Roger Federer, su derrota y su renuncia a París-Bercy

Tras su derrota en Basilea, Roger Federer ha tomado la decisión de no acudir al último Masters 1000 de la temporada, por lo que Novak Djokovic acabará el año como nº

Roger Federer no acudira al último Masters 1000 de la temporada en París-Bercy, lo que provocará que Novak Djokovic acabe el año como número 1 del mundo por segundo año consecutivo. El suizo tras perder la final de Basilea contra el argentino Juan Martín Del Potro considera "demasiado" esfuerzo acumular tres semanas seguidas al más alto nivel de competición.

Los excesos de un calendario más cargado que nunca, sobre todo en esta parte final de temporada, han provocado que Roger Federer haya desistido de su idea de acudir a París-Bercy. Como ya anunció días atrás, no sería hasta acabar Basilea cuando el suizo iba a tomar la decisión, y parece que la larga final del torneo de su ciudad ha acabado por convencerle de que lo mejor era no asistir al último Masters 1000 de la campaña.

Federer pierde con Del Potro en Basilea. Foto: elespectador.com

Una idea que parece razonada por diversos motivos. Primero el calendario. París-Bercy al contrario que otras ediciones, se sitúa inmediatamente antes de la ATP World Tour Finals. Otras temporadas, solía haber una semana de descanso entre una cita y cita, lo que provocaba que los jugadores pudieran reponerse de los esfuerzos que acometían en París.

El segundo, aunque también ligado al primero, es el cansancio. La final de Basilea contra Juan Martín Del Potro ha supuesto una larga batalla de dos horas y 44 minutos. Además, de no haber jugado a su mejor nivel, un parón de ocho días entre el torneo suizo y Londres parece ser la mejor opción. A sus 31 años, Federer ya no puede competir a nivel físico con la misma determinación que hace varias tempordas. De hecho, el propio Roger ya ha dicho que de cara a los próximos años pretende hacer una mejor planificación del calendario que puede implicar menos semanas de competición.

El ranking también juega un papel importante en esta decisión. Federer sabe que el número 1 del mundo lo perderá el próximo 5 de noviembre, día en que se le descontarán todos los puntos de los tres últimos torneos del año. En total, 3000 tantos que le volarán de su casillero y que permitirá que Novak Djokovic alcance de nuevo la cima y asegure ese puesto hasta final de temporada, repitiendo lo sucedido el curso pasado.

Lógicamente el golpe moral también es importante. Un jugador como Federer está acostumbrado a golpes importantes. Ha perdido varias finales de Grand Slam, y aunque alguna vez parecía que ya no volvería a levantarse, lo cierto es que siempre lo ha hecho. Basilea, en ese sentido, no es un "grande", pero es el torneo de su ciudad y muy importante para él. Allí, fue donde comenzó a dar sus primeros pasos y el propio Roger ha dicho que le emociona más ganar en su casa que en París-Bercy. Por tanto, perder en Basilea después de cinco títulos no es fácil de aceptar, y menos cuando se tiene que debutar en el siguiente evento en apenas tres días.

Por último el cuadro. No hay que engañarse que está razon también ha jugado un papel importante. No es lo mismo disputar un Masters 1000 ante rivales a los que Federer puede derrotar con la ley del mínimo esfuerzo, que hacerlo con los que tenía por delante en París: Baghdatis o Simon en segunda ronda, Kei Nishikori en octavos, Berdych en cuartos y Murray en la semifinal se configuraban como sus teóricos rivales. Un cuadro para asustar y que hacía que Federer hubiera de dar el 100% para ganar su segundo París-Bercy.

Sin embargo, con un descanso por delante todo es más fácil. Llegará a Londres rodado y con hambre de partidos y de un nuevo título: el que sería el séptimo torneo de "maestros", un registro al alcance sólo del mejor de los maestros: Roger Federer.

Comentarios recientes