WTA Championships: Maria Sharapova

Tras una gran temporada que le devuelve a lo más alto, la siberiana se confirma resurgiendo de sus cenizas y amenaza con liderar la WTA

Maria Sharapova golpea un drive en la final de Roland Garros 2012
Maria Sharapova golpea un drive en la final de Roland Garros 2012

Cuando ya se cuentan más en horas que en días que comience el torneo de maestras, o WTA Championships, de 2012 nos detenemos unos segundos a estudiar la temporada de Maria Sharapova, la tenista siberiana, única heredera en el top10 de la escuela rusa -otrora dominante-, campeona de Roland Garros y vigente #2 de la WTA; una campeona retornada.

Miren bien la foto que acompaña el comienzo del artículo. Sí, es Maria Sharapova terminando un drive en la final de Roland Garros, a duro grito en busca de una gloria soñada en muchas ocasiones durante los últimos -y largos- 52 meses, aquéllos que lleva esperando para volver a ganar un torneo 'major' -desde que conquistara el Open de Australia 2008-. No está sola en la sobria foto, donde el atuendo simple, oscuro y desapercibido, deja todo el protagonismo al fondo de color rojizo que realza la sombra de la tenista rusa. Una sombra alargada. Una sombra de campeona sufriente. Una sombra oscura que oculta todo ese trabajo tras los escenarios, que traspasa una cara bonita y un figura espectacular. "Vamos a ver... que yo es que soy tenista profesional, ¿sabes?" confesaba a principios de año cabreada cuando le cuestionaban si perdía la concentración a razón de sus escarceos por la moda. Lección de carácter.

En 2008, tras haber ganado el Open de Australia, los dolores hicieron acto de presencia en su hombro. No le permitieron parar ni un segundo, y finalmente al borde de los Juegos Olímpicos de Atenas tuvo que anunciar su retirada temporal de la competición. Había que operar, curar, mejorar, cambiar muchos golpes -especialmente el servicio- y en definitiva volver a empezar. Hasta bien entrenado el 2009, no volvió Maria y aún así tuvimos que esperar hasta el 2010, para que se aclimatara y tímidos buenos resultados volvieran a tomar forma.

En 2011 volvió más fuerte y en su especial Wimbledon volvía a una final de Grand Slam. Había sufrido mucho, pero aquél no era el punto final a su recuperación. Tuvo que seguir batallando, pero en según qué ocasiones seguíamos viendo a la Masha de 20 dobles faltas en un sólo encuentro o a la acusada falta de confianza cuando de ganar a las mejores se trataba.

En 2012 toda esa escuela de sufrimiento ha salido a flote. Toda esa gran cantidad de tiempo buscando volver a ser esa tenista de perfil valiente y agresivo, aguerrida a sus gritos, para volver a triunfar como aquélla jovencita que conquistó el US Open con un lazo de diadema, pero crecida y mejorada; todo ello volvía a su mente al salir a la central de Roland Garros, y al volver a los vestuarios también. Era una nueva final de Grand Slam, la primera sobre arcilla. Y la ganó. Maria había conquistado los cuatro grandes -amén de un torneo de maestras- y había cerrado un círculo de versatilidad y buen juego que pocas otras han logrado en la historia del tenis femenino. Maria Sharapova ya era historia del tenis femenino.

A pesar de este importante logro, el año de Masha no aparece repleto de títulos aunque sí de bandejas. Tres títulos de ocho finales, y lejos de la arcilla cinco finales perdidas de cinco. Evidentemente ha sido la reina de la gira europea de tierra batida: empezó ganando a Azarenka (ante la que había perdido las finales de Open de Australia e Indian Wells, meses atrás) en Stuttgart, siguió con una derrota en el azulado Madrid ante Serena Williams, y tras ese paréntesis conquistó Roma (a Na Li) y Roland Garros (a Sara Errani). Donde hacía no tanto decía sentirse como 'una vaca en el hielo', ahora resultaba que era la superficie que mejor se acomodaba a su juego -o peor al del resto de favoritas-. Lejos de esa lenta superficie, sí mucho pero no tanto.

Tras ganar Roland Garros, había pasado a ser de nuevo #1. Sus finales en el Open de Australia, Indian Wells y Miami había ayudado. Entonces llegó la hierba, donde históricamente Maria había encontrado su mejor juego y donde había comenzado a escribir su leyenda (conquistando Wimbledon con 17 años). Pero este año no fue el suyo, y Sabine Lisicki le apeó en octavos de final. Adiós número 1, adiós buenas sensaciones de la tierra y 'hola' de nuevo a esa sensación de poder pero no llegar.

Desde entonces, Azarenka y Serena se han enrolado en un vis a vis, donde Masha no tiene sitio. Hoy es la #2, pero parece no poder toser ni a la bielorrusa ni a la norteamericana. Una brilla con enorme regularidad, la otra con un juego imbatible en las grandes ocasiones. Y Sharapova siempre un paso atrás relegada, como ocurrió en la final olímpica ante Serena (perdió 6/0 y 6/1) y en la final de Beijing ante Vika (perdió 6/3 6/1).

Finalmente terminó la temporada regular con un 84% de victorias. Y llega a Estambul, como una de las favoritas. Será su sexta participación en un torneo WTA Championships, habiendo conquistado el de su debut en 2004, cuando remontó a Serena en una apretada final. El año pasado llegó justa físicamente y en un mal momento de forma. Perdió dos partidos y declinó jugar el tercero. Este año vuelve a Estambul, en principio en mejores condiciones. Algunos la consideran la tercera favorita al título tras Serena y Azarenka, pero a distancia. Desde luego a día de hoy es considerada la tercera jugadora real del ranking, pues Vika y Williams están un paso por delante. Pero ese paso en algún momento habrá que darlo, ese debe ser sin duda su objetivo ¿ha llegado el momento de Sharapova? ¿Veremos un cambio en Estambul?

Paso a paso, desde que se lesionara ha ido creciendo en metas y este año ha tocado el #1 y ha ganado un nuevo título de Grand Slam -el cuarto de su carrera-. Pero conquistó Roland Garros sin derrotar más que a una top20 -semifinales, Petra Kvitova, #4-, eso no reduce la dificultad y el mérito de su empresa, pero sí sitúa claramente el foco de dónde ha de mejorarse. Si quiere dar un paso verdaderamente sólido al frente necesita ganar a las grandes, y eso significa derrotar -como ha hecho otras veces- a Azarenka y a Williams. De momento, y a la espera de ver si puede seguir creciendo, en la WTA se alegran y todos los aficionados nos congratulamos con ellos de tener a una grandísima campeona como Maria Sharapova de vuelta en gran forma a los circuitos y a las grandes citas.

Su libro favorito Sherlock Holmes, su serie preferida Pipi Calzaslargas, su película mil veces vista Love Actually, su postre adorado -mas pocas veces degustado- crêpes franceses con nutella, y su bebida predilecta los daiquiris de fresa. Vestida por Nike, dirigida por IMG a través de Max Eisenbud, y adorada por las firmas de moda. Maria Sharapova repite constantemente que desde niña ha soñado con el tenis, que su objetivo en la vida es ser una buena tenista y que ahí seguirá mucho tiempo más, por ello madruga cada día, entrena, lucha y disfruta. Lo ha demostrado con creces en este largo período de recuperación. Sólo por eso, ya es toda una maestra del circuito femenino.

Con apenas 25 años, ya ha hecho historia, y le queda aún más por hacer. Como un fénix, Masha ha resurgido de sus propias cenizas, y lo ha hecho demostrando ser un auténtico ejemplo. Maria es tenista profesional, y además la segunda mejor del mundo. Gran año.

La retornada segunda maestra WTA del 2012 es Maria Sharapova.

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