La gira asiática creada por ATP y WTA

Gira de enorme potencial infravalorada en el calendario a culpa de las tradiciones, les analizamos el dragón dormido que es esta gira oriental

La gira de tenis asiática, estas escasas 5 semanas en que el circuito mundial ATP y WTA pone sus ojos en dicho continente oriental, son un auténtico dragón dormido que aún está por despertar de su letargo; el tenis es un deporte en el que dos (o cuatro) tenistas juegan con una raqueta a pasarse una pelota con grandes dosis de tradiciones y costumbres, la gira asiática ha sido la última en llegar pero su tecnología, poderío, instalaciones e interés les impulsan directamente a la cúspide de valoración mas esto no se traduce (aún) en fechas, dotación y nombres.

Shanghai (ATP 1000), Beijing (WTA Premier Mandatory y ATP 500), Tokyo (WTA Premier5 y ATP 500), Kuala Lumpur (ATP 250), Bangkok (ATP 250), Seúl (WTA International), Osaka (WTA International), Guangzhou (WTA International) y Tashkent (WTA International) son los 9 torneos que forman esta gira asiática encuadrada en el calendario a finales de temporada, entre la terminada gira sobre pista rápida norteamericana y la futura gira europea bajo techo que precede a los torneos de Maestros. También hay otros torneos asiáticos a lo largo del año, generalmente tras la gira australiana, como son: Chennai (ATP 250, enero), Doha (ATP 250, enero; WTA Premier5, febrero), Dubai (ATP 500, febrero; WTA Premier, febrero), Pattaya City (WTA International, febrero), Kuala Lumpur (WTA International, febrero) y Baku (WTA International, julio). Pero dichos torneos suelen tener un carácter más secundario y sin gran continuidad ni coordinación entre ellos, con la excepción en el calendario femenino de la denominada 'gira del petrodólar' que conforman los dos WTA Premier de Doha y Dubai que sí ha gozado de cierta continuidad en el calendario de las principales raquetas femeninas los últimos años.

Esos 9 torneos que mencionaba en el comienzo del párrafo anterior son los 9 torneos que atraen mayor expectación, tanto de aficionados como de prensa como, por último y más importante, de tenistas. Dos de esos torneos brillan como joyas: el ATP 1000 de Shanghai y el WTA Premier Mandatory de Beijing. Tanto uno como otro ocupan un lugar clave entre los torneos más importantes del calendario, aquéllos donde las principales raquetas del mundo están obligadas a acudir (que por ello ya se encargan de cobrar 'tajada' suficiente la WTA y la ATP). El torneo de Shanghai ha sido condecorado el último año como el mejor torneo de su categoría, votado por los mismos jugadores, muestra de a qué nivel se encuentra este joven torneo. Sus espectaculares instalaciones (que tienen la guinda en esa central que simula una flor, que se abre y se cierra si la climatología así lo reclama), su afición, sus tecnologías, su buen trato con los protagonistas... son todos esos detalles que hacen de un buen torneo el mejor. A Shanghai le acompaña en el circuito femenino el torneo de Beijing, que también se celebra en su rama masculina pero con un rango menor. El WTA de Beijing se disputa sobre las instalaciones olímpicas del 2008, su tecnología y su alto nivel de premios también le alzan como un torneo referencia, no obstante, se encuentra entre el selecto grupo de torneos WTA Premier Mandatory (junto a Indian Wells, Miami y Madrid), máxima y exclusiva categoría posible en el circuito femenino.

El torneo de Shanghai cierra las tres semanas de gira asiática masculina, cuya organización explicamos a continuación. Primero una semana para empezar a disputar ATP 250 (Kuala Lumpur y Bangkok), la siguiente con dos ATP 500 a elegir donde algunos de los top10 ya entran en escena (Tokyo y Beijing) y la última que clausura el ATP 1000 mencionado, con todos (salvo lesión, algo habitual). En la gira femenina las cosas están menos organizadas o más según se mire, las estrellas femeninas tienen menos donde elegir (la fórmula Tokyo-Beijing se repite) pero las tenistas fuera del top50 tienen numerosas opciones. Todo arranca en Tashkent, torneo de pobre nivel generalmente, que se disputa la semana siguiente al US Open, al que siguen los WTA de Seúl y Guangzhou (Korea y China respectivamente) con ya mejores cuadros especialmente el de Seúl con muy buena fama; más tarde llegará el WTA Premier5 de Tokyo (las tenistas mejor rankeadas han de jugar 4 de los 5 torneos con dicha distinción a lo largo del año, son además de Tokio: Doha, Roma, Montreal y Cincinnati), donde están casi todas las grandes (con la típica excepción de Serena Williams), desde donde la competición se traslada la semana siguiente al torneo de Beijing, una de las cuatro cúspides del circuito WTA.

La gira asiática parece rica y diversa. Ocupa 5 semanas del calendario femenino, 3 del masculino y tienen torneos profesionales de máxima categoría, otros de categoría media y otros de baja categoría. Pero lo cierto es que esta gira aún sabe a poco. De todos es conocido el término de 'el gigante asiático', la explosión económica de países como China o Japón, además de todos los del sudeste del continente. En ese crecimiento se quiere inculcar tenis. El fútbol lucha desesperadamente por ganarse este mercado, cambiando horarios, haciendo pretemporadas y amistosos en dichos países, pero el tenis tiene la posibilidad de desplazarse allí, una oportunidad ideal. Hace algo más de una década esta gira prácticamente no existía. El torneo de Tokyo es el más antiguo, lleva disputándose desde 1974; pero, para que nos hagamos una idea de cuán reciente es todo esto, el primer torneo profesional en China se celebró en 1993.

En muy poco tiempo se han construido un lugar en el calendario, para mal de muchos jugadores a los que la temporada se les hace excesivamente larga. Ese lugar cada vez más reservado no se ve amenazado por los cambios que han sonado para futuras temporadas. El Open de Australia se suma y ahora vende su torneo como el 'Grand Slam de Asia-Pacífico'. La ATP celebró durante varias ediciones su torneo de maestros en Shanghai, expandiéndose por una cada vez más aperturista (económicamente) China. La WTA celebró su torneo de campeonas (distinto del WTA Championships, no confundir) en Bali. En definitiva, todos han ido a la caza de esta preciada pieza. Pero nadie pone 'toda la carne en el asador'.

Asia y el tenis cada vez se buscan y se encuentran más. Millones de aficionados posibles, a los que poco a poco se está abriendo internet y medios televisivos como para seguir todo el circuito, y muchas grandes empresas con suculentos patrocinios son los grandes beneficios. Sin embargo, este dragón asiático no termina de explotar. Y no lo hace por dos razones: (I) la idiosincrasia del tenis profesional, sus tradiciones y su regulación, y (II) por la falta de grandes nombres de tenistas asiáticos que arrastren consigo a miles de aficionados y fanáticos (generalmente más lo segundo, pues no les interesa el tenis como tal sino el triunfo de un tenista en particular).

Ni Pekín, ni Shanghai, ni Tokio van a acoger un Grand Slam. No, al menos, durante bastante tiempo. La ITF respeta sus tradiciones y Melbourne, París, Londres y Nueva York seguirán siendo las cuatro grandes capitales del tenis mundial. Allí donde se corona a las leyendas. No parece ni que un voluntarioso Mutua Madrid Open, ni que un espectacular Shanghai Rolex Masters, ni que un también tradicional Japan Open lo puedan conseguir. Indian Wells y Miami han recorrido ese camino durante muchos años sin llegar a ningún sitio. El tenis hoy por hoy es como es. Pero lo que sí pueden luchar China y España es buscar esa catalogación de 'mini Grand Slam', es decir, de torneos mixtos peculiares y obligatorios de dos semanas de duración y mucho premio. El tenis está lleno de puristas, entre los que me incluyo en muchas de las cuestiones, y esa puerta está cerrada. Por tanto, Asia no acogerá un Grand Slam. Y con un calendario configurado, por voluntad también de los propios jugadores y por lógica pura, en torno a esas cuatro citas marcadas en rojo anuales, la gira asiática seguirá retrasada en el calendario. Se disputará tras el US Open y por ello muchos de los jugadores llegarán sin su forma óptima. Este año no estará Rafael Nadal, Murray llegará en gran forma pero más cansado que nunca, Serena acudirá a Pekín tras una de las temporadas más largas de su carrera, y Azarenka que se mostraba ya en Montréal agotada aquí acudirá exhausta. Será interesante, pero no clave y eso marca las diferencias entre unos torneos y otros. Las fechas son las fechas, el cuerpo da de sí lo que da de sí, y una gira a finales de temporada (sin el peso del torneo de maestros) es una gira mermada. Interesantísima, desde luego, pero mermada. Nos lo pueden vender luego la ATP y la WTA como deseen.

En cuanto a los grandes nombres, Na Li nos da la perspectiva justa como para siquiera imaginar qué ocurriría con una tenista asiática número 1 y qué decir con un tenista varón capaz de meterse entre los 10 mejores del mundo. Na Li es la segunda deportista mundial que mayor número de ingresos tiene (al margen de los deportivos). ¿Quién conoce a Na Li en España? ¿y en Argentina? ¿y en Colombia? ¿y en Alemania? Muy pocos. Entonces ¿qué ocurre con esta chica para que sea tan exitosa y seguida? Pues ni más ni menos que esta campeona de Roland Garros... ¡es china!. Y eso que escapó del régimen para prosperar en su carrera profesional. Na Li decía tras los JJOO que para ella lo más importante en lo que quedaba de temporada eran el US Open y el China Open de Beijing, argumentando que ella prefería ganar su torneo local que el oro olímpico. Na Li está entre las tres mujeres más admiradas en China, según un reciente estudio del periódico oficialista 'Diario del Pueblo', su final de Roland Garros ha sido el partido de tenis femenino más visto de la historia, ella acapara los carteles de las paradas de autobus por toda China y ha sido capaz de convencer a Nike de que junto a su logo aparezcan otros (como Mercedes Benz), algo que no han conseguido figuras de la talla de Roger Federer, Rafael Nadal, Serena Williams o Maria Sharapova. En definitiva, si Na Li ha revolucionado el deporte chino sin que el régimen pretenda vender su imagen ni mucho menos (eso de huir de su estricto sistema deportivo no les gustó nada), y sin tener en su haber más que un título de Roland Garros, una final del Open de Australia, 6 títulos WTA en toda su carrera y el #4 como mejor ranking alcanzado a sus 30 años, significa que el potencial de un o una tenista chino mejor sería mil veces mayor.

Otro gran caso es el de Kei Nishikori, el japonés que también aglutina tras de sí auténticas masas y que está destinado a ser top10 en un futuro próximo. La televisión japonesa capaz de forzar a los torneos a poner a Kei en pistas con cobertura pues hay millones de personas en Japón pendientes de él. Ese Kei que ha hecho multiplicar por mucho el número de niños aficionados al tenis en Japón, aunque no obstante este tenis sí tiene mayor tradición en el deporte de la raqueta, prueba de ello es la histórica tenista Ai Sugiyama o la aún en activo Kimiko Date Krumm.

El futuro del tenis, así lo demuestra su potencial, pasa en mucho por Asia. Los próximos años se presentan importantes y dejar que otros deportas coman ese terreno sería perjudicial para el tenis y el escalafón que ocupa a nivel mundial. Europa y Estados Unidos, con el permiso de dos semanas en Melbourne, se reparten el pastel del circuito profesional. Esos son los dos centros claves del tenis mundial y donde están los intereses de los que manejan los hilos de la WTA y de la ATP. Pero el futuro del tenis está en China, Japón, Korea, Taiwán, Qatar, EAU, Malasia, Indonesia, India, Tailandia, etcétera. Ese mercado cada vez se explota más, pero aún tiene mucho más mineral que excavar esta cueva.

Un dragón dormido, que hasta el momento acepta su rol secundario. Ésa es la gira asiática. Pero cuidado, que el dragón oriental amenaza con despertarse y hacer tambalearse consigo a todo el circuito.

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