser un buen paso para solventarlos. “El año pasado me descentraba. Jugaba buenos sets y luego los perdía. Me alegra poder mantener la concentración ahora. He buscado durante mucho tiempo a gente que me ayude en este sentido”. Con especial incidencia en el trabajo sobre su movilidad, el australiano parece tener bien localizadas las grandes lagunas de su esquema de juego. Tiene por delante doce meses para recuperar terreno perdido y, a sus 20 años, una larga carrera por delante para redimirse de sus ‘pecados de juventud’. ¿Podrá suponer Perth una piedra inaugural en la construcción de una gran temporada? Aunque pequeña, parece una piedra relativamente sólida.

Argumentos en contra

Evento de exhibición: si bien se trata de una de las competiciones no oficiales con más prestigio del calendario, no deja de ser un enclave de rodaje y puesta a punto. Alejada del corazón del calendario, la cita de Perth rara vez ofrece el tono óptimo de unos competidores con necesidad de carga en las piernas y la mente puesta en Melbourne. ¿Sería capaz de hacer lo propio ante Djokovic, digamos, en la pista central de Miami? La relevancia del momento, la magnitud del escenario, la altura de la temporada,… introducirían en el duelo unas variables inimaginables a orillas de la costa oeste de Australia en la primera semana de enero. La batalla ganada en el Perth Arena representa una minúscula porción de tierra en el vasto mapa de la temporada tenística. Y, psicológicamente para el perdedor, una rodilla no muy profundamente clavada en la tierra.

Son sólo tres partidos: añadiendo peso al argumento del escepticismo por no tratarse de una competición oficial debemos añadir la naturaleza efímera del dulce momento. Únicamente un trío de encuentros residen en la bolsa del competidor de origen balcánico. Sí, tres duelos con ideas ordenadas, gran nivel de juego y consecución de resultados. Pero únicamente tres partidos. Un jugador no se construye en una semana sino que debe de hacer de la regularidad premisa indispensable para alcanzar la gloria. Algo de lo que Bernard, con una o ninguna victoria en 22 torneos de 2012, ha venido careciendo hasta la fecha. “Un día demostraré que puedo ser el mejor de este juego” comentaba recientemente con tono ambicioso. En un deporte donde lo cualitativo tiende a ir de la mano con lo cuantitativo, el margen de mejora se antoja amplio.

Precedentes: no es la primera vez que Bernard Tomic hace las delicias de la grada local. Jugar arropado por el público, a diferencia de su compatriota Stosur, parece ser un estímulo energético para el impredecible aussie. De hecho, prácticamente una tercera parte de sus puntos corresponden al mes de enero competido en tales latitudes. En Australia logró su única segunda semana de Grand Slam en 2012, su única semifinal ATP y sus dos únicas victorias ante tenistas top25 del último año. ¿Ejerció tal arranque de curso como trampolín para una campaña de consolidación? Más bien al contrario. Al cierre del curso su cuota de derrotas superaba al de victorias y su clasificación se vio mermaba en diez posiciones.

¿Cómo valoras el despliegue de Tomic en la Copa Hopman? ¿Es representativo o necesita demostrar mucho más en el futuro? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

Comentarios recientes