Los problemas internos de Argentina

Martín Jaite y la Federación Argentina van a tomar medidas para evitar sucesos similares al vivido este pasado fin de semana.

Del Potro no se lleva bien con varios compañeros de Davis. Foto: ellitoral.com
Del Potro no se lleva bien con varios compañeros de Davis. Foto: ellitoral.com

La eliminación el pasado fin de semana de Argentina contra la República Checa en las semifinales de la Copa Davis ha provocado un terremoto de noticias en torno a los problemas internos que viene sufriendo el equipo sudamericano desde hace tiempo en la competición por equipos más importante del mundo.

Para ganar una Copa Davis, además de tener lógicamente buenos jugadores, se hace indispensable formar un grupo que esté unido y que todos trabajen en la misma dirección por un único objetivo, y eso es lo que parece faltarle desde ya hace varios años al equipo argentino.

La última polémica que ha levantado este recurrente viejo tema ha sido el abandono de Juan Martín del Potro horas antes de jugar el cuarto punto de la eliminatoria de semifinales contra Tomas Berdych. Un punto decisivo, que no pudo disputar por unas molestias en la muñeca izquierda y que han sentado realmente mal en Argentina.

Del Potro ganó con problemas en su muñeca a Stepanek

El jugador, que venía arrastrando estos problemas desde Cincinnati, venía de haber disputado la semana previa los cuartos de final del US Open, donde sólo Novak Djkovic fue capaz de pararle. A pesar de los fuertes dolores, el jugador tandilense en una decisión arriesgada decidió contribuir al equipo nacional y acudir a Buenos Aires, donde además consiguió darle al equipo el primer punto.

Su victoria fácil en tres sets ante Radek Stepanek nada hacía presagiar un futuro conflicto. Sin embargo, la noticia saltó cuando Del Potro anunciaba por sorpresa su abandono al señalar que no estaba en condiciones de estar contra Berdych.

Una bomba que propició, entre otras cosas, la derrota de su sustituto Carlos Berlocq, y en consecuencia el final de un sueño que comienza a ser eterno. Y es que más allá del abandono, varias son las cuestiones que surgen a raíz de su retirada.

Por un lado, la retirada de Del Potro. En un momento de máximo compromiso con el equipo y la afición, parece que el dolor del jugador debió ser máximo para no estar en un encuentro decisivo que hubiera permitido estar ante una oportunidad histórica. ¿Realmente tan fuerte fue esa molestia o simplemente se limitó a cumplir el papel el primer día para luego justificarse con un abandono?

Eso es algo que sólo puede saber el propio jugador, pero parece raro que dos días después de haberse anotado el primer punto con relativa facilidad, no fuera capaz de hacer un último esfuerzo, y más teniendo en cuenta que tenía programado un parón en el circuito. Así por lo menos lo interpretó parte del público de Parque Roca, que abucheó al jugador al verlo en las gradas el domingo. Algo realmente inusual para el que es el mejor jugador argentino del momento.

La segunda cuestión que surge en relación al caso es la existencia de problemas internos. Del Potro ha gozado de toda una serie de privilegios que no han tenido otros jugadores. De esta forma, se le permitió incorporarse dos días más tarde a los entrenamientos ( según la versión oficial por causa de la lesión), se le dispensó de la obligación de hacerse la foto oficial con el resto del equipo, cenó a un lado del grupo o se le permitieron más entradas que al resto. Todo ello, contribuyó a crear un grado de implicación menor en el equipo, que no sentó muy bien al resto de integrantes. Especialmente con el capitán Martín Jaite, con el que ya hubo cierta polémica en su nombramiento tras suceder en diciembre pasado a Tito Vázquez al frente del equipo de Copa Davis.

Muchos antecedentes de problemas

En cualquier caso, estos problemas internos, no son nuevos, sino que simplemente se han agravado. En la final del 2008, hubo una fuerte discusión por ver donde se celebraba la final. Mientras, David Nalbandian apostaba de forma abierta por su ciudad, Córdoba, otro sector del equipo lo hacía por Buenos Aires. Finalmente, sería Mar del Plata la elegida provocando ya un primer malestar dentro del equipo. Junto a ello, la disputa de Del Potro una semana antes de la Copa Masters agrandó el problema, ya que se interpretó como una anteposición de los intereses personales a los colectivos. La lesión durante el encuentro contra Feliciano López acabó por dinamitar la convivencia.

Previamente otros grandes jugadores argentinos ya habían sido noticia por su falta de compañerismo. El gran Guillermo Vilas y José Luis Clerc ni siquiera se dirigieron la palabra en la final de 1981 disputada en Cincinnati contra Estados Unidos.

Vilas y Clerc jugaron juntos la final de 1981

Tampoco tenían una buena armonía Gastón Gaudio y Guillermo Coria. Lo mismo se puede decir de la relación del “Mago” con Nalbandian. Las continuas luchas de egos y la prevalencia de intereses personales por encima de los del equipo les hacían tener muchas disputas internas.

Este problema de convivencia entre grandes jugadores no es exclusivamente problema argentino. Otros jugadores y selecciones ya han tenido semejante conflictos. El caso más sonado fue el que protagonizaron Jimmy Connors y John McEnroe en la final de 1984, y que acabó costándoles la final de aquel año ante Suecia.

También España tuvo sus problemas internos a principios de los años 90, con graves enfrentamientos entre la familia Bruguera y la Sánchez Vicario que acabó con los españoles descendiendo al Grupo I.

Precisamente, la selección española tomó buena nota de ello, y gran parte del éxito de los últimos tiempos se debe al consenso existente entre jugadores y entrenadores que ha servido para crear un ambiente sano y agradable.

Posible solución

La insostenible situación a la que se ha llegado ha provocado que la Asociación Argentina de Tenis (AAT) haya decidido tomar cartas en el asunto para evitar males mayores. De hecho, ha prometido a Martín Jaite un protocolo de comportamiento para clarificar la convivencia del equipo. Entre las medidas, se encuentran la presencia del jugador el mismo día de su citación. Si no lo hace quedará fuera de la convocatoria.

"Delpo" y Jaite miran el cuarto punto. Foto: ole.com.ar

Y es que si Argentina quiere vencer algún día la Copa Davis, sabe que necesita primero tener un equipo unido, y luego a Juan Martín Del Potro con ellos. Si no es así, las posibilidades de ganar la Ensaladera serán cada vez más difíciles.

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