Frente a frente, con varios límites

Rafa Nadal habla de su recuperación y de sus problemas en las rodillas en una entrevista que no dio mucho juego

Nadal no sabe cuando volverá aún. Foto:tennisgrandstand.com
Nadal no sabe cuando volverá aún. Foto:tennisgrandstand.com

Nadie va a descubrir a estas alturas las aptitudes profesionales de Ana Pastor para hacer periodismo. Nadie pretende poner en duda que el oficio corre por cada rincón de su cuerpo. Su vasta trayectoria domando las mañanas de TVE ha sido impecable. Su peculiar estilo, tomando la espada para atacar siempre renunciando al escudo, evitando el conformismo de una respuesta carente de alma, ha levantado pasiones y odios, más corazones enteros que rotos, durante estos años. La clase política ha sufrido en sus carnes cada latigazo pensado y cada zarpazo improvisado en esos desayunos que muchos hemos saboreado junto a un zumo de naranja y los periódicos del día. El fin de sus directos interrogatorios, más allá de provocar intensos sudores en una víctima voluntaria, era buscar respuestas sinceras, verdaderas que mostrasen la cara auténtica de las personas. Por ello, muchos estudiantes de la profesión han visto en ella un referente al que aferrarse en tiempos difíciles, una etapa donde creer es como hacer un salto de fe. Nadie puede negarle ese mérito, entre otros tantos.

Ayer, sentada frente a Rafael Nadal, invitado cuidadosamente elegido para inaugurar el nuevo espacio de la periodista en la prestigiosa cadena CNN, Pastor se lanzó a la aventura de enfrentarse verbalmente a uno de los mejores atletas de la última década durante un generoso espacio de tiempo, pocos meses después de haber tenido la oportunidad de entrevistarle en su anterior programa. Pocos periodistas pueden presumir de ello. Las apariciones de Nadal en prensa son medidas, cuidadas y calculadas con extrema precaución. Hay una serie de reglas, que unos cumplen y otros no. Es necesario viajar a los torneos para acceder más fácilmente a la mencionada entrevista, pero ni Letterman, ni Motos, ni Pastor, ni Prats, ni Buenafuente han cubierto un torneo de tenis en su vida. ¿Por qué? Ni idea. Otros, mientras tanto, pasarán toda la vida intentando tener una oportunidad para probar de qué son capaces frente a Nadal en un combate de palabras extenso y morirán en el intento, pese a recorrer medio mundo, en muchas ocasiones perdiendo dinero en el intento de conseguir un objetivo que está al alcance de unos pocos.

En resumen, la entrevista quedó en nada. Un puñado de palabras sin vida. Quizás las expectativas eran demasiado altas. Quizás la conversación deba ser analizada desde el punto de vista del espectador general, ese que no entiende de tenis o que simplemente no necesita ir más allá de lo meramente común y repetido. Quizás fue buen producto y esta visión subjetiva, como todas las opiniones, es errónea. Pero la sensación general tras revisar de nuevo la cinta es de absoluta decepción. Lo más destacado, y dice mucho del contenido de la charla, fue que su rodilla mejora lentamente. ¿Lo conocíamos? Sí, claro.



No hubo respuestas nuevas y sí titulares repetidos hasta la saciedad durante las últimas semanas en distintos medios de comunicación que han tenido la fortuna de robar unos minutos al mallorquín. Un persona de la magnitud de Nadal es una explanada vallada que se puede saltar con la pericia necesaria. Un laberinto que tiene salida, como todos. En algunas hay premio y en otras no. Nunca, si las preguntas son las adecuadas, interesantes e incisivas a la vez, la respuesta debería ser la misma. ¿Cuántas veces hemos leído u oído que su objetivo con este parón es alargar su carrera? ¿Cuántas que su sueño es llegar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro programados para el año 2016? ¿Cuántas que no volverá a competir hasta que su maltrecha rodilla este perfectamente recuperada? ¿Cuántas que no se va a retirar, que esto es solo una lesión como las que sufren muchos otros deportistas?

Por eso, la especialización dentro del periodismo es buena y necesaria. Porque posiblemente cualquier miembro de este humilde blog estaría capacitado para entrevistar a un político de primera línea, pero seguramente el resultado final dejaría mucho que desear porque obviamente ninguno tenemos los conocimientos necesarios para tal labor. Algo similar sucedió ayer con la entrevistadora y el protagonista. En líneas generales, analizado desde un punto de vista neutral, el trabajo fue adecuado, ni mucho menos brillante, pero suficiente. Fríamente meditado, sin embargo, produce una rabia tremenda comprobar que una figura como la del mallorquín ha sido desaprovechada durante casi sesenta minutos. ¿Cuántos partidos completos de los 705 disputados por Nadal habrá visto la periodista encargada de hacerle frente? ¿A cuántas ruedas de prensa ha asistido para conocer los entresijos de este deporte? La experiencia que otorga un viaje a un torneo, una cena entre periodistas al calor de una eliminatoria de Copa Davis o asistir a un entrenamiento de una fase previa no se encuentra en internet. Quizás, la oportunidad merecía un periodista de la cadena especializado en el deporte de la raqueta y conocedor de todos los detalles que rodean al mejor jugador español de la historia. El propio Motos, en un programa de aire desenfadado y divertido, logró mostrar algunas detalles de Nadal desconocidos. Mucha paja, de acuerdo, pero tres o cuatro destellos que lograron unir al espectador con el tenista. Una lástima.

Comentarios recientes