WTA Championships: Sara Errani

Con los pies en la tierra y en los pequeños torneos, llega a Estambul tras brillar en los Grand Slam una de las sorpresas del año

Sara Errani golpea un drive forzado en Roland Garros 2012. Fte: twitter.com
Sara Errani golpea un drive forzado en Roland Garros 2012. Fte: twitter.com

Con los pies en tierra y pequeños torneos, y sus azules ojos clavados en los grandes escenarios, también en superficies rápidas, ha construido su temporada una de las grandes novedades de este 2012: Sara Errani; tenis constante, top spin, derecha, movilidad, coraje y cabeza son sus fuertes argumentos para estar en Estambul, y para haber roto una barrera que parecía insalvable. El tenis femenino italiano, siguiendo Sara la senda marcada por Francesca Schiavone, vuelve a tomar parte cuando de concentrar a las mejores del año se trata. Tenistas luchadoras que saben aprovechar ese vacío de tenis-alma-aguante existente en la WTA, y que irrumpen la guerra entre cañones para volver a la pelea de puños.

Su 2012 ha sido sencilla y definitoriamente inesperado, y precisamente por ello muy constructivo. Plagado de victorias, Sara está entre las tenistas con más títulos del año, eso sí ninguno especialmente grande, triunfó en: Acapulco, Barcelona, Budapest y Palermo. Cuatro WTA International, cuatro torneos de arcilla. Esquema que se repite. Con esa carrerilla alcanzó su gran hito de 2012, aquél por el que saltó a la palestra de grandes nombres del año: fue finalista de Roland Garros (única finalista de Grand Slam este año fuera del top4). Aunque cayó, sin margen a dudas, en la final ante Maria Sharapova. Las lágrimas cubrían su rostro tras terminar el mejor torneo de su vida... mezcla de frustración, por no haber cerrado un ciclo como campeona de Grand Slam, y de victoria, por la gloria alcanzada con la que ni ella misma contaba.

La nacida en Bolonia y residente en Valencia, donde entrena con el español Pablo Lozano, ha conseguido con sus 164 centímetros meterse entre las 8 mejores del Open de Australia (llegaba como #48 de la WTA), entre las 2 mejores de Roland Garros (llegaba como #24) y entre las 4 mejores del US Open (llegaba como #10). Si eso no es crecerse en las grandes citas poco más habría que comentar. Y ésa es y no otra la diferencia marcada por Sara y lo que le ha llevado a Estambul: muchas podrían enlazar torneos pequeños, pero dar ese último y difícil paso hacia la gloria de las grandes citas no se antoja tan común. En este 2012, sin duda, Sara ha sabido ser constante, trabajar, crecer, consolidarse y aprovechar cada oportunidad de que ha dispuesto. En 14 de sus 18 derrotas, ha caído más o menos contundentemente, es decir, sin hacerse siquiera con una manga. Esto demuestra que es el caso contrario a lo que ayer mencionábamos de Na Li; es decir, Errani ha llegado a su tope en este 2012, no se le han escapado apenas un par de partidos disputados e igualados de los 74 que ha disputado. Cuando el partido se complica, y la guerra es física y psicológica, entramos en Errani-land donde la italiana no falla; su margen de acierto en dichas circunstancias es elevadísimo. Puede darse por satisfecha de su 2012.

Probablemente el manchón del año para Errani, en cierta medida explicable, han sido los grandes torneos WTA. Ha brillado en las pequeñas plazas y en las más grandes, pero entre medias hay una decena de torneos WTA Premier donde realmente se hace ranking y en los que Sara no se ha mostrado como top10. Fe de ello dan sus resultados en los principales WTA Premier que ha disputado en 2012: Indian Wells - 1ª Ronda / Miami - 2ª Ronda (exenta de jugar la 1ª) / Madrid - 2ª Ronda / Roma - 2ª Ronda / Montréal - 3ª Ronda (exenta de jugar la 1ª) / Cincinnati - 3ª Ronda (exenta de jugar la 1ª) / Tokyo - QF (exenta de jugar 1ª ronda) / Beijing - 1ª Ronda (retirada en 5-4). Mal aunque, a tenor de los resultados no insuficiente.

Además de esta 'pega' en su historial de 2012, también hay que rescatar su decepcionante gira sobre césped: 2 victorias por 3 derrotas, parece un pobre balance para llegar como top10. Su tenis le es difícil plasmarlo con tantas ventajas sobre hierba, allí donde la cabeza marca menos distancias que la técnica; de ahí se explica su pobre primera ronda en s'Hertogenbosch (perdió ante Kateryna Bondarenko, #67), su simplona 3ª ronda en Wimbledon (ganó a Vandeweghe y Keothavong, #132 y #77, y perdió ante Yaroslava Shvedova, #65) y su defendible aunque excesivamente contundente derrota a las primeras de cambio en los Juegos Olímpicos ante Venus Williams.

Temporada de trotatorneos por parte de Sara, que empezó muy bien sobre la dura pista australiana para después seguir luchando en los WTA International de tierra donde quería coger puntos para acercarse al top30. Lejos de ello, construyó un tenis por momentos imbatible sobre arcilla que le permitió cerrar esa campaña de Sudamérica y Europa entre las 10 mejores del mundo y poner los pilares de la nueva Errani, la capaz de trasladarse también a pistas rápidas como las de Flushing Meadows. Esto explica su gran balance a final de año: 54 victorias por 20 derrotas. Casi un 73% de victorias: aunque la media de ranking de sus rivales es de #73,15, de lejos la más alta de las ocho maestras. Por tanto, y para llegar a conclusiones: Errani se ha merecido un puesto entre las mejores no por ganar a las mejores sino por sólidez, constancia y esfuerzo, lo cual no es por otro lado menos meritorio y talentoso. Su mera clasificación ya sabe bien. Por otro lado: 8 victorias por 11 derrotas ante el top20, que explican la tercera pega de Errani y los focos donde mejorar.

Con 25 años y cogida la experiencia, Errani afronta el torneo de Estambul como una oportunidad de oro para decirse a sí misma 'ahora'. Sus asuntos pendientes: Premiers, hierba y partidos ante top20, mejorarán con la experiencia. ¿Aguantará Sara el año que viene en el top10 o ha sido espejismo? Veremos...

De momento a Estambul acudirá con serios problemas físicos, incluso se rumoreó su retirada. Llega muy tocada pero llega; "voy a jugar aunque sea con muletas", dijo la italiana a la prensa tras retirarse de Beijing. Por tanto, no se sabe qué será realmente de Sara en este torneo, aunque su referencia en indoor esta temporada que fue la eliminatoria de Copa Federación ante y en la República Checa, deja pocas esperanzas (cayó ante Kvitova 6/4 6/3 y remontó a Hlavackova 2/6 6/2 y 6/2). Eso sí, llega sin nada que perder, todo lo que gane será sumar y sin duda llega con el objetivo más que cumplido. Empezó el año al borde del top50 y lo terminará top10, de momento está 7ª. Estambul debe disfrutarlo, y a partir de ahí quién sabe.

Eran muchos los que decían que no conseguiría plasmar su racha en WTA International de tierra en las grandes citas sobre esa superficie, e hizo final de Roland Garros. Muchos dijeron que no podría dar continuidad a ese resultado, y alcanzó semifinales en US Open. Muchos ahora consideran a Sara la 'cenicienta' del WTA Championships. Y yo me pregunto: ¿en serio? ¿por qué?

Esta admiradora de David Ferrer, tímida de sonrisa pícara y muy aficionada al Monopoly, muy conocida en el circuito aun sin ser de los grandes nombres del mismo, se ha sabido labrar un hueco entre las grandes y a base de responsabilidad y tenacidad ha conseguido la mejor temporada de su carrera. Ahora, le queda lo más duro por hacer y es convertirse en una real top10, también en los premier, en la hierba y en los enfretamientos con el resto de top20, mejor oportunidad que ésta pocas. Merecidísimo acceso a Estambul, a pesar de lo que muchos digan, para la probablemente segunda mejor tenista italiana de toda la historia de la Era Open, a un -señor- paso de superar a Schiavone.

La luchadora séptima maestra WTA del 2012 es: Sara Errani.

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