Los tenistas que perdían dinero

Tenistas que son acogidos donde compiten, vuelos de bajo coste y selección minuciosa del calendario es su distinta manera de vivir el tenis

Jardín de entrenamiento en el torneo de Bucharest. Fuente: bcropen.com
Jardín de entrenamiento en el torneo de Bucharest. Fuente: bcropen.com

 

Los rankings de la ATP y de la WTA no tienen fin, tras los 10 primeros tenistas del mundo van otros 100 y luego otros 100 y así hasta un número infinito pero realmente ¿quiénes son los tenistas profesionales? ¿a partir de qué ranking se puede ser tenista profesional? ¿cuáles son los ingresos de un tenista? Estas preguntas trataremos de responder hoy en Punto de Break, profundizando en la burbuja del tenis profesional más allá de las superestrellas.

Millman y los obreros del tenis

John Millman, tenista australiano de 23 años, no puede costearse sus desplazamientos a los torneos fuera de su país si no vuelve con el trofeo de campeón en las manos. Viajes, equipamiento, alojamiento, entrenador... todo son gastos y las ayudas de federación y patrocinadores para un top400 son infimas. "El tenis es injusto y clasista" decía John en su blog. Realmente un caso como el suyo deja claro que no todos gozan de las mismas oportunidades. Vive en un país donde apenas hay Challengers y donde los torneos Futures se encuentran desperdigados por todo el país para que los municipios los costeen y así ahorrarse ese dinero la Federación.

Sin embargo para los tenistas europeos es más sencillo. Tienen muchos más torneos a su alcance, pero la competitividad es más alta y también son numerosos los casos de tenistas a los que las cuentas les fallan. Pero no es la historia sólo de jóvenes jugadores lejos del top200, es la historia diario de miles de tenistas en todo el mundo, incluso algunos dentro del top100 que sufren la exigencia económica de este deporte. Una derrota en primera ronda de un Challenger suele reportar menos de 1000 euros, incluso todo lo que no sea llegar a cuartos de final hace el torneo poco rentable. Y hablamos de un ATP Challenger, la 'segunda división' del tenis. Si a esos 1000 euros le restas el viaje, el alojamiento y los gastos del entrenador, las cuentas evidentemente no cuadran. Y eso que nos estamos poniendo en el mejor de los casos pues los torneos femeninos están peor pagados y los ITF Futures masculinos tienen una dotación en premios que es casi la mitad.

Esto obliga a muchos tenistas a tener otras fuentes de financiación, normalmente la familia, pero también préstamos y trabajos. Las Federaciones buscan la foto con el tenis que sale por televisión y por ello dejan a un lado estos torneos donde realmente nace el tenis y estos tenistas que son un auténtico ejemplo de pasión por este deporte. Para que un tenista pueda ser considerado profesional y vivir de ello necesita estar entre los 250 mejores, y aún dentro de ese grupo sólo el top50 se lucra verdaderamente y el top100 vive cómodamente. En la WTA las cosas son aún un poco peores y lejos del top100 se hace muy difícil vivir del tenis, siendo más fiel a la realidad hablar de que en chicas 'sobreviven' las 200 primeras del ranking, con suerte.

No obstante, los tenistas no se conforman. La mayoría comparten habitaciones en los hoteles, vuelan con compañías lowcost (con lo dañino que es viajar durante 6 horas en lowcost y estar al día siguiente compitiendo), hablan entre ellos y se acogen mutuamente cada vez en caso de uno, o se las ingenian de mil maneras como ha ocurrido en algunos torneos donde la organización del evento consigue familias locales dispuestas a colaborar que 'acogen' a los tenistas.

"Conozco jugadoras que lo dejan por falta de dinero, el tenis es costoso. Estamos acostumbrados a ver el tenis de profesionales por la televisión, pero pocos saben el proceso que lleva y los gastos que implica. Es difícil. En los torneos menores no se gana mucho, ayudas hay pocas, y es que aquí se pierde más que se gana. Yo de hecho viajo sin entrenador casi siempre", nos comenta a Punto de Break Arabela Fernández, joven tenista española de 21 años hoy 866 del mundo y que llegó a ser la 451 hace poco más de un año. ¿Y te merece la pena? le preguntamos. "Para mí sí. Tengo la suerte de poder hacer algo que me gusta, tanto lo que estudio como el tenis, además el circuito me ha permitido aprender inglés y espabilarme a nivel personal". Arabela nos cuenta que siempre mira con detalle el calendario para seleccionar varios torneos consecutivos en sitios cercanos y que siempre viaja un día antes que el resto pues al ser canaria no le es fácil encontrar conexiones. Compagina el tenis con los estudios de psicología en la Universidad Nacional a Distancia, y afirma que el deporte profesional y la universidad en España están muy mal organizados, siendo realmente complicado para ella compaginar ambas cosas aunque lo consigue exigiéndose mucho.

 

Stahkovsky, el reparto del dinero, las chicas y el calendario

El ucraniano Sergey Stahkovsky ha hablado muchos los últimos días, como sus compañeros Llodra, Wawrinka o Simon. Los nuevos representantes de los jugadores ATP en el Consejo de Jugadores han llegado con paso firme, pidiendo un calendario más cómodo y con más vacaciones, un aumento porcentual del dinero que cobran los tenistas que caen en las primeras rondas y un desigual reparto del dinero entre chicas y chicos.

"No se puede permitir que un tenista asiático, australiano o europeo se desplace a Indian Wells, caiga en primera ronda, tenga que esperar en Miami dos semanas para volver a caer en primera ronda y volver a casa en números rojos tras pasar 3 semanas en Estados Unidos y apenas ingresar dinero suficiente como para pagarte tu propio viaje", decía en su discurso el tenista ucraniano finalmente electo. Sin duda, es falsa la imagen que se tiene del tenista profesional. Muchos se imaginan al Federer patrocinado por Rolex, al Nadal del reloj de medio millón de euros, a la Sharapova de pendientes de Svarowsky o a la Ivanovic vestida por Emporio Armani para la fiesta preWimbledon. Pero eso son las grandes estrellas. Tras de sí, hay decenas de tenistas que no protagonizan los domingos las finales ni tienen residencia en MonteCarlo. "Los tenistas fuera del top20 no tienen ingresos extra más allá del prize money de los torneos mismos", decía Gulbis hace tiempo en una entrevista; "compañeros míos de Copa Davis se han visto obligados a dormir junto a periodistas para que cuadraran las cuentas de la federación, realmente en el tenis hay dos mundos".

Son esos tenistas los que sufren la política que ha imperado en el tenis los últimos años de aumentar el montante del premio del campeón. Es cierto que las pistas se llenan más en las finales de los domingos que en los lunes de primera ronda, pero sin esos primeros encuentros el torneo no se podría celebrar y es que sin vencidos no hay vencedores. Y ahora se reclama que esos vencidos también tomen parte al confeccionar el calendario, para evitar casos como el comentado anteriormente de Indian Wells y Miami. Ahora tras muchos años de batalla los Grand Slam han comenzado a subir los premios para las primeras rondas. ¿Alguien se imagina a un futbolista entre los 100 mejores del mundo (las plantillas de Real Madrid, FC Barcelona, Manchester City, Bayern de Munich e Inter de Milán suman juntas bastante más de 100 jugadores) viviendo con lo justo y sufriendo por costearse una lesión? Si en el tenis los beneficios son tantos en los Grand Slam ¿por qué los tenistas, protagonistas del asunto, reciben sólo entre un 15% y un 20% de los beneficios?

Los tenistas ahora reclaman más dinero, especialmente en los Grand Slam que si aumentaran un 10% más de sus ingresos en favor de los tenistas les darían la solución para todo el año. Y lo reclaman con toda la razón. No vale decir que hay otros deportes peor; el tenis realmente interesa y genera tanto, la discusión aquí es ¿quién se lleva los ingresos y por qué los tenistas no tienen más derechos sobre ello?

En cuanto a la discusión con las chicas, se ha extendido poderosamente a tenor de las opiniones de Gilles Simon. "El tenis masculino atrae más por lo que debería ganar más", ese fue su razonamiento. Muchas de las propias tenistas se muestran de acuerdo con que en los Grand Slam así sea pues ellos juegan a 5 sets, pero de ahí a pedir que se supriman los torneos mixtos pues perjudican a los chicos y sólo benefician a las chicas hay un mundo. Stakohvsky decía que él en los torneos ATP y WTA mixtos tenía que entrenar en peores horarios y jugar en pistas sin cobertura porque había chicas, y que luego a los partidos de estas no acudían ni 20 personas. Aunque en parte eso es cierto, también es verdad que un torneo sólo masculino jamás captará la misma atención ni se verá envuelto del mismo ambiente que un torneo mixto. Los grandes torneos del tenis por excelencia son mixtos y la historia deja claro que eso de que el tenis femenino cause mucha menos expectación que el masculino va por fases. El tenis femenino no es inferior ni menos atractivo, sino que simplemente es diferente y menos conocido por el gran público precisamente por la discriminación que éstas aún sufren por televisiones, medios y patrocinadores ensimismados en la gran época que vive el tenis masculino actual.

Conclusión

Realmente el tenis profesional no es tan bonito ni tan fácil como se ve por televisión. Tras los planetas en el universo también hay estrellas, y los primeros no se verían igual sin las últimas. El tenis profesional tiene dos caras, la de los que viven con el tenis y la de los que sobreviven por el tenis. Unos disfrutan sus grandes títulos y son conocidos por el gran público, otros malviven haciendo lo que siempre les ha gustado, trabajarán por la mañana y entrenarán por la tarde, pues el ranking no espera pero la hipoteca tampoco.

 

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