Nadia Petrova va a más

Con tres títulos en la segunda mitad de la temporada, acecha al top10 junto al polémico entrenador español Ricardo Sánchez

Nadia Petrova mira fijamente una bola durante el torneo de Tokyo que ganó
Nadia Petrova mira fijamente una bola durante el torneo de Tokyo que ganó

Nadia Petrova, en caída libre, se resistía entrando en el tramo final de su carrera a verse diluir como un azucarillo; rusa y muy dura, fría y dura rusa, con un inglés tan brusco como su carácter en pista, como sus orgullosas espaldas marcando el terreno, como su mente criada en Moscú y desarrollada en Miami, una gran tenista cuya fortaleza estaba precisamente en no diluirse fácilmente; se decidía a redescubrirse a sí misma, e insistía en que Ricardo Sánchez era la barita adecuada en ese truco, el tan agitado como fabuloso entrenador español, que rabioso tras ver cómo el entorno de Wozniacki le separaba de la danesa, se unió a Nadia y juntos se han fortalecido, tornándose su futuro de uña y carne muy de color rosa.

Hace poco más de un año, tres llamadas discurrían por la cabeza de Richy Sánchez. La primera, Jelena Jankovic; la tenista serbia, que alcanzara el #1 junto a él, le imploraba que volviera a entrenar con ella, Ricardo también lo deseaba, pero vivían en mundos distintos, él sólo conoce una forma de entrenar: ser uña y carne con su tenista, no permite familiares ni tonterías, y Jelena hace tiempo que no se puede separar de su madre y de su hermano. La segunda, Nadia Petrova, la dura tenista rusa deseaba entrenar con Ricardo, tenían caracteres parecidos, entendían el tenis de forma similar, y ella parecía totalmente entregada al proyecto del español, el fallo en esta negociación se explica con la tercera. Ésta última llamada fue la de Caroline Wozniacki; la danesa, líder de la WTA, quería dar un golpe de timón en su rombo, y veía en Richy el entrenador ideal para mejorar en agresividad y solvencia en grandes citas, el proyecto sonaba ideal pero Caroline tampoco iba a renunciar a su entorno cercano.

Ricardo lo dudó, pero la oportunidad merecía la pena. Sólo una pretemporada y dos torneos bastaron para hacer explotar esta unión. Como si de una telenovela se tratara, uno se imagina a Wozniacki llorando dudosa y enfadada en los vestuarios de Melbourne Park, con Piotr Wozniacki insistiendo “con él vamos a seguir perdiendo más, ya lo ves”, y Ricardo diciendo tajante “Caroline, elige: o tu padre o yo”. “Pues mi padre”, se presupone en la respuesta.

Tras el episodio, Ricardo llamó a una Petrova sin entrenador. Ya se conocían, ya se querían, y poco tardaron en carburar juntos. Entrenamiento a entrenamiento, torneo a torneo, progresaban aunque atrás quedaba desgraciadamente la que habría sido una fructuosa pretemporada. Era un hecho: afrontaban el corazón del año algo verdes. Hubo destellos, no obstante, de lo que acabaría ocurriendo: la victoria en Indian Wells ante Sam Stosur (#6 en ese momento: 6/1 6/7 7/6) .

El título en la hierba de s’Hertogenbosch, el bronce olímpico en dobles femenino junto a Kirilenko, el título en Tokyo derrotando a tres top8 y maestras de forma consecutiva -Errani, Stosur y Radwanska-, el torneo de maestras de dobles junto a Kirilenko en Estambul o el título con que cerró de forma ideal el año en Sofía -derrotando a Wozniacki en la final de forma apabullante-. Se cerraba el círculo; el año terminaba con una pupila de Ricardo Sánchez demostrando a la expupila que con él la temporada habría sido mejor. Desde luego, en este deporte como en la vida el que no arriesga no gana. La conclusión evidente: la segunda mitad de año de Nadia había sido espectacular.

Ahora Nadia Petrova, en el puesto 12 del ranking individual y en el 5 del de dobles, se encuentra en el mejor momento en números de los últimos 4 años, y de forma prácticamente en 6. Ya alcanzó en 2006 el #3 en la clasificación, cuando competía con Henin, Mauresmo, Hingis, Kuznetsova, Safina, Golovin, Schnyder o Vaidisova. ¿Por qué no puede volver la mejor Petrova? ¿Por qué a sus 30 años no puede firmar la mejor campaña de su carrera? ¿Por qué no otra vez más una veterana no puede ser la revelación del año? De facto, Nadia ya ha vuelto.

Lleva dos años y medio sin colarse entre las 8 mejores de un torneo de Grand Slam, y siete y medio sin hacerlo en semifinales. Tiene una primera mitad de temporada en la que puede seguir sumando muchos puntos, con gran margen de crecimiento, y a pleno rendimiento, haciéndose fuerte desde pretemporada -esta vez sí- junto a Ricardo Sánchez, tiene casi asegurada su vuelta al top10 y a partir de ahí cada vez con cuadros menos desfavorables, quién sabe.

¿Quieren aclarar dudas? Vean el vídeo de más arriba: su final en Tokyo ante Radwanska, desmotando el idilio de la polaca con la pista nipona a base de winners, dejando por malo el tenis destructor tan difícil de combatir de Aga, juega brillantamente tan repleta de recursos como de ideas claras. Es esa Nadia con la mirada clavada en la pelota que asusta mucho y con razón. Cuidado, cuidado.

Comentarios recientes