Monfils, la incógnita a despejar en la temporada 2013

Gaël Monfils tiene la próxima temporada 2013 un doble reto: superar los problemas de la rodilla y volver al Top 20.

Gaël Monfils va a afrontar un complicado reto en el 2013, su lesión de rodilla le ha relegado muchos puestos en la clasificación está última temporada y le ha dejado al borde de un abismo al que pareció acercarse el pasado martes cuando cayó derrotado ante el sueco Patrick Rosenholm, número 436 del ranking ATP.

Cansado de tanto vaivén en los últimos meses, el tenista parisino cierra el año antes de hora, prefiriendo ni siquiera estar en su torneo fetiche de “París-Bercy”, Masters 1000 donde ya ha sido dos veces finalista. El motivo no parece en esta ocasión la propia molestia en la rodilla que viene azotándole durante más de un año, sino en el cúmulo de circunstancias que le generan: “No es por mi rodilla. Va mucho mejor. Es porque no estoy preparado tenísticamente" ha señalado recientemente en el diario francés L´Equipe.

Monfils espera recuperarse por completo.

Así pues, Monfils parece decidido a hacer borrón y cuenta nueva de “este horrible 2012”. 28 partidos disputados, cuatro meses de baja -ausente en tres de los cuatro grandes y los Juegos Olímpicos-, sólo dos finales (Doha y Montpellier) han arrojado algo de luz a este tortuoso camino.

Su derrota en la primera ronda de Estocolmo ( donde defendía título) le hará bajar cerca del puesto 70 del ranking, algo que no ocurría desde hace más de 7 años.

El 10 de noviembre, el galo empezará sus entrenamientos de cara a 2013. Lo hará tras finalmente decidir no operarse, y sí someterse a un tratamiento mucho más conservador, con el que evitar pasar por el tan temido quirófano. Una apuesta arriesgada, sin duda, que puede condicionarle para el resto de su carrera, porque si por algo destaca Monfils, es por su juego físico. Atrás quedan aquellas palabras de su entrenador Patrick Chamagne, que en plena gira asiática, puso sobre la mesa la idea de hasta una posible retirada.

Su plasticidad en la pista, esa manera de correr y perseguir la bola por toda la cancha, los saltos acrobáticos o hasta sus golpes explosivos necesitan a un jugador al 100% de condiciones. Y Monfils si no lo está, ya no es lo mismo, pierde gran parte de su potencial.

Monfils es un jugador muy atlético. Foto:news.com.au

Ilusión, no obstante, parece no faltarle. No hay más que una frase clara de cuales son sus intenciones: "Va a ser extremadamente difícil remontar en la clasificación, pero ese tipo de retos me anima. Incluso el 90º, Monfils no será un caramelo para los otros tipos de la primera ronda".

Posiblemente tenga razón, si finalmente consigue recuperarse por completo, a ningún cabeza de serie le puede hacer gracia enfrentarse con un hombre que sabe lo que es ganar a cuatro de los cinco integrantes del Top 5 con la salvedad de Novak Djokovic. Porque si algo tiene Monfils es que es un jugador realmente completo. Buen saque, derecha explosiva, estupenda capacidad para recuperar bolas, quizás, su único lunar resida en que a veces se convierte en un tenista demasiado defensivo.

A sus 26 años, la que viene será la temporada que marcará a buen seguro su futuro. La que diga si 2012 sólo fue un mal recuerdo y una pesadilla que olvidar rápido, o aquella que confirme que ya nunca más podremos ver a ese jugador que en 2008 se permitió el lujo de llegar a las semifinales de Roland Garros.

Monfils, la eterna esperanza

Gaël Monfils siempre fue la gran esperanza del tenis galo. Su espectacular paso por el circuito junior le llevó a acabar número 1 del mundo con tres grandes debajo de la manga (Australia, Roland Garros y Wimbledon) y sólo dos sets dejados por el camino. Eran muchos los que veían en este atlético tenista al nuevo rey del circuito durante los siguientes años.

Sin embargo, su paso por el profesionalismo no ha resultado todo lo bueno que era de esperar. Si bien es cierto que llegó a ser el número 7 del mundo en julio de 2011, nunca ha sido capaz de estar en la Copa de Maestros que reúne a los ocho mejores del mundo.

Monfils siempre ha ofrecido espectáculo.

De hecho, sólo cuatro títulos figuran en su palmarés, y además, de categoría menor (ATP 250). En cambio, sí son muchas las finales que si ha perdido. Hasta 13, todas ellas, salvo Acapulco, en pista dura, la superficie donde parece encontrarse más cómodo.

Ni siquiera la Copa Davis le ha dado ese gran título por el que tanto tiempo lleva soñando. En 2010, la Serbia de Djokovic le apartó del gran sueño de levantar la Ensaladera en una de las derrotas posiblemente más duras de su carrera.

Ahora, después del calvario de esta temporada, quiere recuperar el terreno perdido. El 2013 será el año donde se verá si Monfils es capaz de renacer de nuevo.

También te puede interesar:

Monfils se retira de Tokyo y no descarta operarse.

Comentarios recientes