¿Puede Federer romper las leyes de Australia?

El suizo podría intentar desafiar una barrera intacta desde hace casi dos décadas. ¿Sería capaz de derribarla?

Federer y su calendario a medida. Llegado a un punto en que puede confeccionar a su antojo la hoja de ruta, el suizo pudiera no aparecer en competiciones previas a Melbourne por segunda vez en su carrera.

Desde que en la temporada 2000, con apenas 18 años, Roger disputase su primer Abierto de Australia –salvo un 2008 salpicado por mononucleosis- siempre había comenzado la campaña previo paso a su desembarco en Melbourne Park, bien en torneos oficiales o eventos de exhibición. En 2013, confirmada su ausencia del certamen de Abu Dhabi al que acudía sin falta desde 2009 y con su participación en un Kooyong al que no asiste desde 2007 aún en el aire, el tenista de Basilea bien pudiera enfrentar un escenario casi inexplorado: arrancar la temporada en el Abierto de Australia. Nadie gana el primer grande del año en tales circunstancias desde 1995 (Andre Agassi). ¿Puede tumbar una barrera cercana a las dos décadas?

Argumentos a favor:

La aclimatación del suizo a las ralentizadas pistas bajo el intenso calor del verano aussie podría ser mayor que en temporadas anteriores. En tres de las cuatro ediciones que coronaron campeón al helvético, Roger llevaba un tiempo considerable pisando territorio australiano –al haber comenzado allí la temporada-. Liberado de compromisos fuera de dichas fronteras nacionales, podría disponer de un lapso extra para acomodarse en dichas latitudes en busca del gran rendimiento. Un torneo donde las altas temperaturas causan estragos en cada edición sobre los competidores, la adaptación al averno australiano puede ser terreno ganado.

La importancia del entrenamiento ha sido un factor en que Roger ha hecho hincapié recientemente. Achacando a la escasez de tiempo ciertas carencias en este sentido durante los últimos años, el hecho de poder descargar el calendario le va a permitir incrementar la carga de este tipo de trabajo. Inmersos en la fase de temporada donde mayor importancia se presta a la recuperación, disponer de tiempo extra para la práctica a comienzo de campaña puede ser oro en manos de un tenista movido por mecanicismos.

La regularidad en Australia debe jugar a su favor. Si bien es cierto que, Roland Garros al margen, hablamos del Grand Slam menos fructífero en la carrera del suizo, también es verdad que se trata del grande donde Roger presenta la racha de semifinales más larga en la actualidad (9 – desde 2003 presenta al menos en la penúltima ronda). Centrando el foco exclusivamente en los confines de Melbourne Park, una tarea aplicada con suma concentración pudiera devolver sus frutos.

El permanente contacto con las sensaciones en pretemporada. Si bien es cierto que la intensidad de las exhibiciones en poco o nada puede compararse con la exigencia presente en competición, el suizo va a continuar batiéndose en pretemporada ante algunas de las principales raquetas del circuito. Hasta tres citas con actuales top10 y antiguos finalistas de Grand Slam tiene programado el suizo hasta mediados de diciembre, apenas dos semanas antes del regreso de la competición.

Argumentos en contra:

El rodaje de sus principales rivales va a ser sustancialmente superior. Si se cumplen los calendarios previstos a estas alturas de año, el resto de integrantes del top4 ATP arribarán a Melbourne con al menos dos eventos en las piernas. O, al menos, con carga competitiva más reciente. El último evento de la gira sudamericana del suizo está programado para el 15 de diciembre, estando la primera jornada de Australia prevista para el 14 de enero. Esto es un mes de diferencia. El más ‘inactivo’ de sus grandes adversarios llegaría con un par de semanas de margen.

La sequía sobre pista dura en escenarios grandes va camino de los tres años. Melbourne 2010 marca el último cetro de Grand Slam que, sobre dicha suelo, adorna las vitrinas del suizo. Lejos de las superficies naturales, además, Federer acumula cinco Grand Slams sin saber lo que es superar la barrera de semifinales, habiéndose inclinado ante tres oponentes distintos. El último precedente major sobre cemento, Nueva York 2012, le vio caer eliminado antes de semifinales por primera vez desde 2003.

La oposición actual representa un desafío bastante más sólido que el presente en anteriores ediciones. Djokovic -campeón de las dos últimas temporadas- y Murray –vencedor en el último Slam sobre pista dura- han dado un paso adelante en la superficie. Además sobre una pista de tempo medio, las prestaciones defensivas de sus principales adversarios ganan enteros adicionales. La demanda física será abrasiva. Hablamos de un jugador de 31 años que está mimando su calendario en busca de oxígeno. Aguantar test consecutivos a cinco parciales sobre un piso pesado ante auténticos portentos de resistencia puede estar en los límites del suizo.

El peso de la historia. Nadie en casi 20 años ha logrado la hazaña. En su larga etapa profesional es un hito deportivo no contemplado en terceros por el suizo. Se antoja una meta más propia de un competidor en apogeo deportivo que de un talento con el cenit a la espalda. ¿Imposible? Hablamos de Roger. ¿Complicado? Francamente.

¿Cuál es tu impresión? ¿Logrará o no el helvético una gesta de este calibre? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

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