El complejo relevo del tenis español

El actual nivel de los jugadores españoles sube el listón de las nuevas generaciones que quieran triunfar

La estupenda generación de tenistas españoles existentes en la actualidad va cumpliendo años y comienza a hacerse necesario pensar en el relevo, en esos jugadores que en muy futuro no muy lejano están obligados a llevar el peso del tenis español.

Una cuestión verdaderamente complicada debido a la existencia de un listón muy alto que ha hecho que sea muy difícil igualar los registros actuales, o tan siquiera obtenidos en el pasado reciente. Y es que pocos países pueden presumir de tener tanta calidad y cantidad de jugadores como los que ha tenido España en los últimos tiempos.

Calidad en el sentido de que salvo potencias como Australia o Estados Unidos, no ha habido ningún otro país en la historia que haya dado tres números 1 en un plazo de 15 años. En ese sentido, jugadores como Carlos Moyà o Juan Carlos Ferrero no se obtienen todos los días. Y que decir de Rafa Nadal, uno de los mayores talentos jamás habidos con una raqueta.

Moyà y Nadal son dos de los cuatro españoles que llegaron al nº 1

Pero además de esos números 1 también han habido otros grandes jugadores que han sido Top 10 en estos últimos años. Albert Costa, Alberto Berasategui, Alex Corretja, Felix Mantilla, Nico Almagro, Fernando Verdasco, Tommy Robredo son algunos de los ejemplos más claros, por no remontarnos un poco más atrás y encontrar a Sergi Bruguera o Emilio Sánchez Vicario.

A esa calidad de su juego, hay que sumar que España también ha tenido cantidad. No sólo se ha gozado de buenos jugadores de primer nivel, sino que el segundo escalón también estaba muy por encima del resto de países. La prueba, el número de tenistas españoles, que acaban año tras año entre los 100 primeros (rondando siempre entre los 13 o 14).

Sin embargo, la realidad se acerca y los jugadores van cumpliendo años sin que parezca que vaya a venir alguien desde abajo dispuesto a asomar en el futuro su cabeza entre los mejores. Entonces es cuando surge la cuestión de ¿ cuál va a ser el futuro del tenis español?, y por qué no hay un relevo claro?

Llegados a este punto es cuando debemos analizar las respuestas. Primero y principalmente porque encontrar sustitutos requiere de un trabajo y una planificación que en los últimos años se ha descuidado.

A pesar de tener unas inmmejorables condiciones climáticas, especialmente en la zona del Mediterráneo y unas instalaciones apropiadas, hace falta inversión. El tenis, especialmente al principio, es un deporte caro. Hay que costear viajes, alojamientos y otra serie de gastos a los que no todo el mundo puede acceder. Es cierto que existen becas, pero están son minoritarias y no llegan a la mayor parte de los jugadores que se inician.

El segundo problema que existe es la disminución de torneos en España. La fuerte crisis económica está provocando una bajada alarmante de los campeonatos en categorías inferiores que se disputan en el país. Esto no es más que una mala señal. Gran parte de la evolución de un tenista se mide compitiendo con los rivales. Si se aminora esa posibilidad, todo se complica mucho más. Y viajar fuera, ya se sabe, cuesta dinero.

En ese sentido, la Federación Española de Tenis tiene que intervenir. Como se ya se ha comentado en otras ocasiones en PuntodeBreak, en otros países hay casos de gestiones realmente bien hechas. Francia, Estados Unidos o Turquía son alguno de los ejemplos más claros.

El tercer gran problema es el azar. Por muy bien que se trabaje o muchos medios que se tengan (caso de Estados Unidos), al final encontrar un superclase depende de la suerte. No todos los días aunque se haga lo imposible se consigue sacar un Nadal o Federer. Ni tan siquiera un Top Ten. El circuito es muy competitivo y en todos los sitios se entrenan con las mismas ganas de destacar. La hornada de grandes tenistas habidos en los últimos años difícilmente será repetible.

Un rayo de esperanza

No obstante, no todo está perdido. A pesar de la escasez de medios económicos, éstos en parte se suplen por los conocimientos de los técnicos españoles. Los entrenadores nacionales están muy bien considerados por todo el mundo y ello hace que no sea raro que muchos jugadores extranjeros decidan venir a España a aprender. Hay muchos ejemplos de tenistas foráneos que tienen o han tenido preparadores españoles ( Andy Murray en el pasado, o Milos Raonic en el presente por poner algunos casos).

Galo Blanco es el entrenador del canadiense Raonic

Incluso ha habido federaciones que directamente han contratado al entrenador para que se haga cargo de las bases inferiores de su país. Es decir, la valoración del técnico español es posiblemente una de las más cualificadas.

Además, existen escuelas y academias que empiezan a ser referencia en todo el mundo. La de Sánchez-Casal y Bruguera en Barcelona o la Equelite de Ferrero en Villena son de las mejores de Europa, por no decir del planeta.

Los jugadores del futuro español

Con semejante panorama, avecinar lo que puede pasar en el futuro se convierte en una quiniela. A pesar de ello empiezan a despuntar algunos nombres interesantes que pueden llegar a dar que hablar en el futuro.

Javier Martí, con 20 años, es en categoría masculina uno de los candidatos a llegar más lejos. Ubicado el 198º del ranking, este año estuvo a punto de doblegar a Fernando Verdasco en la segunda ronda del Open Costa do Sauipe. El año pasado ya dio muestras de su potencial al ganarle un set a Tsonga en el ATP 500 de Valencia.

Carballés y Martí tienen un futuro muy prometedor

El gerundense Pol Toledo con 18 años es otro joven prometedor y uno de los pocos que suele participar en los cuadros juniors de los torneos grandes. Roberto Carballés es otro muchacho interesante. Semifinalista en el Open de Australia junior 2011 (donde perdió con la promesa local Luke Saville) y campeón de dobles de Roland Garros junto a Andrés Artuñedo, es el segundo español más joven en ganar un Future tras Nadal.

En categoría femenina, Garbiñe Muguruza con apenas 18 años ya es Top 100 y sabe lo que es ganar a varias jugadoras de entre las diez mejores. Tita Torró, con 20, ya ha ganado 10 torneos ITF y ha encadenado una racha de 36 partidos sin perder en tierra batida. Más lejos aún ha ido Lara Arruabarrena, que con la misma edad ya sabe lo que es saborear las mieles de un torneo del circuito de la WTA: el conseguido en Bogotá el pasado mes de febrero.

Lara Arruabarrena conquistó en Bogotá su primer título WTA

Y es que también hay claros dentro de la borrasca.

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