Kirsten Flipkens: el triunfo entre sombras

Como una hermana para Clijsters, 'Flipper' Flipkens alcanza la gloria tras sufrir la dureza de las lesiones que condenaron a esta junior gloriosa

Kirsten Flipkens, tenista belga de 26 años, tuvo ayer en Quebec "el día más feliz de mi vida" tras conquistar su primer torneo WTA; junior exitosa (ganó Wimbledon y US Open en dicha categoría) a la que las lesiones han lastrado poderosamente, se impulsa de nuevo apenas unos días después de que la llama de su casi hermana mayor Kim Clijsters se apagara definitivamente.

'Flipper' es el término anglosajón de 'aleta'. Sin embargo, esta palabra es más conocida por referirse a esas dos palancas que salvan a la bola de caer y por ello de perder la partida en el Pinball (conocido juego de 'maquinitas' consistente en lanzar la bola contra paredes laterales sumando puntos y salvando a ésta constantemente de caer gracias a las palancas que protegen el 'game over'). Con ese sobrenombre se conoce a Kirsten Flipkens en el circuito. Huelga decir que el apodo lo recibe por el parecido con su apellido. A ella, además, le gusta mucho.

Curiosamente así ha sido la historia de 'Flipper' Flipkens. Como una partida de Painball, en la que la bola ha tenido que ser levantada muchas veces al poco de caer pero finalmente siempre aguantaba. Laverintos, tirones, éxitos y fracasos. Nació en Geel, una pequeña ciudad de Bélgica rodeada de lagos, fue fichada por la VTV (Asociación Flamenca de Tenis) y desde entonces su camino fue fantástico. Pronto destacó y fue acogida con cariño por la ya famosa familia Clijsters. Desde sus comienzos está hermanada con Kim Clijsters, de hecho Kimmie decidió disputar este último US Open el dobles femenino con Kirsten. Su relación es estrecha y así lo demuestra el hecho de que durante toda esta semana en Canadá, tras cada victoria 'Flipper' recibía una llamada de su amiga felicitándole por cada gran partido. "Es una sensación extraña conseguir mi primer WTA pocos días después de que mi hermana mayor y mi modelo a seguir, Kim Clijsters, se haya retirado", dijo en plena pista tras alzar el trofeo. "Ya hemos podido hablar por teléfono", le decía a la web de la WTA la campeona, "evidentemente está muy contenta por mí, ha estado conmigo también en los malos momentos y por eso quería acordarme de ella en los buenos".

Kirsten fue una junior exitosa, en el mágico año 2003 fue nombrada mejor jugadora de dicha categoría por la ITF a final de temporada tras conquistar Wimbledon frente a Anna Chakvetazde en la final y el US Open ante Michaella Krajicek. Aquél gran potencial auguraba otra gran tenista belga, la que sería el tercer enorme pilar del tenis femenino de dicho país: Henin, Clijsters y Flipkens. Pero la historia de la tercera es incomparable con la de las dos primeras. Sin embargo, Kirsten no es una tenista que se rinda fácilmente. Con sus liftados y sus constantes subidas a la red, Flipkens ha recorrido a lo largo de su carrera profesional 125 distintos torneos. No digo que haya disputado 125 en total sino que se ha desplazado (algunos temporada tras temporada) a ese número de diferentes torneos. ¡125 rincones del mundo para jugar al tenis!, la mayoría de tenistas en su carrera no superan los 100 y muchas de ellas repiten constantemente año tras año los mismos 30-35 torneos como mucho. "No os podéis imaginar de cómo me siento tras haber dado este salto... en junio de 2012, hace unos meses tan sólo, estaba la 260 en el ranking WTA y no pude entrar ni a la previa de Wimbledon, han sido muchas emociones juntas pero he vuelto a la élite", decía una visiblemente muy emocionada Kirsten.

Tras aquélla exitosa juventud, poco ayudaron las lesiones a Kirsten. Una tras otra, cada vez en una parte del cuerpo distinta, fueron hundiendo a la que llamaban 'tercera reina del tenis belga'. A pesar de haber brillado en los Grand Slam Junior, en los torneos absolutos sólo ha alcanzado en dos ocasiones la tercera ronda y en siete la segunda. Terminó las temporadas 2009 y 2010 entre las 100 mejores del planeta (#81 y #77 respectivamente), y su mejor ranking lo consiguió el 21 de junio de 2010 (#59) tras alcanzar las semifinales en el torneo WTA holandes sobre hierba de s'Hertogenbosch. Este lunes ha aparecido en los rankings como la #69 tras alcanzar la segunda ronda en el US Open y sumar su primer gran título en el WTA de Quebec. "Si me lo dicen al empezar el verano ni me lo creo".

Durante años ha perseguido a esta tenista un dolor de cabeza insoportable que le impedía rendir al máximo. La suerte dejaba de lado a Flipper, una y otra vez. "Este año estuve fuera de competición ocho semanas por coágulos en la sangre. La Federación me retiró su apoyo y a esas alturas poca gente creía ya en mí. Es en los tiempo difíciles cuando compruebas quiénes son verdaderamente tus amigos. Pero sabía que podía luchar y que les podía demostrar a todos que estaban equivocados conmigo". Tras dos meses parada Flipkens volvió en un ITF de Rumanía, de esos que se ha pasado todo el año recorriendo, trabajando en torneos donde no hay periodistas ni recogepelotas, labrándose de nuevo un gran futuro. Tras hacer cuartos de final, se desplazó a su querido WTA en césped de s'Hertogenboshc donde alcanzó unas sorprendentes semifinales, derrotando a una top10 como Sam Stosur y a una top20 como Roberta Vinci.

"Ese torneo en Rosmalen me dio mucha confianza a mí misma. Podía resurgir, lo sabía", remó durante el resto de verano en el circuito ITF ganando otros dos ITF 25.000. Siguió su impulso y en el US Open disfrutó del partido de segunda ronda en la Arthur Ashe que le enfrentó a la número 1 mundial Victoria Azarenka; ese mismo día se despedió Kim Clijsters. "El US Open fue emocionante para mí, sobre todo por jugar el último dobles con Kim, estaba cansada tras un duro verano, no entraba al cuadro principal de Quebec así que mi idea era darme de baja". "Finalmente algunas tenistas se dieron de baja y me confirmaron que entraba al cuadro principal; me dije 'ey, vamos a intentarlo por Quebec'. Cambié mis planes a última hora y aquí estoy".

"No hay nadie que me acompañe hoy aquí, he venido sóla; no hay entrenador al que abrazarme, ni nadie más ha venido conmigo, así que muchas gracias a todos por haber acudido a esta final y por acompañarme en este momento especial", decía cuando recogió el micrófono en la entrega de premios. Es el triunfo de la constancia, "tengo ganas de llegar a casa sobre todo para poder dar un abrazo a los que han estado detrás cuando no todo iba bien", decía Flipkens vía twitter. Conteniendo las lágrimas tras una vida en la que todo fueron amigos cuando parecía una junior con potencial que después se transformaron y le dieron la espalda cuando las lesiones le lastraban. Una tenista que coge vuelos sola, que se tiene que buscar cada día compañeras de entrenamiento, que muchos días come sola, que se prepara los partidos sola y que llega a cada hotel sola. Su economía no le permite otra cosa, es como hablamos el otro día la historia de una enamorada del tenis que luchó y luchó incansablemente hasta alcanzar la gloria. Por ello el gran mérito y la enorme admiración que cualquier amante del tenis siente por Flipkens.

"El éxito no es la victoria, sino todo lo que has peleado por ganar. Esa sensación es la que me hace muy feliz". Esta cita de un campeón como Rafael Nadal se adapta maravillosamente al camino que lleva recorrido desde que con 5 años cogió por primera vez una raqueta Kirsten Flipkens. Una historia profesional como una alocada partida de Painball, una 'aleta' ('flipper') salvadora que reusaba caer levantándose una y otra vez, un auténtico ejemplo de deportista profesional.

"Es el día que lo recompensa todo, es el día más feliz de mi vida". Es la historia de Kirsten Flipkens, el triunfo de la constancia que tanto nos enseña.

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