¿Cuál fue la mayor sorpresa de 2012?

Analizamos las que han sido las mayores sorpresas del 2012 tanto en el circuito masculino como femenino

La victoria de Rosol fue la gran sorpresa de 2012. Foto: lobshot.com
La victoria de Rosol fue la gran sorpresa de 2012. Foto: lobshot.com

La ATP ha hecho pública su lista de sorpresas de 2012, ocupando el primer puesto la victoria de Lukas Rosol sobre Rafa Nadal en la segunda ronda de Wimbledon. En Punto de Break, vamos más allá, y analizamos los sucesos más sorprendentes tanto del circuito masculino como femenino.

¿Qué es más sorprendente? ¿Qué alguien a quien consideramos favorito no rinda según las propias expectativas que nosotros nos hemos creado? ¿Un competidor cuyo despliegue deportivo alcance cotas que pensábamos reservadas para tiempos futuros? ¿Un rendimiento que rompe totalmente con los precedentes? El elemento de sorpresa se antoja totalmente subjetivo y ligado íntimamente al juicio de valor que cada uno sea capaz de desarrollar en un escenario dado. No obstante, consideramos como sorpresa relativamente extendida los casos a continuación expuestos y que intentan plasmar algunos de los episodios más inesperados del curso que recién terminó. ¿Quién esperaba esto?

Rosol protagonizó la gran sorpresa de la temporada.

Rosol manda a la lona a Nadal en Wimbledon – Al comenzar la temporada el checo jamás había jugado un partido profesional sobre hierba. El duelo con el balear –bicampeón y cinco veces finalista en el All England- constituía el sexto capítulo sobre verde en su carrera. Rafael, un competidor de calibre histórico venía de construir una imponente gira de arcilla. Un periplo en superficie fetiche que le vio recuperar cetros históricos de alta estima personal (Montecarlo, Roma), atornillar su leyenda en el corazón de Francia (séptimo título de Roland Garros) y virar la rivalidad con su máximo rival actual (tres triunfos al hilo ante Djokovic). El historial de Lukas en Grand Slam, a punto de recibir un triple 6-0 en Melbourne de un oponente de retaguardia, tampoco era halagüeño. Sin embargo, una concatenación de factores contribuyó a dibujar lo que no pocos han etiquetado como una de las grandes sorpresas tenísticas del siglo XXI. Nadal, con una castigada rodilla izquierda que le hace terminar al límite la gira de tierra batida, se encuentra físicamente atrapado. Rosol, con la presión del que sabe con el mínimo a perder, impacta a tumba abierta. El resultado es un festival de tenis de definición: uno por urgencias, otro por carencias. El checo, incluyendo un set final donde alcanza un nivel tachado de “irreal” por el propio Rafa, logra la hazaña de duplicar su cuenta de ganadores respecto a errores ante el balear. El español, derrotado, casi multiplica por tres esa estadística. Sería el último partido de Nadal en 2012.

Razzano tumba a Serena en Roland Garros – Uno de los despliegues más temblorosos en la carrera de la menor de las Williams, constituyó su primera derrota en la apertura de un Grand Slam tras 47 participaciones y 15 temporadas compitiendo en nobles escenarios. Acreedora de un primer tramo de temporada relativamente modesto, también es cierto que acudía a París con credenciales de principal candidata para levantar, una década después, la corona parisina. Una de las mejores giras de arcilla de su carrera, con 17 triunfos al hilo, actuaba como aval. Y anduvo realmente cerca de sellar un primer paso hacia el segundo domingo en su ciudad favorita. Habiendo ganado el primer set y con amplia renta en el tiebreak del segundo (5-1), comenzaron a brotar errores a borbotones hasta entregar el parcial. Una mezcolanza de agresividad desmedida e indolencia se apoderaron de la norteamericana en la manga decisiva. De forma inmediata, la admirada competidora local colocaría el 5-0 y pondría la debacle a cuatro puntos de distancia. Williams reaccionaría, ganando tres juegos consecutivos y forzando a Virginie a cerrar el duelo en un final agónico. Un juego que se extendió más allá de los 20 minutos, donde Serena llegó a salvar hasta siete bolas de partido. Razzano, que disputó la edición de 2011 en honor a la reciente pérdida de su pareja, tornó doce meses después en heroína nacional por un día.

El retorno de Brian Baker. Un tipo que lleva seis años alejado de la competición vuelve para acaparar los focos de una incrédula audiencia. El hecho de estar cosido a lesiones, en total cuenta cinco de gravedad considerable entre cadera, codo y hernia, incrementa el valor de lo logrado. Para ser justos, la vuelta a la competición tiene lugar en julio de 2011, ganando un Future en suelo estadounidense. Se resiente y para un par de meses. Terminará la temporada fogueándose en el circuito más modesto del tenis profesional masculino, para poco a poco ir cogiendo calor en torneos Challenger hasta alcanzar eventos de World Tour. Conseguirá, incluso, una wildcard para Roland Garros tras ser el jugador que acapara mayor cantidad de puntos en una serie de Challenger sobre arcilla disputados en Estados Unidos. Antes, en su primera cita sobre arcilla de primer calibre desde 2005 (jugó una previa de Roland Garros siete años atrás) el competidor de Tennessee sigue escribiendo un relato de ensueño alcanzando la final de Niza. Una segunda semana en Wimbledon será la guinda de un regreso increíble. Un tenista que abre la temporada siendo carne de top500, totalmente olvidado en la disciplina tras un inédito destierro deportivo, cierra el año rondando las 50 primeras raquetas del circuito.

Robson ha sido una de las grandes sorpresas de la temporada.

La explosión neoyorquina de Laura Robson. El gran resultado de una tenista joven en la temporada y seguramente el logro que actuó como elemento diferencial para decidir el honorífico título de ‘Newcomer of the Year’ a su favor. Un logro destacable no sólo por la profundidad alcanzada en el gran evento norteamericano –jamás había enlazado victorias de Slam en su corta carrera profesional- si no por la plétora de rivales apartadas del camino. Actuando de dulce verduga, tumbó en un intenso partido dirimido en dos tiebreaks a Kim Clijsters, constituyendo este el último partido individual en la carrera de la belga. Lejos de regocijarse del momento, sacó fuerzas para lograr ante la china Li –otra campeona de Grand Slam- el primer triunfo top10 de su carrera. Sin tiempo para el respiro, pero ya con todos los focos sobre sus adolescentes hombros, cedería en octavos de final ante la vigente campeona Stosur, no sin antes exigir una batalla de tenis directo cercana a los 100 minutos. La segunda tenista más joven del top100, mostró en su desempeño neoyorquino unos credenciales de maduración aún por demostrar por otros talentos jóvenes. Esa capacidad para jugar de igual a igual con grandes valores (sella 2012 con 6 victorias ante el top30) o la mejora palpable en debilidades marcadas en su esquema (progresos en devolución, resistencia física, desplazamiento lateral). Sensación en la Gran Manzana y tenista a seguir de cerca en 2013.

La retirada de Roddick. El talento de Nebraska no era precisamente un junior, vale. Su mejor versión deportiva hace tiempo que yacía tras de sí, aceptado. Ha habido cierto runrún sobre la fecha en que decidiría colgar la raqueta, cierto. Pero ese murmullo jamás había salido de su boca o de su entorno con una vocación firme de poner fecha de caducidad a la carrera del competidor americano. La decisión de poner en los libros de historia su bagaje deportivo coge a contrapié al mundo del tenis durante el último Grand Slam del año. O, al menos, surge como algo que no ha trascendido a los medios. De hecho, la exclusiva surge en el propio torneo momentos después de que el jugador anuncie –el día de su trigésimo cumpleaños- su decisión en una rueda de prensa durante la primera semana de competición. La retirada de Kim Clijsters llevaba meses en el calendario tenístico como una cita más a cubrir en las entrañas de Flushing Meadows. Sus victorias ante Tomic y Fognini son seguidas con la nostalgia del que sabe poder estar contemplando el epílogo deportivo del último gran talento norteamericano. Recibiría de Del Potro el último apretón de manos

Kvitova ha protagonizado una de las grandes sorpresas de 2012.

La conquista de las US Open Series por Kvitova: Suceso destacable no por las características de las pistas del verano norteamericano, cuya rapidez debe ajustarse al estilo directo de la competidora de Bilovec. No obstante, la tenista checa firmaba un balance negativo en su carrera en dicho enclave geográfico. Más derrotas que victorias contemplaba su expediente toda vez que el calendario requería librar pulsos bajo los agentes climatológicos del duro suelo norteamericano. Aquejada de problemas asmáticos, encontraba en la humedad presente en tales latitudes un impedimento grueso a la hora de competir. Como precedente más cercano y destacable, el pobre despliegue de 2011 – su temporada de eclosión definitiva. Una campaña que contempla su primer Slam, el WTA Championships o el reconocimiento como mejor tenista del año, ve cómo el ascenso al número 1 queda aparcado a 115 puntos de distancia por un motivo claro: apenas tres victorias en los cinco grandes torneos norteamericanos (Indian Wells, Miami, Toronto, Cincinnati, US Open). En 2012 sin embargo, el salto cualitativo en tales enclaves aumenta de forma sideral. Gana Montreal, dos juegos le separan de la final en Cincinnati y gana New Haven para alzar el reconocimiento que encabeza este párrafo. En Nueva York, igualará su techo firmando octavos de final. Irónico que en un año manchado por problemas físicos y enfermedades rinda en un terreno tradicionalmente adverso.

La final en Bercy de Janowicz: Paraje de cierta anarquía deportiva, raro es el año que el Palais Omnisport no acoge ciertas sorpresas en formas de resultados deportivos. Sin embargo, los acontecimientos de la presente edición superaron cualquier pronóstico. Se pondrá en duda el compromiso mostrado por ciertos jugadores, teniendo la final de la Copa de Maestros en la semana posterior al evento galo. No obstante, el nivel mostrado por el competidor polaco hizo preguntarse a más de uno dónde se había metido semejante talento en tiempos anteriores. Su camino hacia el duelo por el título no fue un camino de rosas. Nada menos que cinco tenistas top20 sucumbieron ante un voraz joven de la generación de 1990. Sus destrezas estilísticas, un mejunje heterodoxo de maneras dejaron casi tan boquiabiertos como su permanencia en el torneo. Una capacidad asombrosa para mover con cierta gracilidad una vertical superior a los 200 centímetros. Un servicio colosal, regularmente con vuelos superiores a los 215km/h. Violencia sin paliativos para soltar una mortífera derecha plana y delicadeza en grado sumo para acunar dejadas con precisión de cirujano. La clásica duda de la continuidad flotará durante toda la pretemporada.

La salida del top10 de Wozniacki: Discutida hasta la saciedad su legitimidad como número 1 del mundo –empezó el año al frente de la WTA-, esta temporada llegó a serlo por partida doble –pues retrocedió hasta la 11ª posición del ranking femenino-. La competidora escandinava del origen polaco, otrora un referente en cuanto a consistencia deportiva cedió amplios enteros en tal sentido. Otrora un muro impenetrable en labores defensivas, tendía a hacer de la transición moderada un camino fiable al éxito. Su punto débil residía en el duelo directo ante jugadoras capaces de resistir ese reto horizontal, paciencia a la hora de definir y capacidad para responder con mayor fuego cruzado. Buscando la introducción de trazas más ofensivas, por su banquillo han ido rotando una serie de  nombres sin lograr el efecto buscado. Con la sensación de estar más perdida tácticamente que definiendo un claro patrón, anduvo sin títulos que añadir a su colección durante algo más de un año. Un final de temporada positivo –tres finales en cinco torneos, incluyendo dos títulos- y la firme convicción de volver al ultraconservador estilo de juego que le aupó a lo más alto despiertan curiosidad respecto al próximo año. ¿Será capaz de recuperar el terreno perdido?

¿Cuál fue para ti la sorpresa del año? Te animamos a que compartas tus impresiones en la sección de comentarios.

 

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