Finales ATP: David Ferrer

David Ferrer estará en el Masters por cuarta vez en su carrera, pero antes tiene una cita con la historia en el Masters 1000 de París-Bercy, donde ya está en semifina

David Ferrer llega a la Copa de Maestros tras un año espectacular con la intención de superar el altísimo listón que tiene marcado en la última cita del año. Con la final de Copa Davis ante la República Checa a la vuelta de la esquina, el segundo mejor tenista español del ránking peleará en Londres antes los mejores jugadores del planeta por ese gran cetro que aún no brilla en sus vitrinas. Aquí algunos detalles de su año.

Mejor temporada de su vida

No deja de ser curioso que un jugador escriba el mejor curso de su carrera cuando se acerca al ocaso de la misma. Es el caso de Ferrer. Con 30 años corriendo por sus atléticas piernas, David ha encadenado un curso irrepetible en el que ha sumado las mismas coronas que Federer (6), ha batido su propia marca de victorias en una temporada (69 hasta el momento), ha disputado más partidos que nadie (83 sin haber caído aún en París-Bercy, 95 si a esa hoja de ruta añadimos los de dobles) y se ha convertido en el tercer tenista español tras Nadal y Ferrero en alcanzar los cuartos de final en los cuatro torneos del Grand Slam (llegando a semifinales en Roland Garros y US Open). Todo ello, además, sin renunciar a la Copa Davis -salvo la primera ronda- en una temporada condicionada por los Juegos Olímpicos de Londres que han obligado a comprimir el calendario más de lo habitual. Nada mal para un tenista que lleva 12 años en la élite y varios siendo la primera alternativa a Djokovic, Federer, Murray y Nadal.

David Ferrer estará por cuarta vez en el Masters. Foto:lainformacion.com

Balance ante el top 10

Es la gran lacra de David. Pese a mejorar considerablemente su balance ante los diez mejores jugadores del mundo en 2012 (el 5-8 que indica la estadística es un paso al frente con respecto a otras temporadas aunque sea negativo), Ferrer sigue inclinando la rodilla en demasiadas ocasiones contra los mejores, especialmente ante los cuatro primeros de la clasificación (0-3 contra Djokovic y Nadal y 0-1 ante Federer), los encargados de cerrarle las puertas de un trofeo mayor que pondría el broche dorado a una carrera sobresaliente. Así sucedió en Australia, donde perdió con Djokovic en la ronda de los ocho mejores. Así en París, tras salir claramente derrotado contra Nadal -en la retina queda un primer set maravilloso en el Conde de Godó donde David tuvo varias oportunidades de golpear primero- en sus primeras semifinales en Roland Garros. Así en Wimbledon, inclinado por Murray tras completar un fantástico torneo y errar en los detalles que deciden un combate ante los mejores y, finalmente, así sucedió en Nueva York, tras arrancar arropado por el temporal que le ayudó a ganar la manga inaugural del duelo con Novak, y que luego obligó a suspender el partido, cavando su tumba en el US Open. En un certamen donde participan los ocho mejores del año,

Primer set amarrado, sinónimo de victoria

Una estadística llama la atención tras bucear en los números que componen en el año del tenista valenciano. Ferrer solo ha perdido tres partidos en 2012 tras ganar el primer set. En 61 ocasiones amarró la victoria final tras hacer suya la primera manga. Eso explica varias cosas. Primero, que la moral rival tras verse superado inicialmente en el marcador queda gravemente herida tras levantar la mirada y comprobar que tras la red vive una fiera incapaz de renunciar a un solo punto. Después, que el carácter competitivo de Ferrer le impide levantar el pie del acelerador pese a dominar desde el inicio. El español, además, tiene un porcentaje del 91,7% de victorias cuando el partido se decide en la manga definitiva. Un cerrojo.

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Todoterreno

Las etiquetas ya estaban arrancadas. Claro quedó gracias a actuaciones pasadas que el jugador español podía mirar más allá de la tierra batida. Primero Moyà, después Ferrero y luego Nadal han ido rompiendo las barreras mentales -que no tenísticas- para inspirar y enseñar a una generación de tenistas patrios que los límites del polvo de ladrillo eran inexistentes, fundamentados en creencias y miedos del pasado. Conquistando en el mismo año Auckland (dura al aire libre), Buenos Aires, Acapulco y Bastad (arcilla), s-Hertogenbosch (hierba) y Valencia (dura bajo techo), Ferrer desvela algo que no es nuevo: su camaleónica capacidad para adaptarse a todo tipo de suelos sin renunciar a la victoria. Supo arrancar a la velocidad de la luz antes de Australia para revalidar el título en la pista rápida de Nueva Zelanda -algo que Nadal nunca ha sido capaz de hacer-, se movió plácidamente en la comodidad de la tierra batida para cerrar una buena gira sudamericana y ganar en Bastad, adaptó su estilo a las particularidades del césped y finalmente se atrevió a domar el ritmo de la pista rápida bajo techo, aumentando la presencia en red y multiplicando sus apoyos para subir en faceta ofensiva los peldaños necesarios para triunfar en ese tipo de suelos. Clave para asaltar el 02 Arena.

Actuaciones pasadas, optimismo presente

David acude por cuarta vez al evento de final de año. Salvo en 2010, que cedió de forma clara en los tres partidos disputados ante Federer, Soderling y Murray, Ferrer cuenta por éxitos sus presencias en la Copa de Maestros. En 2007, su bautismo en la competición, alcanzó la final ante el suizo. En 2011 se encontró de nuevo con Roger, esta vez en las semifinales del torneo. Volver a un terreno del que casi siempre ha salido sonriendo es reconfortante a la hora de superar las distintas barreras.

Evolución del servicio

El paso al frente más claro e importante de Ferrer en 2012 se encuentra en el saque. La pista rápida y la hierba han sido terrenos donde el desarrollo del servicio ha quedado demostrado. No solo velocidad y potencia, sino efectos, colocación y repertorio han sufrido un considerable aumento si son comparados con cursos anteriores. Siendo el jugador más bajo del top 10, encontrar un aliado en el servicio para economizar esfuerzos y salir de momentos complicados con solvencia se antoja clave, más aún cuando la superficie de Londres otorga ventaja a los grandes sacadores.

Proximidad con la final de la Copa Davis

La final de la Copa de Maestros terminará en lunes de forma planificada por primera vez en la historia. Esa misma semana, que arrancará con la imagen de un jugador levantando un título individual por última vez en 2012, algunos de los actores que protagonizarán la final de Copa Davis entre la República Checa y España ya habrán tomado contacto con la superficie montada en el O2 Arena de Praga. Con la oficiosa baja de Nadal, Ferrer deberá asumir una vez más el papel de líder en el equipo Español como ante Austria y Estados Unidos. Los cimientos de la victoria pasan indiscutiblemente por dos triunfos suyos ante Stepanek y Berdych. Dejar escapar uno de esos puntos individuales supondría una dificultad añadida a la empresa de conquistar otra Davis a domicilio en un vertiginoso suelo. Si el español avanza en Londres -en 2011 alcanzó semifinales ante Federer-, llegaría con una suma de partidos por encima de la centena a la Copa de Maestros. Pese a ser un portento físico, unas gotas de energía extra a estas alturas de la temporada donde los cuerpos llegan tan quemados pueden terminar inclinando la balanza. Más aún si el tenista a valorar basa sus argumentos en el físico, el ritmo y el desgaste.

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