Tenistas arruinados

Muchos jugadores ganan grandes cantidades de dinero en su juventud y luego las dilapidan a través de malas gestiones

Gimeno y Arantxa son dos de los tenistas que lo pasan mal. Foto: es.globedia.com
Gimeno y Arantxa son dos de los tenistas que lo pasan mal. Foto: es.globedia.com

Los tenistas son personas que a lo largo de su carrera deportiva consiguen ganar grandes cantidades de dinero si tienen éxito en su carrera deportiva, sin embargo en ocasiones una mala gestión económica les puede llevar a la más absoluta de las miserias y acabar arruinados en un pozo sin fondo.

En cierta medida puede resultar que a lo largo de la historia muchos jugadores hayan acabado dilapidando sus fortunas conquistadas a través del sudor de sus cuerpos. No sólo en el tenis, también el fútbol, el golf o el baloncesto son ejemplos de ello. Son jóvenes en la mayoría de los casos no acostumbrados a estas sumas de dinero lo que provoca que les venga grande esta situación.

Pero la pregunta es ¿ cómo es posible dilapidar decenas y en ocasiones cientos de millones? La respuesta no es sencilla: en ocasiones la compra de grandes lujos y caprichos innecesarios, otras veces el juego y las apuestas, o una mala gestión empresarial pueden llevar a la quiebra más absoluta.

Uno de los factores más importantes es sin duda el entorno. Generalmente los tenistas están acompañados de familiares y gente de su confianza que les permiten detectar problemas futuros. Sin embargo, en el mundo del tenis hay mucha gente interesada en ganar dinero a costa de otros y a veces llevan a engañar al jugador y a estafarle con su dinero.

Borg ha estado al borde de la quiebra varias veces

Uno de los casos más sonoros de mala gestión económica es el de uno de los iconos del tenis de los últimos 30 años: Björn Borg. El sueco ganó en su carrera seis Roland Garros y cinco Wimbledon y fue la estrella en su época. Traducido a dinero, la ATP le apunta 3.655.751$ de ganancias económicas sólo a nivel deportivo por sus resultados, una barbaridad para aquellos tiempos y a los que hay que sumar los enormes ingresos publicitarios que tenía por su gran carisma.

Sin embargo, una retirda prematura en 1983 con 27 años y su lujosa vida en Monte Carlo, con adicción a los casino y yates, así como una separación dolorosa con una modelo con la que tuvo un hijo (Robin) le llevaron a la penuria económica. Incluso fue acusado de consumir cocaína.

Sus tremendos problemas económicos le llevaron a reaparecer nueve años (1992) después a las pistas sin el éxito de antaño. La situación llegó hasta tal punto que “Iceberg” pensó en subastar sus trofeos de Wimbledon.

Otro campeón en apuros ha sido Yevgueny Kafelnikov. El ruso, campeón de Roland Garros 96, Australia 99 y oro olímpico en Sidney es el séptimo tenista en ganancias de la historia del tenis con una fortuna de 23.883.797 $, ingresos publicitarios al margen. Sus largas de temporadas combinando el circuito de dobles e individuales le hicieron amasar una gran fortuna.

Kafelnikov es ahora golfista profesional

Sin embargo, el póker le jugó una mala pasada. A pesar de convertirse en profesional y participar hasta en las Series Mundiales, Kafelnikov acabó tirando por la borda el dinero ganado con la raqueta. Hasta tal punto llegó que tuvo que dedicarse a su otra gran pasión el golf, de la que hoy es campeón de su país y un serio aspirante a clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río, donde este deporte volverá como olímpico tras más de 110 años de ausencia.

Otro caso sonado es del australiano Mark Philippoussis. Finalista en Wimbledon 2003 ante Federer y US Open 1998 ante su compatriota Patrick Rafter, el cañonero “aussie” ganó más de 7 millones de euros en su vida tenística. Un dinero insuficiente para llegar a pagar las letras de su mansión y que acabó con todas sus propiedades embargadas. Tras retirarse en el 2006 del primer nivel del tenis, hizo un amago de volver en el 2011, aunque finalmente el estado de sus rodillas se lo impedió.

Los coches de lujo y sus tormentosas relaciones amorosas ( llegó a salir con Paris Hilton) le llevaron a una situación límite como su propia madre ha confesado.

Philippoussis tiene pasión por los coches. Foto: scoop.co.nz

En España, también existen casos de grandes campeones en apuros. Andrés Gimeno, campeón de Roland Garros en 1972, ha tenido en los últimos tiempos problemas para seguir viviendo el día a día. La crisis económica mundial le pilló de lleno y con ella el fin de la burbuja inmobiliaria. Malas gestiones en la compra de casas le llevaron a tener a esta situación comprometida.

La situación llegó hasta tal punto que los mejores tenistas españoles le hicieron un homenaje en octubre de 2011 con la intención de recaudar fondos para el que fuera comentarista en TVE durante muchos años.

Gimeno ganó Roland Garros en 1972. Foto: lavanguardia.com

Situación menos desesperada pero también problemática es la que vive la mejor tenista española de la historia, Arantxa Sánchez Vicario. La que fuera número 1 del mundo en su día, acusó a sus padres y hermanos de haber dilapidado una fortuna de más de 45 millones de euros.

La historia, además, se agravó por resultar ser un enfrentamiento entre familiares que ha estado recientemente a un paso de acabar en los tribunales.

La relación de la familia Sánchez-Vicario no es la mejor

Hasta el prestigioso fabricante de raquetas Prince ha tenido que presentar su bancarrota debido a la caída de sus ventas y la enorme competencia en el mercado. La marca que suministrara Patrick Rafter, Martina Navratilova o Maria Sharapova es otro ejemplo de que no todo en el tenis es oro lo que reluce.

Conclusión

La carrera tenística cuando resulta exitosa genera muchos beneficios económicos a los jugadores. Sin embargo, no todos son capaces de admistrarlos de igual forma. A pesar de que los tenistas suelen proceder de perfiles socio-económicos altos o cuanto menos medios, lo cierto es que algunos se ven sobrepasados por inmensas fortunas.

Es ahí, cuando entran diversos factores en juego que deben evitar el riesgo de una posible quiebra. El primero, la gente de alrededor. El entorno debe de ser máxima confianza para el tenista y aconsejarle sobre lo que está bien y mal. En muchas ocasiones, y como han señalado muchos tenistas, él éxito les hace perder la perspectiva de la vida y nadie mejor que un buen familiar o manager para bajar los pies al suelo.

El segundo es invertir adecuadamente. Algo realmente complejo pero que lleva a algunos a arruinarse o perder casi todo el dinero logrado cuando no lo hacen. En ese sentido, la prudencia suele ser una buena compañera de viaje, máximo cuando ya se tiene dinero en el bolsillo.

El último factor es la cabeza. Existen tenistas que tienen como obsesión gastar todo lo que ganan (en coches, mansiones, yates...), otros en cambio deciden ahorrar parte de lo conseguido. Diferente mentalidades que les pueden hacer llevar a tomar diferentes caminos en sus vidas.

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