Remontadas españolas de 2012

Resistir contra viento y marea. No darse por vencido. Una virtud capital en una disciplina individual como el tenis.

Remontadas protagonizadas por tenistas españoles en el último año. Jugadores que se vieron contra las cuerdas y supieron reaccionar a tiempo. Repasamos algunas de las más destacadas del pasado curso.

El tenis es un deporte que obliga a seguir ganando. Juego a juego, punto a punto. Una disciplina que no permite especular con el marcador. Es preciso continuar cincelando la victoria hasta dar el último paso. Ninguna ventaja es decisiva. Ningún déficit es terminal. Tal vez por eso, junto al carácter eminentemente individual, la incidencia del factor mental juegue un papel tan decisivo. El límite viene marcado por un cerco temporal sino la capacidad del competidor para ganar el último punto. La aceptación del sufrimiento como posible compañero de viaje con destino al triunfo. Así, batallas que parecían perdidas pueden tornar en dulce recuerdo. Rodillas a punto de besar el barro pasan a ser firmes pilares que sostienen el rumbo. Todo depende de la voluntad por mantenerse firme en la tarea. Pasamos revista a algunas de las mayores remontadas protagonizadas por tenistas españoles durante 2012.

Guillermo García López a Juan Mónaco (3-6 1-6 6-4 7-6 7-6) - US Open. Duelo dramático estirado por encima de la cuarta hora. Una de las grandes victorias en Grand Slam en la carrera del albaceteño. Doblegando desde la insumisión competitiva al décimo cabeza de serie. Levantando dos mangas ante un outsider de primera, ante un rival con quien el balance reflejaba un abrasivo 1-5 adverso. Empresa al alcance de no muchos. Desde que en Australia 2005 tumbara al entonces top5 Carlos Moyà, nunca había derribado el albaceteño a un tenista con tan distinguida clasificación en escenario noble. Y Guillermo lo hizo con una seña de identidad, remendando descosidos en forma de bolas de rotura encaradas. Hasta 20 llegó a suturar recordando a su victoria sobre Nadal en Bangkok años atrás. Sobreponiéndose a dos mangas donde apenas recogió cuatro juegos. Mirando a los ojos al oponente, y apretando los dientes en tres mangas ajustadas, todas con la cifra de juegos marcando dobles dígitos, que decidieron su dulce destino.

Nicolás Almagro a Olivier Rochus (6-7(4), 3-6, 7-6(4), 6-2, 6-4) – Wimbledon. Test de madurez para el murciano. Un capítulo plagado de minas. Con molestias en el hombro derecho, sobre una superficie poco explorada, ante un rival más diestro entre briznas,… Un pulso deportivo de más de tres horas y disputado a lo largo de dos jornadas. El recortado belga que, ante los ojos de la pista Central en 2010, ya arrastrase al serbio Djokovic hasta las profundidades del quinto parcial y los límites del toque de queda en el All England no tuvo reparos en poner contra la pared al murciano en escenario más reservado. Dos mangas asidas al cinturón ponían el triunfo al alcance de sus cortos pero hábiles brazos. Síntoma de una madurez creciente, aún preso de motivos para dejar pasar el duelo, Almagro encontró en la muerte súbita del tercer parcial el punto de inflexión. Envalentonado por el cambio de suerte, cerró con autoridad una guerra otrora perdida.

Rafael Nadal a David Nalbandian (4-6 7-5 6-4) - Indian Wells. Un cruce deportivo con recuerdo del antecedente. Mismo escenario, mismos rivales, prácticamente misma ronda. Tres años atrás, en 2009, el balear doblegó al argentino sobre el cemento de California tras levantar hasta cinco bolas de partido. Poco le faltó al cruce de 2012 para contar con una narrativa semejante. Un David suelto, cerca de su mejor nivel. Ese tenis a tres-cuatro golpes capaz de desarbolar a cualquiera en un día dado. Dueño del primer parcial y con presencia en el segundo hasta el undécimo juego, logró incomodar al balear como pocos pueden hacerlo. Siempre arrebató, al menos, sets a Rafa en el medio fondo de las tres mangas y en el último Indian Wells no fue menos. Llegado el momento de la verdad, donde los nervios deben consumar hechos, surgieron los verdaderos rostros. El balear encendió la llama. El argentino perdió el fuego. Exigido hasta el último punto Nadal vio reducida una ventaja de 5-2 en el tercer parcial, incluso amenazada una renta de dos roturas. Sellaría finalmente el choque tras casi tres horas de sudor.

Fernando Verdasco a Javier Martí (6-4, 6-7(2), 7-5) - Sao Paulo. Agridulce dosis de aprendizaje para el aspirante. Intenso choque entre madrileños sobre arcillas brasileñas. Demostrando tener argumentos deportivos para competir con primeras espadas, Martí tuvo a Verdasco deambulando bajo sus cuerdas. Con 5-2 en el tercer set, vio desvanecerse hasta cuatro bolas para haber cerrado el partido. En fase tierna de su carrera, con la temperatura elevada en las venas, careció de la frialdad necesaria para asestar el último golpe. Alertado por los titubeos de su oponente Fernando aprovechó la tesitura para que las tablas, la valiosa experiencia de los años, terminasen construyendo la remontada.

Albert Ramos a Jesse Levine (6-7(10), 7-6(4), 6-2) - Indian Wells. Su primer Masters 1000 con entrada directa al cuadro final comenzó de manera salvaje. Un encuentro dilatado hasta las inmediaciones de la tercera hora. Con la dificultad añadida de medir fuerzas con un competidor local. Con la losa psicológica de haber cedido un eterno primer parcial dirimido en una muerte súbita alargada hasta los 18 puntos. Habiendo levantado al servicio una triple bola de partido en el décimo juego del segundo set (6-7 4-5 0-40) y erradicando nuevas desventajas en el desempate posterior. A remolque durante todo el partido, encontró la luz cuando la batalla alcanzó un punto de equilibrio. Levine, desfondado física y mentalmente por la renta y oportunidades de cerrar que vio desvanecer, fue incapaz de oponer resistencia a un envalentonado Albert en el set decisivo. Demostración de sufrimiento deportivo.

David Ferrer a Janko Tipsarevic (6-3 6-7 2-6 6-3 7-6) - US Open. Oportunidad histórica para ambos. El español con el actual techo de las semifinales en Grand Slam como destino. El balcánico, con la aspiración de pisar dicho terreno por vez primera en su carrera. Dos competidores con trayectorias deportivas en punto álgido peleando cuerpo a cuerpo sobre la pista más grande del planeta. Un pulso dirimido camino de la quinta hora con el éxtasis reservado para el desenlace. La voluntad de materializar contra el empeño de no ceder. Tras equilibrar el duelo en la cuarta manga, parecía que la mayor experiencia de Ferrer le daría cierta iniciativa en el sector decisivo. Sin embargo, Janko reactivó el motor hasta disponer de una renta generosa (4-1). Insumiso, el alicantino devoró el déficit. El balcánico argumentó problemas físicos al ver consumida la ventaja. Llegados al desempate final, el español no tuvo compasión.

Pablo Andújar a Victor Hanescu (6-1, 2-6, 1-6, 6-3, 6-1) - Roland Garros. Choque totalmente descosido, donde la iniciativa viraba como una bolsa de plástico atrapada en una corriente de aire. Duelo a tumba abierta, con elevada incidencia de imprecisiones, relatado a través de mangas poco igualadas. Dos competidores que encuentran cierta comodidad enlodando calcetines, intercambiando altibajos en el rendimiento de forma constante. Construidos para dictar juego tras la línea, la presencia de intercambios neutros resultó el argumento principal del choque. Así, trazando amenazas casi permanentes desde la devolución, hasta 30 bolas de rotura se repartieron a lo largo de 38 juegos. Tras un comienzo enérgico, la aguja viró bruscamente hacia el terreno del rumano. Apenas tres juegos cedidos en dos mangas parecían conducir el partido irremisiblemente hacia su bolsillo. No obstante, el tesón del conquense logró revertir la tendencia hasta dibujar una victoria por quinta edición consecutiva en el Slam de arcilla.

¿Recuerdas algún otro partido dramático resuelto en favor de jugadores españoles durante el último año? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

Por @alvarorama para @PuntoDBreak

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