Gafados con las finales

Existen algunos jugadores dentro del circuito que tienen balances horribles en jugar finales a lo largo de su carrera

Nieminen y Benneteau, dos especialistas en "no" ganar finales.
Nieminen y Benneteau, dos especialistas en "no" ganar finales.

‘Las finales no están para jugarlas, están para ganarlas’. Según esta manida máxima –de discutible aceptación-, los partidos por el título no entienden de grises. Todo es o blanco o negro. De nada vale la ascensión de la montaña si no se clava la bandera en la cumbre. El tiempo sólo recuerda a los campeones, dejando la presencia de los finalistas en un rol menos que secundario. Otras posturas menos pragmáticas abren una puerta al reconocimiento del esfuerzo derrochado. ‘Las finales sólo las pierden quienes son capaces de jugarlas’. Para quedarse al borde la de gloria hay que tener la capacidad de llegar a coquetear con ella. Ser lo suficientemente diestro como para poner el objetivo al alcance de los dedos. ‘El que la sigue la consigue’ puede plantearse como punto intermedio entre ambos postulados. Vemos, a continuación, algunos casos que reflejan estas verdades en el circuito masculino.

Benneteau es un ejemplo de mala suerte en finales

Julien Benneteau | 8 finales, 0 títulos | A pesar de ser un jugador más orientado al dobles (1 cetro Masters 1000, dos semifinales Grand Slam y bronce olímpico) sin lugar a dudas es el tenista en activo que más puede fustigarse en cuanto al rendimiento en finales individuales. A buen seguro tendrá en la el partido por el título de Lyon 2008, a 70 kilómetros de su ciudad natal, donde quedó a dos puntos de abrir la vitrina. Por encima de la treintena, no ceja en su empeño de abrazar por fin su primera corona individual. De hecho, en la temporada 2012 ha igualado su mejor registro de finales en un solo curso (2), en enclaves propicios para actores secundarios: inicio de temporada (Sydney) y gira asiática (Kuala Lumpur). Desgraciadamente, con el tradicional desenlace.

Jarkko Nieminen | 13 finales, 2 títulos | Pocos jugadores jamás ubicados dentro del top10 pueden presumir de lucir dobles figuras en su registro de finales en modalidad individual. Menos aún son los que puedan unir a dicho mérito el haber alcanzado la antepenúltima ronda en tres Grand Slam diferentes. Ambos hitos figuran en el historial del finlandés. No obstante, dicho palmarés no resulta óbice para un rendimiento en partidos por el título más gélido que su país de origen. Sus dos únicos títulos y una tercera parte de sus finales han tenido lugar en tierras oceánicas, en las semanas previas al Abierto de Australia. El último, durante 2012, ante el primer protagonista de este repaso. Alguien tenía que ganar.

Olivier Rochus | 10 finales, 2 títulos | Subiendo un poco más el listón respecto al anterior protagonista, el belga luce dobles figuras en finales sin haber integrado jamás el top20. Capaz de alcanzar duelos decisivos sobre cuatro superficies diferentes a lo largo de cuatro continentes distintos, el belga no ha podido, por ahora, dotar de tal variedad a su palmarés. Campeón de Roland Garros en modalidad de dobles, únicamente ha sido capaz de abrazar dos cetros individuales de tierra batida. Acreedor de más potencia de lo que su recortada estatura pueda sugerir, espera dar un último estirón en forma de títulos antes de echar el cierre a su carrera. Fiel a su cita con las finales durante los últimos cuatro cursos, la sequía dura ya seis años.

Gael Monfils | 19 finales, 4 títulos | No vamos a descubrir a estas alturas de la película al atleta francés. Estrafalario donde los haya, quizá una de sus facetas más temerarias resida en su rendimiento en partidos por el título. Ha perdido sets en todas las finales jugadas (y estamos hablando de cerca de una veintena). Jamás ha remontado un parcial en contra en el partido decisivo. Un jugador que ha rondado el top5 durante los momentos más serios de su carrera, tiene un palmarés de top30. Apenas 4 coronas del menor nivel figuran en su historial, 3 de ellas en la gira indoor de fin de curso donde muchos ‘oportunistas’ maquillan la temporada. Lastrado por lesiones de rodilla en los últimos tiempos, está por ver el rendimiento en su regreso.

Fernando Verdasco | 18 finales, 5 títulos | En favor del tenista madrileño hay que reconocer que rara vez ha competido por un título sin tener al otro lado de la red un jugador de primera línea. Inmerso en una sequía de 30 meses, la más prolongada del actual top25 ATP, ha cedido las últimas siete finales disputadas. Aun siendo un competidor con despliegue ofensivo adaptable a pistas rápidas, siete de sus últimos ocho duelos decisivos tuvieron lugar sobre tierra batida. Puede darnos una idea de por dónde pudieran ir los tiros.

Fish suele perder más finales que ganalas

Mardy Fish | 20 finales, 6 títulos | Se trata de un caso con bastantes matices, donde los números –siendo inapelables- pueden dar una idea ligeramente equivocada del asunto. Por un lado, hay dos tendencias claras. Antes de poner fin al sobrepeso que había castigado su cuerpo, Mardy firmaba un pobre 3-10. Tras trabajar hasta lograr una figura más estilizada –pérdida de 14 kilos- en 2010, muestra un mucho más equilibrado 3-4 en choques decisivos. Hay que tener en cuenta también que varias de sus derrotas finales son bastante asumibles. Dos ante el mejor Roddick, dos ante Federer, dos ante Djokovic. A diferencia de Monfils, no obstante, hay que resaltar la combatividad del norteamericano en duelos por el título (ha ganado sets en 8 de las 14 finales perdidas).

Otros jugadores con balances pobres en finales individuales ATP

Xavier Malisse: perdió sus primeras 6 finales. Ahora cuenta con un 3-9.

Janko Tipsarevic: cedió las cuatro primeras citas cumbre. Actualmente firma un 4-7.

Jurgen Melzer: ha maquillado un 1-6 inicial hasta tener un 5-8.

Stanislas Wawrinka: comenzó una dura andadura con un 1-6. Ha mejorado hasta 4-9.

Potito Starace: Sin títulos tras jugar cuatro finales (0-4)

Florian Mayer: dejó pasar las primeras cuatro finales. Se hizo con el título de Bucarest 2011 (1-4)

Gilles Muller: Ha jugado tres finales sin premio (0-3)

David Nalbandian: tras un inicio áspero 2-7 ha llegado a equilibrar el panorama (11-12)

Tommy Haas: un comienzo deprimente (1-8) brillantemente revertido (14-12).

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