WTA Championships: Angelique Kerber

Tenaz como ninguna este año, ha trepado espectacularmente hasta lo más alto y no se baja ni se conforma, será la tapada del torneo

Kerber golpe un duro revés en Wimbledon. Fuente: twitter.com
Kerber golpe un duro revés en Wimbledon. Fuente: twitter.com

En una corriente veloz de buen juego rozó la cresta de la ola y desde entonces se supo mantener, estamos ante la sorpresa más sólida y variada del año 2012, el nuevo nombre con el que no se contaba en absoluto y que más se ha dejado ver en las distintas giras, hoy nuestro repaso de las maestras del 2012 hace parada en... Angelique Kerber.

"Que se pega, ase o prende a una cosa, y es dificultoso de separar", define el diccionario de la Real Academia de la Lengua al adjetivo 'tenaz'. Ése adjetivo es, tal cual, la alemana Angelique Kerber. Fuerte, rocosa, sólida y porfiada en su propósito. 'Angy', de orígenes polacos y pasaporte alemán, permanecía a la sombra de Andrea Petkovic, Sabine Lisicki o Julia Goerges, las estrellas alemanas del momento a finales del 2011. Ese año había sido extraño para ella, tras los 15 primeros torneos del año jugados había caído en primera ronda en ¡10 de ellos! Y había ganado más de dos partidos sólo en Hobart. Entonces se prometió a sí misma cambiar, paró más de 1 mes y medio, y tomó una decisión: o las cosas iban bien a partir de entonces o no tenía pensado estar paseándose así como estaba jugando por todo el circuito. Pasó a la acción, temerosa de no lograr aquello por lo que llevaba tanto luchado (cogió su primera raqueta a los 3 años), y en el WTA de Dallas, el primero tras casi dos meses ausente, fue capaz de colarse en semis y volver, por ello, al top100.

Semana y pico más tarde Angy estaba en semifinales del US Open. Siguiendo la lógica de la historia, el lector me diría 'pero... ¿eing? y eso ¿cómo?' ¿Qué había pasado? Simple y sencillamente confianza, ganas y, sobre todo, fe en su propósito. Concentrada e inquebrantable, firmó el mejor torneo de su vida hasta ese momento (hoy ya no, desde luego tras ganar en París y hacer semis en Wimbledon), el que conoce como 'el torneo del 6/3', pues en todos los partidos que ganó cerró así, al menos, una manga y en cuatro de ellos el partido. Con dos torneos y tres semanas, pasaba de ser la #107 del mundo a ser la #33. Una burrada.

Así empezaba 2012, a todos sonaba el milagro de Kerber, pero en una WTA donde en cada Grand Slam había dos o tres nuevos nombres que hacían algo importante los milagros sonaban más a casualidad que a fenómeno sobrenatural; se pensó que su caso sería uno más, entre tantos, de tenistas que tienen sus dos semanas de esplendor y no vuelven a brillar con tanta fuerza nunca más. Con Angy se hacía el mismo análisis. Error. Semifinales en sus dos primeros torneos: Auckland y Hobart, con victorias sobre Lisicki, Errani, Goerges o Cirstea. Y tras esa buena gira oceánica (apoyada en una tercera ronda en Melbourne donde cayó ante Masha), llegó el momento de su confirmación: torneo WTA Premier de París. Era febrero, y las tenistas jugaban ese pequeño y célebre torneo bajo techo parisino: derrotó a las números 28, 32, 3, 29 y 7 para alzarse con el título. Quedaba claro tras ganar a una seria Sharapova y a una finalista Bartoli en su mismísima casa, que lo de espejismo con Angy no era cierto.

No se frenó y siguió sumando grandes victorias ante top30, también ganó a Na Li en Indian Wells, donde firmó semifinales. Ya confirmada, ahora parecía que Kerber no se conformaba. No lo hizo con sus semifinales en el US Open 2011, tampoco con su gran título de París, ni lo iba a hacer ahora con su sonora entrada en el top20. Después ganó el título WTA International de Copenhague, derrotando a Jankovic en semis y a la heroina local: Caroline Wozniacki, en la final. Era el nuevo nombre de moda. Y el sueño seguía, buenas victorias sobre top10 y top20 por aquí y por allá, semifinales en Roma y cuartos de final en Roland Garros.

Final, desperdiciando varias bolas de partido, en el único WTA Premier de hierba de Eastbourne y, nada más y nada menos, que semifinales en el gran torneo de Wimbledon. Su camino por el Grand Slam de césped, y por los Juegos Olímpicos (donde alcanzó QF) fue durísimo: ganó a especialistas como Hrdecka, Makarova o Lisicki, a promesas pujantes como McHale o Babos, y a leyendas como Clijsters o Venus Williams. Se había convertido en una solidísima top10 y en una seria amenaza de cara al futuro, y había demostrado que podía volver a la penúltima ronda de un Grande por méritos propios, y además sobre una superficie distinta. Ahora se había convertido ella en la jugadora referencia, sólo un año después de pensar en retirarse para dejar de ir por ahí haciendo el ridículo.

En Cincinnati alcanzó la final, dejando en la cuneta a nombres como Serena Williams (doble 6/4 a la posterior campeona del US Open, algo agotada tras la cita olímpica) o como Petra Kvitova (top5 en ese momento y finalmente campeona de las US Open Series). No echó el freno, aunque ya agotada, hizo octavos de final en el US Open que un año antes le había permitido saltar a la fama, semifinales en Tokyo y cuartos de final en Beijing.

Por lo tanto, el balance de Angelique de esta temporada es sencillamente increíble. Fabuloso. Enorme. Inesperado y muy meritorio porcentaje de victorias (60 sobre 19 derrotas) del 75,9%, con dos títulos (París y Copenhague), además de 2 finales perdidas y 6 semifinales. Sólo en un torneo de todo el año (Miami) ha caído a las primeras de cambio, no hay dudas pues de su eficacia y adaptación a todas las superficies.

Su juego sólido a la vez que equilibrado y de fácil contra-ataque, además de con buen servicio, se adapta muy bien a las pistas indoor. Arma mucho los golpes, pero los suelta después tanto de derecha como especialmente de revés con una gran dureza, que se suma a su enorme variedad de cruzados, paralelos y golpes ángulados, que es francamente difícil de leer para la rival. En este sentido podríamos decir que es una Wozniacki, pero mejorada, a la que le gusta elaborar y jugar los puntos, que no rechaza un largo intercambio, pero que si el momento lo requiere es capaz de ganar puntos de dos golpes, meter saques directos o restos a la línea. De hecho sólo ella y Azarenka han ganado este año un título en la mencionada superficie, en que se disputa el WTA Championships (Paris-Coubertain y Generali-Linz, respectivamente).

Será su primera aparición en un torneo extraordinario de estas características, y hay algunas -pocas- dudas de su nivel ante las mejores. A estas alturas está confirmado que Kerber es una auténtica top10, regular que domina aplastando a quién le saca distancia en el ranking, pero también ganando en general a todas las tenistas que le siguen de cerca. Ahora bien ante el top4 actual conformado por Azarenka, Sharapova, Serena y Aga, sólo suma este año 2 victorias por 7 derrotas (las dos victorias fueron Sharapova en París y Serena en Cincinnati, buenos resultados pero no en escenarios suficientemente relevantes como para no dudar de la entrega total por parte de las rivales). Ése es ahora su camino.

Ha trepado como un mono escalando en árbol amarrándose a cada rama que le salía al paso y dando saltos interesantes de calidad, pero a día de hoy de esta #5 a las otras cuatro líderes del ranking hay una gran diferencia -más bien a las tres primeras-. Será su objetivo futuro, y de 2013, que quizás pueda empezar ya en este torneo de maestras. La superficie no le viene mal, su capacidad física y atlética le permite afrontar con garantías un torneo al que muchas llegan ya más que justas, y además no tiene nada que perder, no está entre las favoritas ni entra en las quinielas, quizás por ello pueda ser más peligrosa. Yo les advierto que si hay una tenista que pueda ser la 'tapada' en este Estambul 2012, ésa es -sin duda alguna- Angelique Kerber.

De joven fue campeona nacional de Alemania en natación; su amor por éste otro deporte es exagerado y en cada club al que se desplaza pregunta entusiasmada si hay piscina para poder relajarse y para poder entrenar. Pareciera que a Angy le había llevado en volandas una ola de buen juego a finales del 2011, pero resulta que la niña también sabía surfear y se ha sumado a ese ritmo frenético de la cresta de la ola de la élite mundial para no bajarse ni generar dudas un segundo siquiera. Séptima alemana en la historia en entrar al top10 y quinta en hacerlo al top5, junto a su entrenador de siempre: Torben Beltz, sólo le queda limar en los momentos críticos ese carácter tan negativo y ácido consigo misma, que recuerda a aquellos malos momentos de 2011 en los que no conseguía ganar ni un solo partido. Como si de huir de la retirada se tratara, Angelique ha decidido que ya no baja el ritmo y ya si eso que le ganen el resto, veremos cómo lo hace ante las mejores y cómo ocupa su rol en el top10 la temporada que viene. De momento, merecidísimo lugar entre las maestras del año, su temporada es para enmarcar y enseñar por las escuelas. Brillante y digna de elogio.

La tenaz quinta maestra WTA del 2012 es Angelique Kerber.

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