Los segundos de la ATP contraatacan

La nueva sanción dictada por el Consejo de Administración de la ATP por exceder los 25" entre punto y punto levanta polémica

David Ferrer se queja ante el árbitro en el US Open 2011. Fuente: elmundo.net
David Ferrer se queja ante el árbitro en el US Open 2011. Fuente: elmundo.net

El Consejo de Administración de la ATP decidió en septiembre de 2012 atender una vieja reclamación: la regla que dictaba los 25” entre punto y punto modificaba su sanción y prometía ser aplicada mucho más severamente; aquél sector de tenistas, entre los que destaca Roger Federer, que defendían una aplicación estricta de la normativa ya entonces existente, se salieron con la suya. Hubo algún que otro comentario, pero ya entrado el 2013, con Nadal -estandarte del sector opuesto a la modificación- fuera de pista y del Consejo de Jugadores, y con la aplicación de la nueva normativa a pleno rendimiento, las quejas aumentan sobremanera.

"Ha habido mucha discusión acerca de la cantidad de tiempo que transcurre entre puntos. Creemos que esta modificación va a suponer una herramienta útil que va a permitir una aplicación más coherente de la norma de violación de tiempo actual", explicó en aquél momento el presidente ejecutivo de la ATP, Brad Drewett. “Soy negro y sudo mucho. ¿Terminamos ya el partido entonces o cómo?”, era la respuesta que hoy Monfils dirigía en Doha al árbitro de su partido tras aplicarle dicha sanción cuando el marcador reflejaba el paso desde el anterior -y largo- punto de 31 segundos; quizás era una respuesta también a Brad Drewett y a todo el Consejo de Administración de la ATP, incluidos algunos de sus representantes. Una respuesta interesante, ¿se le estaría discriminando respecto de Federer por sudar mucho?, ¿se ha de tratar en absoluta igualdad de condiciones a todos los tenistas? ¿y a todos los puntos y momentos del partido? si no fuera así, ¿en qué momento se puede inaplicar el reglamento y en qué otros sí? o mejor ¿se está discriminando a algunos tenistas por su tipo de juego? ¿se sale de la normativa superar los 25" entre punto y punto?

Será interesante comprobar si los árbitros de la ATP aplican la regla de los 20” de forma tan estricta con los jugadores top en las pistas centrales de igual forma en que lo hacen con el resto en las pistas exteriores”, se cuestionaba amargamente Julian Knowle desde twitter, a lo que añadía “además me parece del todo estúpido jugar con reglas diferentes en los torneos ATP de en los torneos de Grand Slam. No debería ser así”. “Julian, son 25”, 20 es en los Grand Slams, y aquí en Chennai también lo aplican en la pista central”, respondía el polémico representante de los jugadores ante la ATP Sergiy Stakhovsky. “Da lo mismo, 20 que 25, Nole, Roger, Andy y Rafa no están en Chennai igualmente”, replicaba de nuevo el veterano tenista austriaco, y cerraba Sergiy con uno de los argumentos que más se valoraron en otoño cuando se tomó la decisión: “al final, según las estadísticas del US Open, el tiempo de juego real en la final del US Open fue de 1 hora y 40 minutos” -el tiempo total fue de 4h y 54’-.

Igualmente se han pronunciado en contra David Ferrer, Feliciano López, Pablo Andújar o Rubén Ramírez-Hidalgo, entre otros. “Estaba constipado y cada vez que me sacaba el pañuelo para sonarme los mocos era warning; ni tiempo para la toalla te da”, sumaba el último. El sector que más tiempo, o más fama tiene de hacerlo, empleaba en reemprender de nuevo el juego, el de los latinos, ya se ha pronunciado claramente; no en vano es un grupo numeroso e influyente. Pero afecta a muchos más tenistas, no es un debate tan simple como tenistas de aguante vs tenistas de ataque, y la polémica seguro continuará los próximos días. Veremos si también y de qué manera en Melbourne. O más aún, en la gira de arcilla donde los intercambios son de media más largos.

La norma a aplicar no es nueva, no ha sido la norma lo que se ha modificado. Siguen siendo 25” en el circuito ATP entre punto y punto, y 20” -parece mentira con solo revisar el tiempo empleado en los quintos sets de media- en los Grand Slams. Lo que sí se ha modificado ha sido la sanción. Antes implicaba tras la primera advertencia una automática pérdida del punto, lo cual hacía que los jueces se comportaran de forma muy discrecional y apenas hubiera sanciones, más allá de supuestos exagerados y excepcionales. A partir de 2013, la sanción que conlleva una violación de tiempo entre puntos, será castigada en primera instancia con una advertencia y para una segunda violación y posteriores, se descontará una de las dos opciones de servicio si el penalizado es el que saca, y de un punto si el sancionado es el que resta. El hecho de que en lugar de perderse un punto simplemente se obligue a jugar con segundo servicio, permite a los jueces gozar de una posición más ‘sencilla y cómoda’ desde la que aplicar la regla, sin exponerse en exceso a las quejas de los jugadores -argumento que a tenor de los hechos podría discutirse-.

La solución al problema no es sencilla. Si se juega con unas normas y hay tenistas que las incumplen sistemáticamente, es lógico que haya otros que se quejen. El auténtico conflicto aparece a consecuencia de que se ‘saltan’ esa norma un porcentaje tan elevado de los tenistas que prácticamente son mayoría absoluta. Esto sitúa en un trance a los árbitros, a los que como hoy ha ocurrido -y ocurrirá probablemente- el público abuchea en las centrales. En las pistas exteriores la presión sobre ellos será menor, lo que conllevará casi necesariamente a que los tenistas con mejor ranking y los tenistas locales sean tratados con un rasero bien diferente. Esto ocasionará, se ve venir, muchos más aprietos. ¿Imaginan a un sector de tenistas desobedeciendo las normas con el apoyo del público? Si un tenista no acata una norma tiene él un problema, pero si son muchos los que no la acatan el problema vuelve a su lugar de partida y se convierte en un brete pero para la ATP y sus árbitros.

La lógica llevaría a que la norma permitiera una interpretación laxa de esos segundos o una aplicación estricta de los mismos si son ampliados. Cuando las normas se fabrican en las cocinas siempre se tienen en cuenta intereses superiores, alejados del día día, en este caso esos intereses superiores -y económicamente poderosos- es el de las televisiones que se quejan del elevadísimo tiempo que emplean en ofrecer un partido, especialmente de Grand Slam. Al emitir la inmensa mayoría de los deportes, el tiempo de duración de las pruebas y competiciones es si no exacto sí muy aproximado; no así en el tenis en el que una lesión puede acabar con el partido en cualquier momento, descuadrando por completo una parrilla planificada, y en el que un partido de Grand Slam puede durar desde apenas 1 hora y unos pocos minutos hasta las 5 horas y 53’ de la última final del Open de Australia entre Nadal y Djokovic. Yo, si me permiten, entonces me pregunto, ¿acaso no es así el tenis? ¿acaso esto no es parte de su encanto? Podemos volvernos locos modificando normas para reducir el tiempo, pero cuidado no pervirtamos así el deporte de la raqueta, y más cuidado aún si con ello se consigue que el tenis en lugar de empezar a ser más 'promocionable' pierda su esencia y reduzca su número de seguidores. Aquella queja de los grupos televisivos sumada al interés de algunos jugadores hartos de ser 'perjudicados' por una aplicación incorrecta del reglamento, llevaron a que esta decisión se cocinara y se sirviera en plato. Pero una cosa es la cocina y otra la mesa; en la práctica esta norma es, tras tantos años de inaplicación o de aplicación blanda, inimaginable.

Si se produce este revuelo en las primeras rondas de torneos ATP 250, imaginen cuando se aplique -si es que llega a hacerse- en torneos más importantes, con mucho más en juego en las últimas rondas, en pistas donde un primer servicio marque la diferencia y con el top4 de protagonista. Sólo el tiempo determinará si este cambio de rumbo en las normas de la ATP será positivo y fructífero o no, pero de momento sólo está dando un resultado: polémica. ¿Cambiarán los tenistas la norma? o ¿cambiará la norma a los tenistas? Que será, será. Whatever will be, will be...


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