Las Wild Cards, una cuestión de pasaporte

La procedencia de un tenista juega un papel determinante en las atribuciones de Wild Cards

La entrega de Wild Cards por parte de los torneos depende principalmente de la nacionalidad de los tenistas, de tal manera que Estados Unidos es el país que sale más favorecido llegando a acumular la mayor parte de las invitaciones que se otorgan en los torneos.

En el tenis como en cualquier otra faceta haber nacido en un lugar o en otro te facilita las cosas más o menos en tu vida. No es lo mismo ser originario, en ese sentido, de un país que es una potencia mundial, que serlo de un remoto estado que apenas un parte pequeña del planeta conoce. La prueba más palpable de ello la encontramos en el circuito ATP con la designación de las Wild Cards que hacen sistemáticamente los organizadores de los torneos.

Young ha recibido 27 invitaciones.

Según indica la web Heavytopspin.com, los jugadores del actual Top 200 del ranking recibieron 748 invitaciones antes de llegar a los 25 años. Y ¿ se imaginan cuál es el país que más beneficiaron? Pues, supongo que muchos sí sabrán la respuesta, que no es otra que Estados Unidos.

En efecto, los estadounidenses coparon hasta 139 invitaciones de ese total que se repartieron. Y lo mejor de todo es que lo hicieron a través de siete jugadores: Mardy Fish, Ryan Harrison, Sam Querrey, Jesse Levine, John Isner, James Blake y Donald Young. Esto es decir, del total de las 748 Wild Cards que se otorgaron, el 18,6% se fueron a estos hombres. Un dato tremendo.

Especial mención tiene Young, un hombre que este año ha acumulado una racha de 17 derrotas, y que a lo largo de su carrera ha sido capaz de disponer de 27 invitaciones, muchas de ellas desaprovechadas a las primeras de cambio.

Ahora bien, muchos se preguntarán, ¿cuál es el motivo por el que Estados Unidos tiene tantas invitaciones para sus jugadores?. La respuesta parece clara. Es el país que más torneos tiene en el circuito, el que más invierte y el que lógicamente más partido saca. Actualmente, dispone de un Grand Slam (US Open), 3 Masters1000, 2 ATP 500 y hasta 7 ATP 250, y no existe mejor manera de promocionar el tenis en un lugar, que a través de jugadores locales.

No es lo mismo tener a un jugador de casa enfrentándose a un Top 10, que tener a un desconocido jugando en una gran pista frente a alguno de los mejores del mundo. Las televisiones quieren máxima audiencia y los organizadores canchas llenas, esto hace que sea inevitable no invitar a uno de los “tuyos”.

Una cuestión que no es sólo única y exclusivamente de los Estados Unidos. Casi todos los torneos hacen lo mismo. Por ejemplo, el pasado Masters 1000 de Shanghái decidió rellenar sus cuatro invitaciones con Lleyton Hewitt y tres tenistas chinos. El próximo Masters 1000 de París-Bercy que debe comenzar el domingo, tendrá como Wild Cards a Michaël Llodra, a Paul-Henry Mathieu y a Benoit Paire, todos ellos pertenecientes al tenis francés.

Incluso, los Grand Slams que otorgan ocho plazas mediante este sistema de invitaciones ( 7 en el caso de Wimbledon) siguen este camino. Por ejemplo, en el pasado US Open, de las 8 Wild Cards que se repartieron, seis fueron a parar a manos de norteamericanos.

Ello hace que sea muy difícil que tenistas de nacionalidades que no tienen torneos en sus países, jueguen en el circuito con igualdad de condiciones. Por ejemplo, el finalista del pasado torneo de Viena, el esloveno Grega Zemlja, sólo ha disfrutado de una invitación en toda su carrera, la de Wimbledon de este año. E incluso, grandes estrellas en la actualidad, pero no tanto en sus inicios como el serbio Janko Tipsarevic o el checo Tomas Berdych ni siquiera tuvieron esa posibilidad hasta que no llegaron a cumplir los 25 años y ya tenían un nombre.

Grega Zemlja recibió su única invitación en Wimbledon. Foto:wikipedia.com

A pesar de la importancia de la procedencia del tenista, no siempre, sin embargo, las invitaciones responden a criterios geográficos. En ocasiones, se otorga la Wild Card a aquellos grandes jugadores que tienen una trayectoria muy brillante y que siempre son un reclamo para un torneo, sea cual sea su estado de forma. El simple hecho de su nombre, ya es sinónimo de éxito entre los seguidores del evento. El caso más sonado en los últimos tiempos, está siendo el del australiano Lleyton Hewitt, que últimamente asiste a los torneos en calidad de invitado.

También jugadores que vienen pisando fuerte pero han sufrido lesiones graves, suelen ser motivo de invitación. Pocos torneos, por ejemplo, podrían prescindir en el cuadro de un Rafa Nadal si llegara a perder ranking y no pudiera entrar de forma directa por puestos.

¿Se podrían repartir de otra forma?

El debate que se suscita es si es posible repartir las Wild Card atendiendo más a méritos deportivos que a razones geográficas, o simplemente, comerciales. Es decir, que los tenistas que hagan más méritos dentro de una cancha sean los que más posibilidades tengan de estar en un cuadro principal. Posiblemente sí, por ejemplo, el Open de Australia ha hecho un playoff en China donde el ganador obtendrá plaza para el cuadro principal. Esto provoca que el que obtenga el pase, sea realmente el que se lo ha merecido.

Sin embargo, el mismo Grand Slam otorga dos plazas en función de acuerdos con la federación estadounidense y francesa, que de este modo, se aseguran un jugador que ellos desean en un torneo grande. Lo mismo ocurre en Roland Garros y el US Open, que reservan una plaza para que sea cubierta por la federación australiana.

Y es que cuando se trata de dar las invitaciones, los torneos saben elegir a aquellos jugadores que les aseguran la atención de la máxima gente, aunque sólo sea por su tendencia a perder.

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