Djokovic y el idilio con Pekín

Novak Djokovic ha sumado con esta, la tercera victoria en otras tantas participaciones en la ciudad china

Djokovic ha ganado su tercer torneo de Pekín. Foto: lahora.com.ec
Djokovic ha ganado su tercer torneo de Pekín. Foto: lahora.com.ec

Pocos romances resultan tan exitosos entre un tenista y una ciudad como el que mantienen Novak Djokovic y Pekín. El jugador serbio encadena con la victoria de hoy ante Jo-Wilfried Tsonga, tres títulos en la capital china y una imagen de hombre invencible cuando de saltar a la pista en la capital china se trata.

El idilio del serbio con "la ciudad del Norte" es un amor prácticamente a primera vista. Su primera presencia en el Olympic Green Tennis Center ya anticipó que Djokovic estaba en el lugar adecuado. La cita olímpica de Pekín 2008 le valió al serbio conquistar su única medalla en unos Juegos, de bronce al derrotar a James Blake en la lucha por el tercer y cuarto puesto. Sólo la dolorosa derrota en semifinales con Rafa Nadal, le impidió no salir con un metal de otro color colgado del cuello.

Quizás la buena experiencia olímpica le sirvió de acicate a Djokovic, que volvió los dos años siguientes al ATP 500 de Pekín con el fin de ganar y vaya que si lo hizo. En 2009, el croata Marian Cilic fue su víctima Un año después sería David Ferrer, el que mordería el polvo ante la seguridad del juego de "Nole".

Dos triunfos pasados a los que ahora cabe unir el de este año, que sirven para reafimar que cuando Djokovic está en Pekín, es como si estuviera en casa. La prueba, la demoledora cifra de 14 partidos ATP disputados, 14 victorias y sólo dos sets cedidos. Unos números de gigante.

Djokovic ganó su primer título en Pekín en el año 2009. Foto: zimbio.com

No es la primera vez, sin embargo, que el serbio mantiene una situación similar con una ciudad. Sin ir más lejos, Melbourne ya ha sido conquistada por Djokovic hasta en tres ocasiones, lo mismo que Miami. Sin embargo, en ambas ciudades el número 2 del mundo también ha fracasado en algunas ocasiones. Aquí nunca, esa es la diferencia, ni siquiera en los Juegos Olímpicos.

Varios son los factores que influyen para encontrarnos un"Nole" tan dominante. El primero, la pista. La superficie rápida del complejo tenístico de la capital china le va como anillo al dedo al serbio. Su consistente juego desde la línea de fondo encuentran en la superficie Deco-Turf su mejor aliado. Además, al no ser excesivamente rápida, le permite contrarrestar los grandes saques de los mejores "cañoneros" que suelen acudir al torneo. Por si fuera poco, parece que en esta pista ha encontrado un "feeling" a la hora de sacar como prueba sus 12 "aces" contra Melzer o los 7 contra Mayer. Incluso, se permitió el lujo de hacerle un juego al austriaco con todo saques directos.

Junto a ello, la participación. Si bien suele ser de auténtico lujo, lo cierto es que en Pekín, Djokovic nunca ha tenido que lidiar con ninguna de las cuatro primeras espadas de circuito. Y si algo ha demostrado en los últimos años el serbio es regularidad. Es un rival muy difícil de batir cuando está en forma por los otros miembros del Top 4, y casi imposible de superar si quién lo tiene que hacer no se llama Federer, Murray o Nadal.

La ubicación en el calendario del torneo. El evento se encuentra tras varias semanas de descanso (las que separan la Copa Davis y el evento chino), lo que permite a Djokovic recuperar fuerzas de los esfuerzos de la temporada y encarar el tramo final con el aliciente de mejorar su ranking. Este año, además se ha potenciado con la posibilidad de dar caza a Roger Federer en la lucha por el número 1 del mundo.

Djokovic ganó a Ferrer la final de 2010

Ganar también es una desventaja

Sin embargo, el hecho de que Djokovic siempre salde con victoria su participación en Pekín no es del todo beneficioso. Le conlleva un desgaste que suele pagar en el Masters 1000 de Shanghái que se celebra acto seguido ( de hecho la final de Pekín suele coincidir con el primer día de competición de Shanghái.

El cansancio de una semana dura y el traslado de un ciudad a otra con la consiguiente adaptación han provocado que el serbio nunca haya conseguido alcanzar ni tan siquiera la final del octavo Masters 1000 de la temporada. Algo extraño, para un tenista que ha conseguido ser al menos finalista en el resto de torneos de esta categoría.


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