Gris Maria Sharapova

Un presente plateado y ¿un futuro dorado? Qué ha sido Masha en 2012 y quién será en 2013

Maria Sharapova en un entrenamiento previo al WTA Championships de Estambul
Maria Sharapova en un entrenamiento previo al WTA Championships de Estambul

Maria Sharapova ha sido una de las grandes protagonistas de la temporada, finalmente #2, ningun otro número representa mejor lo que ha sido Masha este 2012; ser el número 2 del mundo cualquiera que sea tu profesión es, desde luego, un gran mérito, pero en este deporte como se dice a las finales se llega para ganarlas y Maria ha dejado escapar 6 de las 9 disputadas, perdiendo todas aquellas que tuvieron lugar lejos de la arcilla.

Con una historia difícil detrás, los problemas en su hombro derecho condicionaron la historia de esta tenista que en 2004, jovencísima, conquistó su primer Grand Slam en Wimbledon. Desde aquella dura lesión de verano de 2008, que le hizo perderse los Juegos Olímpicos de Beijing -ya se había perdido los anteriores en Atenas, por cerrarse el ranking clasificatorio una sola semana antes de que ganara en el verde londinense-, Sharapova pasó duros momentos. "Claro que pensé en dejarlo, pero nunca lo creí de verdad, siempre tuve esperanza e ilusión; cuando ves que no puedes sacar ni un segundo servicio durante tanto tiempo, ¿cómo no te vas a plantear si podrás volver a jugar un partido de tenis? Sufrí y lloré mucho pero ya pasó", decía Maria a la prensa tras colarse en la final de Wimbledon de 2011, su primera final de Grand Slam desde su victoria ante Ana Ivanovic en el Open de Australia del 2008.

Tras un 2011 con picos más que interesantes como la ya comentada final de Wimbledon, los trofeos de Roma y Cincinnati, la final en Miami o las semifinales alcanzadas en Roland Garros, el ascenso de Maria era notable. Cerrado el 2010 en el puesto #18, pasar a ser la #4 en el 2011 daba cuenta de la progresión y de un recorrido duro e intenso. El camino aparecía dudoso en 2012 y Maria Sharapova ha cumplido sobradamente. Aunque de color plata. Un título de Grand Slam en Roland Garros -con el que cerraba el círculo y pasaba a la historia como una de las 10 mujeres en toda la historia, y una de las 6 en la era abierta, que han levantado los cuatro grandes-, un par de semanas como #1, títulos en Roma y Stuttgart, y -o pero- 6 finales más -una de ellas en Grand Slam, Open de Australia, otra en los JJOO de Londres, y otra en el WTA Championships de final de temporada-.

Dejándonos de recuentos, vamos al análisis. Masha ha tomado color plata este año. ¿Está bien? Está exageradamente bien, pues ha cerrado una temporada brillante. ¿Es a lo que aspiraba? Creo no equivocarme si afirmo que ha cumplido con creces su objetivo. ¿Eso es todo? No. Ya no es que a Maria le haya faltado ganar finales, sino que le ha faltado incluso competirlas y he aquí el auténtico problema, y causa de las dudas. Lejos de la tierra batida, en las finales se ha mostrado frágil. Atención a los juegos por set que ha hecho Maria en las finales que perdió: 3 / 0 / 2 / 3 / 5 / 4 / 0 / 1 / 3 / 1 / 4 / 3. Incapaz siquiera de hacer un set, lo más que ajustó una manga fue ante Agnieszka Radwanska en el primer parcial de la final de Miami, que se le escapó por 7/5. Esta María, constante durante todo el año, ha decepcionado. Y se ha mostrado en este punto inferior a la #1 Azarenka, como también ante la #3 Serena Williams y la #4 Agnieszka Radwanska. No ha decepcionado porque se esperara de ella ganar esos títulos a comienzos de años, qué va, pero tras semanas de brillante juego y alcanzada la ronda final, sí se confiaba en que Maria diera mucho más espectáculo que el ofrecido.

Se espera, como no ha venido ocurriendo durante los últimos años en la WTA, que las grandes figuras del circuito sean regulares y alcancen las últimas rondas; pero logrado eso también se espera partidos emocionantes y competidos en las rondas definitivas. Y ahí es donde Maria tiene tanto por mejorar. Resumiendo su 2012 uno se debe quedar con dos imágenes: la primera de ellas, Maria ganando el título de Roland Garros y, con él, el Grand Slam completo haciendo historia, así como volviendo al #1 del ranking mundial; y la segunda de ellas, Maria perdedora en la final de los JJOO de manera escándalosa, rosco incluido. Son las dos caras que nos ha dejado. Ahora toca cambiar, y mucho, la segunda para 2013.

A nivel de juego, hemos conocido a una Maria más madura e imponente, aunque ciertamente errática. Valiente, como siempre, se observa con claridad un cambio en su juego tras la lesión del 2008, siendo ahora mucho más moderada en el riesgo aunque no en la agresividad, aspectos distintos, y además aprendiendo a defenderse con muchas más garantías. Esas dos evoluciones en su juego le han permitido llegar hasta aquí, aunque aparece un punto negro en su servicio que no es -ni volverá a ser nunca más, probablemente- el del período 2004-2008. Menos potencia, distinta ejecución, y muchas dobles faltas por falta de confianza en el golpe, que se han ido reduciendo con el paso de las competiciones. Para el año próximo, no cambiará mucho sus tácticas ni su patrón que parece meridianamente claro. Aunque, eso sí, habrá que observar su experiencia y su capacidad para plasmar una veteranía sobradamente acreditada tras 9 años en la élite.

¿Qué queda esperar ahora de Sharapova? Es un difícil pronóstico... atendiéndonos a los hechos de su historia próxima y lejana, cuando no hay lesiones de por medio cabe esperar una Maria que pueda combatir todo, especialmente en los Grand Slam, donde este año -con la excepción del francés- le han quedado clavadas ciertas espinas. Desde un prisma completamente subjetivo, veo a Sharapova en una lucha acérrima con Azarenka por liderar el ranking -alternancias constantes-, con Serena para los grandes títulos y con derrotas siempre en rondas avanzadas. Será regular, tendrá sus opciones pero sólo por su cabeza en los partidos clave se diferenciará una temporada como #1 y campeona de Grand Slam a una como la de 2012, donde aún habiendo cumplido ambos objetivos, es generalizado el #3 que le corresponde a final de año tras la #1 real y la #1 en la sombra. Acostumbrada a desayunar todos los días con una amiga llamada 'presión', no creo que le suponga un esfuerzo extra defender tal cantidad inmensa de puntos como defenderá a lo largo de todo el año.

Ha ocupado un segundo papel tras Azarenka y Serena. Ni la más regular ni la más éxitosa. Es inevitable hablar de una Maria gris, no ha sido una negra temporada, cómo iba a serlo tras todo lo alcanzado, pero tampoco ha sido blanca impoluta; en un terreno sin definición exacta, cuando uno analiza los resultados de Maria son magníficos, pero si le preguntan a uno por las protagonistas del año, serían muy pocos quienes la incluirían entre las dos primeras. Por tanto, nos quedamos en la retina con esa Masha de plata, cuyo futuro tiende a un crecimiento constante sin pasos atrás. El circuito necesitaba la vuelta de una figura como la de la siberiana, pero la necesita de forma sonora también en las finales, dándo espectáculo e impidiendo que los partidos que más aficionados puedan captar terminen en apenas 1 hora y siendo un festival de errores no forzados. Será una de las referencias el año próximo, no cabe duda, pero ¿ven ustedes a Mariya Sharápova de líder en el 2013? Yo... es que no lo sé.

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