La injusticia de limitar el ojo de halcón

Limitar las peticiones de ojo de halcón puede traer consecuencias realmente injustas en algunos partidos de tenis

La falta de ojo de halcón juega malas pasadas. Foto:bloggar.expressen.se
La falta de ojo de halcón juega malas pasadas. Foto:bloggar.expressen.se

La entrada del ojo de halcón ha sido recibida mayoritariamente de forma positiva en el mundo del tenis gracias a la posibilidad de revisión que ofrece a los tenistas las jugadas más polémicas. Sin embargo, existen limitaciones a su uso que pueden provocar situaciones realmente comprometidas en el transcurso de un encuentro. Es entonces cuando se plantea la siguiente cuestión: ¿ es realmente justo limitar el ojo de halcón?

El ejemplo más reciente, que nos plantea este debate, lo encontramos en los pasados cuartos de final del torneo femenino de Pekín. La francesa Marion Bartoli se enfrentaba a la española Carla Suárez. Con bola de partido a su favor, la gala sirvió un saque directo que se fue claramente fuera de la línea de saque y que los jueces dieron por bueno, lo que le sirvió para ganar el encuentro. De nada sirvieron las protestas de Suárez. La canaria había ya consumido previamente sus opciones de challenge, y acabó perdiendo el partido a pesar de la ilegalidad de la acción.

El ojo de halcón fue introducido en marzo de 2006, durante la disputa del Masters Series de Miami ( el equivalente actual a los Masters 1000). Las continuas polémicas que habían surgido años atrás, especialmente con un duelo entre Venus Williams y Jennifer Capriati en el US Open 2004, provocaron la entrada de un sistema electrónico de revisión de jugadas que permitía a los jugadores comprobar las jugadas más discutidas. Aunque en los inicios, hubieron ciertas reticencias a su uso, lo cierto es que con el paso del tiempo se fue convirtiendo en una herramienta de uso habitual por los tenistas.

En un principio, cada torneo podía aplicar la utilización del ojo de halcón que estimara oportuna. Es decir había eventos con un número ilimitados de challenges y otros con sólo dos peticiones por set más tiebreak. Sin embargo, en 2008, la ATP y la WTA acordaron la utilización de tres desafíos por set, más uno extra si llegaba al juego decisivo En caso de acierto del tenista, no contaba como petición.

El ojo de halcón siempre busca la justicia. Foto:tennisworditalia.com

El limitar el uso de halcón tiene una doble perspectiva tanto positiva como negativa que nos hacen discutir cual es la fórmula más apropiada de su uso. El objetivo de limitarlo no era otro que favorecer la continuidad del juego e impedir que los tenistas no estuvieran siempre demandando su uso.

Así, se pretendía evitar abusos de los jugadores o parones innecesarios con el fin de descansar más tiempo. Además, para el público podía resultar aburrido y pesado que cada vez que un tenista no estuviera de acuerdo con una decisión parara el partido.

Visto así, puede ser una buena idea. Sin embargo, tiene como punto en contra la injusticia que puede ocasionar. En un mundo donde hay muchos intereses tanto económicos como deportivos en juego, perder de forma injusta cuando puede haber solución a ello, no es la mejor imagen que se puede ofrecer a los espectadores, y en especial a los niños, que ven como prima la injusticia antes que la legalidad.

Además, el hecho de que se pare el juego es cierto a medias. Cada vez funciona más rápido y el parón que ofrece el juego durante la petición, está recompensado de sobra por la emoción que ofrece a los espectadores. La tensión por saber si la bola ha entrado o no, hace que el espectador siga enganchado al juego igual o más que si la pelota estuviera yendo de un lado al otro de la red.

En ese sentido, un claro ejemplo lo tenemos en la tierra batida. La arcilla marca el bote de la pelota, no haciendo necesario el uso del ojo de halcón, lo que posibilita que los jugadores puedan acercarse a comprobar la marca de la bola las veces que se deseen, sin que haya discrepancias por ello. Y no por ello, el partido decae en su interés por las interrupciones.

En tierra batida no hace falta ojo de halcón. Foto:odt.co.cz

Lo ideal, una solución mixta

Lo que se trata es de buscar una solución mixta que nos permita no volver a ver más imágenes como la vivida entre Carla Suárez y Marion Bartoli, donde la injusticia prima por encima del deporte y la legalidad.

Para ello se pueden crear diversas medidas sin que sea necesario dejarlo pedir de forma ilimitada. Por ejemplo, no restringirlo en los sets decisivos, que es el momento más importante de los encuentros. O permitirlo siempre que haya puntos de partido en contra o a favor sin importar las veces que se haya usado previamente. Lo mismo podría hacerse en los tiebreaks.

Ojo de halcón, ¿limitado o no?Foto:omgadget.ru

En definitiva, cualquier cosa donde se pueda seguir manteniendo aquel dicho que dice que el ganador ha sido el justo vencedor. Para eso, el tenis, siempre ha sido considerado un deporte de caballeros.

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