Open de Australia 2013: la superficie de Plexicushion

La superficie de Plexicushion es la elegida para acoger el Open de Australia desde 2008, cuando sustituyó el polémico Rebound Ace

El Plexicushion es la superficie elegida para disputar el Open de Australia desde el años 2008 cuando se sustituyó el controvertido Rebound Ace. Se trata de un tipo de pista dura que permite los intercambios y que tiene fama de no ser excesivamente rápida.

Una de las notas más características del Open de Australia es, sin duda, la superficie en que se juega: el Plexicushion, un tipo de pista dura que preside las instalaciones de Melbourne Park desde el año 2008. Tradicionalmente, el primer "grande" de la temporada se jugó hasta 1987 en hierba, a imagen y semejanza de Wimbledon, y el US Open, que también dispuso de césped hasta mediados de los años 70.

El Plexicushion es la superficie del Open de Australia.

Sin embargo, el aumento espectacular de asistencia y las cada vez más vetutas instalaciones del estadio Kooyong que contaban con una hierba cada vez más desgastada propiciaron el traslado hacia Flinders Park (hoy denominado Melbourne Park) y la consecuente transición de césped a pista dura. En un principio, el Rebound Ace fue el suelo escogido para acoger la nueva transformación del "major" oceánico.

La que era considerada como la pista del futuro (en su presentación se le denominó "una superficie para toda la vida"), estaba compuesta por un capa superior de goma de poliuretano y fibra de vidrio (entre otros materiales) y una inferior formada por asfalto u hormigón que tenía como principal característica el poder cambiar la velocidad de la pista con el simple hecho de añadir o disminuir la cantidad de arena en la capa superior, lo que hacía que en unas ocasiones los organizadores hicieran del Open de Australia un torneo propicio para jugadores ofensivos, y en otras. un evento que favorecía claramente a los tenistas más defensivos.

De origen rugoso, la superficie pronto fue víctima de las críticas. Primero, porque su aspecto rugoso le hacía convertirse en una cancha pegajosa con altas temperaturas (se sobrecalentaba hasta 10 grados más que la temperatura ambiental), lo que provocó no pocas lesiones, especialmente en los tobillos. Junto a ello, las condiciones de la pista variaban de jugarse de día o de noche. Con luz solar, la cancha era una superficie que podía resultar relativamente rápida. Tras la caída del sol, no era descabellado decir que algunas veces resultaba más lenta que algunas pistas de tierra batida.

Incluso, el gran héroe local del momento, Lleyton Hewitt, alzó la voz en su momento contra las pistas, al considerar de que éstas debían ser más homogéneas, ya que nunca se podía saber con seguridad que tipo de cancha se encontrarían los tenistas al saltar a ella.

El Rebound Ace fue una superficie que estuvo desde 1988 hasta 2007 en la Open de Australia.

Los excesivos reproches hacia el Rebound Ace dieron sus frutos y en 2008, el Plexicushion cogió el testigo. 100% acrílico, lo cierto es que la nueva superficie, además de cambiar la apariencia de las pistas del clásico verde al azul permitió estabilizar más las condiciones de juego.

Catalogada de velocidad 3-4 (media-media/rápida) por la ITF, en un principio su principal vírtud está en conseguir un bote más uniforme. algo más bajo y rápido, pero sobre todo que no retiene tanto el calor, lo que evita poner en riesgo el físico de los jugadores. Para ello utiliza una mezcla especial de látex, goma, y partículas de plástico, que forman una capa flexible que responde al impacto que genera el cuerpo de un jugador reduciendo así la tensión en los músculos.

El Plexicushion es la superficie del Open de Australia desde 2008. Foto:bbc.co.uk

Realizada por la empresa norteamericana Plexipave (el Rebound Ace lo hacía una compañía australiana) muchos temieron que el nuevo compuesto se pareciera en exceso al existente en Nueva York. Sin embargo, el paso de las ediciones, ha demostrado que ni muchos menos ha sido así. Lejos de ser unas pistas muy rápidas como las de Flushing Meadows, éstas se han hecho todavía más lentas que hace cinco años, lo que ha permitido ver innumerables partidos maratonianos, como el que disputaron Rafa Nadal y Novak Djokovic en la final de 2012.

En 2013, el Plexicushion seguro que dará de nuevo que hablar.

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