Marion Bartoli escalando el 2013

De las más odiadas, pero de las que sacan al circuito de una aburrida y peligrosa homogeneidad, ¿volverá al top10 en 2013?

Marion Bartoli ya compite en 2013, buscando ese top10 que mantuvo durante largo tiempo el año pasado y que finalmente se le escapó en las últimas semanas. Empezó el 2012 como #11 y lo terminó en idéntica posición. La tenista francesa, una de las más peculiares y poco queridas del circuito, a sus 28 años de edad seguirá dando pelea el año próximo como no ha dejado de hacer desde que en el 2006 rompiera definitivamente en la élite.

Es una chica curiosa, peculiar, excéntrica, es... Marion Bartoli. Hija, y ‘muy hija’, de Walter y Sophie Bartoli. De los Bartoli de Le Puy en Velay. Cuentan que cuando estalló la Revolución Francesa Le Puy, como se conocía a esta ciudad francesa hasta hace apenas 20 años, por su destacada religiosidad permaneció tranquila y sin alterarse. De hecho, cuando llegaron rebeldes de otros lugares, se aferró a su tradición y opuso con gran resistencia a la misma. Murieron muchos en aquél lugar. Nada nuevo bajo el sol, ya durante la Guerra de las Religiones, Le Puy fue sede de disputa entre los aldeanos, católicos a ultranza, y los reformistas, deseosos de ver caer Le Puy como un símbolo de una victoria que jamás llegaría. Marion, de ideas firmes y defensa incansable, es una buena representante moderna de aquellas glorias pasadas de la ciudad que le vio crecer.

Hoy Le Puy en Velay es una pequeña ciudad tranquila de apenas 18.000 habitantes. Hace miles de años no era así, todo lo contrario, la urbe se aloja en un volcán extinto. Cicatriz de aquello son las peculiares y ‘très bizarre’ colinas que atraen al turismo del que actualmente sobrevive la mayor parte de la población. 268 son los escalones tallados en la roca que hay que escalar para acceder a la Capilla de Saint Michel de Aiguilhe. Aspavientos, correteos, miradas, puños, giros extraños, muñecas locas, brazos sueltos, piernas torpes, gestos atípicos, pelo graso, vestimenta peculiar... todo es poco para los entrepuntos y la apariencia de Bartoli. Es extraña, tanto ella como su juego, casi tanto como lo es su ciudad, pero no se cansa de subir escalones y es digno reconocerle su enorme mérito tras tantos años en el top20 (hace más de 6 años que no sale, en concreto desde mediados de octubre de 2006).

Dejando a un lado sus peculiaridades, analizar el juego de Bartoli es de lo más emocionante que uno puede hacer. Pocas propuestas tan diferentes y arriesgadas hay, hoy en día, en el exigente circuito WTA con tanto éxito. Con drive y revés a dos manos, invento de su padre Walter cuando ella apenas era una niña. Su referente, claro, es Monica Seles. Al margen de otras tenistas que también fundamentan su juego en ser ‘rocas’ de fondo de pista, Marion es una de las grandes luchadoras del momento. No se rinde jamás, vaya arriba o abajo, en el comienzo del partido o en el final, esté convaleciente o como una rosa, siempre devuelve una bola de más, y siempre acude a un torneo de más. Por esto último es por lo que ha salido tan beneficiada del último apretón de fin de año de Wozniacki. Bartoli caía al puesto 11º, cediendo el lugar de top10 a la danesa, y ahorrándose de esta manera unas estrictas reglas en la configuración del calendario, que le impedirían acudir a los 25 torneos WTA que disputó el último curso.

Es engañosa, se mueve muy bien, tiene una capacidad innata para construir jugadas y plasmar tácticas de juego -¿herencia de tantas tardes enteras jugando con su padre al ajedrez?-, domina los nervios en casi cada momento del encuentro, busca las debilidades de la rival, consigue ángulos que prácticamente ninguna otra tenista puede igualar, imprime una potencia y profundidad endiablada a la bola al golpear a dos manos, pero eso sí pese a que sea una jabata y luche defendiendo por cada bola, por su estilo de juego ha de dominar pues si corre detrás de la pelota y golpea lejana a ésta, está destinada a perder el punto en la mayoría de las ocasiones. “Es mi tenista preferida hoy, juega bajo presión de maravilla, da lo mejor de sí siempre pero encuentra un plus en las grandes citas, saca el máximo provecho a su talento y nunca se cansa. Ha estado ahí durante muchos años, empezando la temporada fresca, seguro que cogerá con ganas el Open de Australia”, dijo sobre ella la extenista, analista y actual capitana del equipo estadounidense de Copa Federación: Mary Joe Fernandez.

A sus 28 años, Marion comienza la temporada 2013 en Shenzhen, WTA International, sede de segundo nivel comparado con el torneazo repleto de estrellas de Brisbane, aunque una hipotética final ante Na Li sería un test, que en caso de darse, exigente e interesante. Allí en el torneo chino que se estrena por primera vez en el calendario WTA, Marion ya ha ganado dos partidos (1&0 a W-Y Chan, y 5&4 a S Voegele) y encuentra un cuadro relativamente abierto. Después se desplazará directamente a Melbourne, donde prácticamente una semana antes del torneo comenzará a entrenar. Un repaso rápido de su historia en la gira oceánica de comienzos de año arroja un mal historial: tras 11 participaciones sólo en una de ellas ha logrado cosechar más de dos victorias (QF del 2009, mismo año en que derrotó en 4ªR a la por entonces #1 del mundo: Jelena Jankovic), sólo cayendo ante una tenista que le superara en ranking en 1 de las 7 últimas participaciones. No obstante, en su historial aparecen curiosas victorias en las pistas de Melbourne Park, y su tenis se puede plasmar en cualquier superficie si juega con la confianza suficiente.

Con cuadro de top10, Bartoli buscará escalar su montaña más alta en lo que a Grand Slams se refiere, pero ella es muy de Puy en Velay y allí de escalar saben un rato. Marion Bartoli: un volcán controlado que no se puede perder de vista en 2013.

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