El fin de un año malo para Verdasco

Fernando Verdasco ha cerrado con su retirada en la primera ronda del torneo de París-Bercy un año para olvidar

Fernando Verdasco ha dado por cerrado el año con su abandono por lesión en el cuello ante el norteamericano Sam Querrey en la primera ronda de París-Bercy. Un año gris para el madrileño que no ha sido capaz de ganar ningún título, y que ya suma dos temporadas sin saborear las mieles del éxito en el circuito individual.

Un punto en los primeros cinco juegos de partido, que tan sólo han durado 10 minutos, marcan el final de una temporada tan horrible como el último encuentro disputado por Fernando Verdasco en la primera ronda del último Masters 1000 del año.

Verdasco ha completado un año malo.

Y es que el madrileño ha tenido realmente uno de sus peores años desde que apareciera en el circuito profesional, allá por 2001. Las molestias causadas por una tendinitis en la rodilla izquierda y los problemas en la muñeca han lastrado a un jugador del que todos esperaban mucho esta campaña, y que sin embargo, no ha respondido al nivel deseado.

Sólo una final disputada, la que jugó y perdió en Acapulco contra David Ferrer, marcan el punto más positivo de un tenista que ha sido incapaz en este 2012 de superar la barrera de la tercera ronda en los Grand Slam, algo que no le ocurría desde 2004.

Atrás queda el ya lejano 2009, el año de sus semifinales en el Open de Australia, de su clasificación para la Copa Masters tras una temporada llena de victorias y alegrías, donde era capaz de tutear a los mejores del mundo, o el más cercano 2010, el año de su victoria en Barcelona y San José, y sobre todo su final en Monte Carlo ante Rafa Nadal.

Precisamente, en el primer Masters 1000 de tierra batida protagonizó uno de los peores partidos del año, cuando tras caer en el tiebreak de la primera manga contra Jo-Wilfried Tsonga, acabó dejándose llevar por la pista, ante los silbidos del público monegasco, bastante enfadado por su comportamiento. Una actitud un tanto pasota, que parecía tener en el olvido y que volvió a sacar en muchos momentos del año para desesperación de sus seguidores.

En ese sentido, Verdasco ha hecho una vuelta a sus orígenes este año, a aquel joven tenista que perdía los nervios y la concentración a las primeras de cambio y que seguía un patrón de juego un tanto desordenado a pesar de sus enormes cualidades técnicas.

Si con una palabra hubiera que definir la temporada de Fernando Verdasco esa sería irregularidad. La que le llevó a vencer a Rafa Nadal en la tierra azul de Madrid después de 14 enfrentamientos, para luego perder al día siguiente contra Tomas Berdych, sin poder hacerle más de tres juegos al checo. O la que le permitió vencer a otro Top 10 como Juan Mónaco en Shanghái, para despedirse una jornada más tarde contra Marin Cilic.

Acciones todas ellas inesperadas e imprevistas. Porque si algo ha hecho Verdasco, este año ha sido sorprender. Cuando parecía que nada tendría que hacer ante un potente rival, daba la campanada y ganaba, y cuando la mayor parte del público lo situaba como claro favorito, fracasaba en su intento.

Algunas luces

No todo sin embargo, ha resultado malo este año para el madrileño. Tras una dura lucha con su amigo Feliciano López, Verdasco vio cumplido uno de los objetivos del año, clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres. Un sueño, que sin embargo no disfrutó mucho, pues cayó eliminado en su debut contra el uzbeco Denis Istomin.

Donde más sin duda, ha destacado Fernando Verdasco, ha sido en dobles, donde con su compañero David Marrero ha conseguido levantar cuatro títulos, algo increíble que le ha valido para colarse junto al canario como una de las diez mejores parejas del circuito.

El futuro de Verdasco

El gran interrogante de Verdasco, quizás, se centra en su futuro. A sus 28 años (cumplirá 29 en noviembre), Fernando debe saber reconducir su carrera hacia el punto que logró hace dos temporadas, cuando toda su capacidad física, mental y su amplio repertorio de golpes, estaban en plena sintonia. Para ello, se hace indispensable recuperarse plenamente de las lesiones arrastradas.

Si lo hace y vuelve a tener la paciencia de antaño, a buen seguro que Verdasco escalará alguna posición más que esa 24ª con la que probablemente acabe el año.

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