Donna Vekic: "Mi objetivo de 2013 es entrar en top50"

Entrevistamos a uno de los grandes talentos emergentes del tenis femenino actual

La tenista más joven en alcanzar una final WTA en los últimos seis años, la competidora croata concentró una cuota importante de focos durante la pasada temporada. Hablamos con Donna sobre el momento presente de su carrera y el futuro cercano.

Si antes de junio entra en top100 -tiene el horizonte a nueve puestos- se convertirá en la primera tenista que ingresa en tan selecto grupo antes de cumplir los 17 años desde que la ex número 1 Caroline Wozniacki lo lograse en 2007. En el Open de Australia disputará su primer cuadro final de Grand Slam, habiéndose ganado la plaza a pulso con el sudor de su frente. Uno de los grandes atractivos emergentes, ha recibido una invitación por parte de la Copa Hopman en calidad de talento suplente. Portadora de grandes clasificaciones, presente en grandes torneos, requerida por eventos de gran calado. Uno de los nombres a seguir en la temporada 2013, tras realizar sus compras navideñas por Londres y viajar a Croacia para pasar unos días señalados con su familia, Donna Vekic atiende a Punto de Break a las puertas de un curso que se antoja muy enriquecedor a nivel personal.

Criada en el seno de una familia de gran tradición deportiva, la tenista balcánica lleva la competición en las venas. Profesora de educación física, su abuela paterna presume de ser la descubridora del icono futbolístico croata Davor Suker. Su abuelo era jugador del equipo de la ciudad natal de Donna. Su padre siguió los pasos de su abuelo en cuanto a la práctica del deporte rey se refiere, y lo propio hace el hermano de la tenista. Su madre, en plena juventud, destacaba como atleta de corta distancia sobre el tartán. Rodeada de deporte y de deportistas, el camino parecía firmemente marcado para construir un carácter disciplinado. “Soy muy competitiva. Hice gimnasia durante un tiempo antes de dedicarme al tenis y también me gusta el fútbol. Soy una gran hincha del Real Madrid. Supongo que se puede decir que soy muy aficionada a los deportes”.

Introducida en 1994, la regla de eligibilidad por edad impide a las tenistas diseñar un calendario completo hasta que alcanzan la mayoría de edad. En el caso de Donna, con 16 años, únicamente puede disputar 12 eventos profesionales por temporada. Así, jugadoras jóvenes con grandes resultados (Capriati en semifinales de Grand Slam con 14 años, Hingis campeona en Melbourne con 16 primaveras) representan una realidad inexistente en la actualidad. Su participación queda constreñida, prorrogando su progreso. Asimismo, el riesgo de que una jugadora quede quemada a edades tempranas (ver ejemplos de la misma Capriati o Andrea Jaeger) se reduce de igual manera. Siendo un prodigio de 16 años al borde del top100, es un tema que Donna toma con pragmatismo. “Esta regla fue instaurada para evitar los desfondamientos y permitir a los jugadores tener carreras más larga. Tengo un equipo muy bueno que se encarga de organizar mi calendario por lo que no me preocupo en exceso por el tema”.

Arquetipo de competidora moderna, ronda los ciento ochenta de vertical y hace de la potencia una de las bases fundamentales de su juego. Buen servicio y agresiva derecha como principales armas dentro de un arsenal en construcción presentan a la balcánica como uno de los grandes nombres a vigilar en 2013. ““Me gusta atacar en pista y tener el control. No me rindo hasta que llega el apretón de manos”.

Pupila de David Felgate, ex entrenador de Tim Henman durante casi una década, la competidora croata tiene su base de operaciones en Londres y entrena con carácter habitual en el Virgin Active Northwood, situada en el centro de la capital inglesa. Enlazada al preparador desde hace cuatro años, pone a punto la máquina con sesiones intensivas de preparación. “Habitualmente tenemos el primer entrenamiento desde las 9 de la mañana hasta las 10.30. De nuevo de 13.00 a 14.30. Después, trabajo la forma física”.

La fuerza, la imposición del brazo sobre la muñeca, viene a ser una realidad dominante en la disciplina. La ligereza de los materiales junto con la pesadez de las superficies, convierte el desarrollo anatómico en una premisa casi imprescindible para triunfar en el deporte. En plena etapa de formación muscular, la croata considera otras opciones como alternativas para alcanzar el éxito. “Por supuesto que el físico es importante. Pero en una pista de tenis quien sea más inteligente en un momento dado gana, más que quien sea más fuerte. A no ser que estés enfrentándote a Serena”.

En una disciplina donde los tenistas cuidan cada vez más sus cuerpos, donde el acompañamiento de equipos viene jugando un papel creciente, la irrupción de talentos tiernos tiende a prorrogarse en el tiempo. En este sentido Donna, una adolescente por los cuatro costados, constituye una excepción remarcable. Es la tenista más joven entre las primeras quinientas raquetas del mundo. Miembro de la generación de 1996, ninguna competidora de 1995 aparece por encima de ella en las listas y únicamente Laura Robson representa con más garbo que la croata la siembra de 1994. Mientras en ATP no quedan menores de 20 años entre las primeras 200 posiciones, en WTA únicamente emergen tres. Donna, con 16 años, tiene al alcance de la mano convertirse en la cuarta antes de cumplir los diecisiete. “Es muy complicado comparar entre chicas y chicos porque ellos se desarrollan físicamente un poco más tarde y deben trabajar mucho más duro. Pero supongo que es una cuestión de experiencia que vas ganando con los años jugando al tenis”.

Con vistas a seguir progresando y ganar ese poso competitivo al que hace mención, Vekic dejó atrás el circuito junior en verano. Tras ceder en los cuartos de final de Wimbledon, decidió centrar sus esfuerzos en la competencia profesional. Cinco finales en eventos ITF de 25.000$ (incluyendo dos coronas) demuestran la amplia horquilla de crecimiento experimentada. Abriendo el curso al borde del top400 y cerrándolo a las puertas del top100, el salto fue impresionante. “Realmente nadie esperaba que este progreso llegara tan pronto. Pero he trabajado muy duro durante los últimos años para conseguirlo y es sólo el comienzo de una larga carrera que tengo delante de mí”.

Lugar reservado en su historial tiene el torneo de Tashkent. El primer cuadro final que pisaba la croata se convertiría a la postre en su primera final en el circuito femenino. Una semana memorable en Uzbekistán con cuatro triunfos ante competidoras con estatus de top100, tres de las cuales habían alzado cetros en la temporada en curso. Un torbellino de emociones cuyo entorno contribuye a calmar y mantener el orden de trabajo en buena línea. “Tashkent fue una semana incredible. Jugué ante algunas grandes jugadoras y aprendí mucho de esos ocho partidos. Me gusta pensar que soy humilde como persona pero mi equipo y mis amigos definitivamente me ayudan a tener una vida normal fuera de las pistas. Tan normal como pueda llegar a ser mi vida porque soy una deportista 24 horas al día, siete días a la semana”.

Las restricciones de competición relativas a la edad, mencionadas en el encabezado de este texto, obligan a seleccionar con mimo el itinerario a recorrer por la balcánica. Su deseo es dar continuidad al despliegue en la máxima esfera del circuito femenino, disputar cuantos eventos WTA sea posible. No obstante, Felgate y el equipo llevarán el peso de la decisión. “Me gustaría jugar muchos WTA, obviamente. Siempre y cuando mi entrenador piense que es lo correcto para mí”.

La dureza mental se antoja especialmente importante para un talento destinado a competir ante rivales más experimentados con carácter constante. Su ascenso en las clasificaciones le someterá a experiencias nuevas, test superados tiempo atrás por las personas que encontrará al otro lado de la red. Donna toma este desafío, requisito camino de la gloria, con disciplina espartana. “Siempre quiero ser la mejor en lo que hago y el objetivo final es ser número 1. Pero por ahora, estoy plenamente concentrada en mejorar mi juego más que en mejorar mi ranking. Cada atleta tiene que maneja cierto tipo de presión. Cuando más pronto te acostumbres a ella, mejor para ti”.

En 2013 ganará focos, desde las gradas y a nivel mediático. Mucha gente estará pendiente de ella. Sobrellevar esa tensión adicional puede ser clave para seguir ascendiendo. La meta para el próximo curso: ambiciosa y llena de independencia. “En realidad, aún no he hablado esto con mi equipo. Pero mi objetivo personal es entrar en el top50”. Dicho queda.

Preguntas cortas

Una fobia: las arañas

Un sueño: ser número 1

Un valor moral: ser feliz

Un lema: sólo se vive una vez y nunca te rindas

Una aspiración no deportiva: la moda

Una obsesión: chocolate con leche

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