Juan Carlos Ferrero deja el tenis, adiós "Mosquito"

Héroe español de la Copa Davis (que ganó en tres ocasiones), campeón de Roland Garros y ex número 1

Juan Carlos Ferrero con su título más preciado: Roland Garros 2003.
Juan Carlos Ferrero con su título más preciado: Roland Garros 2003.

Juan Carlos Ferrero se retira después de 13 años en la élite y la ATP despide a otro ganador de Grand Slam y Copa Davis y hombre que ha sido número 1, como Andy Roddick, recientemente jubilado. Como él, Ferrero dejará de ser tenista profesional en casa, en Valencia y en su torneo, el Valencia Open 500, pero no se desvinculará de este deporte que siempre ha sido su vida. Seguirá con su proyecto de formación de tenistas con su proyecto "Equelite".

Ferrero en su última comparecencia en Copa Davis, este año, en Oviedo: Foto.daviscup.com

El tenista valenciano ha sido uno de los jugadores que ha hecho más grande la conocida Armada española, y uno de los que dio continuidad a esta fantástica saga de jugadores especialistas en tierra batida, pero también competitivos en pistas duras, que se inició en España con Sergi Bruguera y que tuvo continuidad con Carlos Moyá y Álex Corretja, como máximos representantes del tenis español.

Ferrero cerrará 12 años en la élite del tenis mundial aunque su carrera ha estado muy marcada por las lesiones que le han impedido competir regularmente en los últimos años y que le hicieron no ganar ningún título desde 2003, cuando llegó a ser número 1 del mundo, hasta 2009 cuando se reencontró con la victoria en un torneo como Casablanca.

Juan Carlos Ferrero en 2001.

Juventud precoz


Su irrupción en el circuito profesional fue muy llamativa. En sus primeros pasos ya demostró la categoría de tenista ante el que nos encontrábamos y con 19 años ya había conquistado su primer título ATP en Mallorca, además de una semifinales en Casablanca.

Sin embargo, donde se dejó ver por primera vez a nivel internacional y se exhibió de manera exuberante fue en su debut en la Copa Davis ante Yevgeni Kafelnikov. En 2000 y con 20 años recién cumplidos, Ferrero despachó al ex campeón de Roland Garros (1996), ex número 1 del mundo (lo fue en 1999) y top 3 mundial en ese momento, con una paliza tremenda, un triple 6-2.

La llegada de Ferrero revolucionó el panorama español y metió un poco de picante a un circuito que vagaba sin un sólido líder del circuito. Sampras comenzaba su decadencia y el número 1 mundial sufrió muchas variaciones.

Este mismo año, 2000, fue el de la consagración de Ferrero. Su enorme talento ya le apuntaba como uno de los mejores jugadores del mundo en pistas de tierra batida, aunque sufrió una dolorosa derrota en las semifinales de Roland Garros donde el campeón, Gustavo Kuerten, le puso freno en semifinales. Ferrero ya venía apuntando de qué era capaz, en superficies lentas tras jugar la final de Barcelona ante Marat Safin, (a quien conocía bien de su formación en Valencia), y sus buenos papeles en Roma o Hamburgo antes de llegar al Grand Slam parisino. Sin embargo, este mismo año consiguió la primera Copa Davis para España y fue el indiscutible protagonista de la competición. Después de ganar sus dos puntos contra el potentísimo equipo ruso encabezado por Kafelnikov y Safin, también venció a Vince Spadea en las semifinales en una cómoda victoria por 5-0 y fue el héroe del Palau Sant Jordi, en Barcelona, en la victoria sobre el poderoso equipo australiano que llegaba con el ex número 1 mundial Patrick Rafter, el futuro número 1 Lleyton Hewitt y uno de los mejores jugadores de dobles del momento: Mark Woodforde. Albert Costa perdió su partido contra Hewitt, pero él consiguió la victoria el viernes contra Rafter y en un partido histórico para el tenis español sentenció la eliminatoria ante Hewitt, otro de sus históricos rivales.

Kuerten le puso su tope en Roland Garros, (su torneo fetiche), en 2000 y 20001, en sendas semifinales. Allí, el mismo brasileño reconoció que no era superior al valenciano en los intercambios y que la clave de los partidos había estado en su servicio, (el histórico punto débil de Juan Carlos).

La derecha de Ferrero era un arma terrible, aunque su revés a dos manos no tenía fisuras. Una de las principales virtudes del jugador nacido en Onteniente (Ontinyent), era su capacidad para dominar los partidos desde el fondo de la pista y pegar “winners” desde cualquier flanco de la cancha.

En 2001 continuó con su progresión. Su juego de fondo le permitía defenderse bastante bien en pistas duras, (sobre todo outdoor), y ser uno de los 2 ó 3 mejores del circuito en arcilla. Esta vez, en el circuito de tierra batida completó una temporada histórica, campeón en Estoril, Barcelona ante Carlos Moyá y Roma ante Gustavo Kuerten, perdió la final de Hamburgo ante Albert Portas y volvió a quedarse a las puertas de la final de Roland Garros ante el campeonísimo brasileño “Guga” Kuerten.

Guga Kuerten derrotó a Ferrero en Roland Garros 2001 y 2002

Todavía le daría tiempo para sumar un nuevo título en Gstaad para seguir subiendo en el ranking. A mitad de 2001 ya era un Top 10 de pleno derecho y se afianzaría entre los 5 primeros hasta más allá de 2002. Sin embargo, y pese a un par de semanas fuera del Top 10 por aquella fecha, se mantuvo entre los mejores hasta que, finalmente, en 2003 consiguiera el número 1 del mundo.

Tuvo que perder su primera final en Roland Garros ante Albert Costa, otro de los jugadores de la que empezaba a ser conocida entonces por Armada Española y que marcaría su trayectoria deportiva, precisamente en 2002, para finalmente asaltar el que, como avanzamos, fue siempre su torneo fetiche; el Grand Slam parisino. Con dos derrotas consecutivas en semifinales ante el mismo rival, Guga, y otra en la final contra su compañero de Copa Davis y amigo, Albert Costa, conquistó su preciado título de campeón en París en 2003.

Por entonces sus éxitos en pistas rápidas ya eran notables. Conocía lo que era ganar torneos importantes en esta superficie, como Hong Kong (2002) o jugar toda una final de Copa de Maestros en Shanghái (2002).


El juego de Ferrero evolucionó de forma notoria conforme avanzaron los años. Desde muy joven destacó por su gran derecha y consistente revés, a los que añadió un servicio cada vez más trabajado que utilizaba para empezar dominando los puntos.

2003, el número 1 del mundo


Por fin, en la misma temporada, Ferrero consiguió sumar todos los factores que eran necesarios para poder alcanzar la cima de la ATP, el número 1 del mundo. Volvió a completar una temporada de tierra batida a la altura de sus posibilidades, pero antes de conseguir los éxitos a los que estaba acostumbrado en arcilla, ya comenzó avisando de sus intenciones en Sydney (donde jugó la final que perdió contra Hyung-Taik Lee) y en Australia donde alcanzó los cuartos de final.

Después consiguió el título en Monte Carlo, llegó a semifinales en Barcelona donde le volvió a parar Marat Safin, y en Roma, donde no pudo con Federer. Sin embargo, conquistó Roland Garros, tras vengarse de Costa en semifinales y ganar al holandés Martin Verkerk la final. Además, llegó a octavos de final en Wimbledon.

Su periplo por la gira americana no fue del todo exitosa, pero consiguió llegar a la final del US Open tras derrotar por el camino a jugadores tan importantes como Chela en tercera ronda, Todd Martin en octavos, Hewitt en cuartos y Agassi en semifinales. Su evolución había sido total, en gran parte marcada por la mejora de su saque. Su victoria ante Andre Agassi fue decisiva porque le permitiría sumar los puntos que necesitaba para desbancarlos del número 1 mundial que ocupaba en ese momento el de Las Vegas.

Jugadores que han marcado su carrera


Ferrero estuvo entre los mejores del mundo en una época en la que Sampras comenzó su declive hasta su posterior retirada y antes de la irrupción del gran Federer. En este periodo, la alternancia en la comandancia de la ATP fue espectacular, una de las épocas en las que se ha podido ver a más jugadores en la cima. Durante los inicios de 2000 y las últimas fechas de 1999 Patrick Rafter, Andre Agassi, Marat Safin, Gustavo Kuerten, Lleyton Hewitt y el propio Juan Carlos Ferrero, además de Andy Roddick, fueron número 1 del mundo. Justo antes de la llegada de Roger Federer, que por fin, ejercería como monarca durante un tiempo sostenido.

De todos ellos, los hombres que realmente marcaron su carrera fueron: Gustavo Kuerten, Andre Agassi, (porque fue a quien sustituyó como número 1), Andy Roddick (porque fue quien le ganó en el US Open y que le relegó a él) y Albert Costa, quien le derrotara en la final de Roland Garros 2002 y a quien él mismo “jubiló” en el Godó de 2006. También tuvo grandes enfrentamientos con Guillermo Coria, con quién discutía por la hegemonía mundial de la tierra batida.

Para finalizar, otro de los hombres que marcaron su carrera fue Rafael Nadal. La llegada del joven balear eclipsó a toda la generación de buenos jugadores españoles por su enorme presencia y su capacidad para ganarles a todos. El balear empezó a ejercer un dominio absoluto en tierra batida y también sobre los españoles.

No obstante, Juan Carlos fue capaz de pararle los pies en los cuartos de final de Cincinnati en 2006, así como en los octavos de final de Roma de 2008, donde el “Mosquito” en la que era la segunda derrota de Nadal en 106 partidos sobre arcilla.

Sin embargo, la llegada a semifinales del Open de Australia de 2004, donde caería contra Roger Federer marcó su punto de inflexión. A partir de ahí una varicela le apartó de la competición un mes. A la enfermedad se le unieron toda una plaga de lesiones que le hicieron bajar al puesto 33 de la clasificación a final de temporada.

Una tónica que continuaría en los siguientes años, donde sin embargo desarrollaría proyectos ligados al tenis. Así, decidió crear una academia de tenis de alta competición (Equelite) para que las más jóvenes promesas pudieran entrenar al más alto nivel. En ella ofrecía los mejores entrenadores y las más cómodas instalaciones a los chavales. Incluso la dotó de un hotel donde pasar las noches.

Junto a la creación de la academia, puso en marcha el torneo de Valencia (2003), primero disputado sobre tierra batida, y posteriormente trasladado al Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y jugado sobre pista rápida indoor. En la actualidad dicho torneo lo comparte con el otro gran tenista de la comunidad, David Ferrer.

Ferrero en el Ágora del Valencia Open 500

En las pistas mientras conseguía sacudirse una sequía de seis años sin ganar con la victoria en Casablanca en abril de 2009, que iba a dar paso a una “segunda juventud” en 2010 con los triunfos en Costa de Sauipe, Buenos Aires y Umag y la final en Acapulco.

Unos éxitos que cortarían de nuevo las lesiones, y que sólo le permitirían alzar una nueva copa, la lograda en Sttutgart en julio de 2011.

Sin más ganas de sufrir, uno de los más grandes tenistas españoles de la historia y uno de los cuatro (Santana, Moyà y Nadal) que ha logrado ser número 1 pone fin a su carrera.

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