Polémica sobre la igualdad del reparto de premios de Grand Slam según Stakhovsky

El reparto de premios paritario entre ATP y WTA a debate

Dulko y Del Potro celebran un punto en el doble mixto de Londres 2012
Dulko y Del Potro celebran un punto en el doble mixto de Londres 2012

Dirk Hordoff es el entrenador que prepara a Janko Tipsarevic y a Sergiy Stakhovsky los dos jugadores que de una forma más activa han estado estos días hablando sobre la polémica de la igualdad de premios entre el circuito masculino y femenino y que está generando un debate que trasciende más allá del puro machismo o feminismo y que amenaza con mucho más que una discusión de cafetería, incluso con un posible plante de la ATP a través de su Consejo de Jugadores, donde Stakhovsky tiene un puesto privilegiado.

El ucraniano no da puntada sin hilo y suele ser un tipo interesante de leer y que habla muy claro y con unos argumentos muy coherentes y de peso. Lo que no hace que tenga más o menos razón, pero sí refuerza una de las posturas claras de la mayoría de los tenistas ATP, (es injusto que las mujeres del circuito WTA cobren lo mismo y los torneos conjuntos son un engorro para todos).

Mirnyi y Azarenka ganaron el Oro en Londres 2012.

Torneos mixtos y reparto de premios

Antes de arrancar el US Open, Stakhovsky concedió una entrevista a la periodista Lindsay Gibbs que está publicada en 10sworld.com. La entrevista se produjo a colación de unas publicaciones de Stakhovsky en twitter de los más suculentas (@Stakho_tennis). El ucraniano es uno de estos tipos que merece la pena seguir en sus redes sociales porque no se pasa el día diciendo tonterías aburridas o redundando sobre temas mundanos, sino que para cada tema interesante propone una reflexión muy particular y muy meditada. “No tengo muchos seguidores, pero es muy interesante mantenerse en contacto con ellos y retroalimentarse para escuchar lo que piensan porque siempre hay puntos de vista diferentes”, aclaraba el educado Sergiy.

Stakhovsky gana un partido importante.

Desde que se formara el nuevo Consejo de Jugadores después de la salida de Nadal, Stakhovsky ha pasado a formar una parte importante del entramado de este organismo. “Me gusta participar. En realidad me gustaría cambiar muchas cosas y esta es una de la razones por las que fui elegido”, explicaba.

Los temas tratados son muy interesantes, pero una de las principales temáticas polémicas que se trataron fueron las declaraciones previas a Wimbledon de Gilles Simon cuando se quejó de la paridad salarial de las chicas de la WTA con los chicos de la ATP en los Grand Slams.

Stakhovsky no tardó en pronunciar su misma opinión que la de Simon: “La retroalimentación con el público de twitter fue bastante mal”, argumentaba Sergiy, “pero esto no va a cambiar mi punto de vista. Todavía pienso que los premios no pueden ser los mismos por la cantidad de trabajo que hacemos los hombres con respecto a las mujeres, la cantidad de tiempo que invertimos en la pista es muy distinto”, argumentaba.

“No lo puedes comparar”, explicaba. “Y creo que ni siquiera se pueden comparar los ingresos que genera el circuito masculino en comparación con el femenino en el Grand Slam”, concluyó.

“Evidentemente es un tema complicado pero en otros deportes distintos ocurre y no le hiere la sensibilidad a nadie”, dijo con rotundidad Sergiy. “A las jugadoras de fútbol y las jugadoras de golf no se les paga tanto como a sus homónimos masculinos. Es sólo un negocio. No estamos hablando de la igualdad entre hombres y mujeres. Claro que somos iguales. Claro que los dos sexos somos personas. Seres humanos. Pero no estamos hablando de derechos humanos, estamos hablando de un negocio. Ingresos puros y duros. Un negocio. No es nada personal”, explicaba con mucha rotundidad.

Sharapova en su faceta de empresaria. Foto:sugarpova.com

Después argumentaba algunos ejemplos en los que, por ejemplo, las mujeres ganaban más dinero en otros gremios y no había ninguna alarma social, como por ejemplo las modelos con respecto a los modelos.

La argumentación es válida en muchos conceptos: Uno de ellos, quizá el más contundente, lo explicaba así: “Nunca ha habido una época la que la gira mundial haya sido organizada por las mujeres. Ni un solo Grand Slam, nunca, tuvo más asistencia a la final femenina que a la final masculina. De eso estoy 100% seguro”, explicó.

El otro argumento, que también es válido, es que “las mujeres de la WTA siempre se han mostrado menos unidas que los hombres de la ATP a la hora de reclamar sus derechos o de pelear por el dinero. Nosotros nos sentamos y tenemos innumerables charlas”, comentaba.

“Se trata de que los hombres están dispuestos a comprometerse y de comunicase y hacer un trabajo común hacia los Grand Slams, y las mujeres casi no les da ni para ir a nuestro rebufo”, se quejaba. “Sin embargo, no hemos recibido ni un solo “Gracias”. Quiero decir que han conseguido un aumento en los premios de Roland Garros, un aumento en el US Open y un aumento en Wimbledon, pero ha venido ninguna jugadora de la WTA a las oficinas de la ATP a decirnos: ‘Estamos muy agradecidas de que los premios sean conjuntos para que así podamos ganar más dinero’, mascullaba. “Si tuvieran su propio Consejo, si hicieran un trabajo conjunto con los Grand Slams y hablaran entre ellas, sería una historia diferente. Pero nosotros hacemos este trabajo por ellas”, concluyó.

Sin embargo, y dejando el problema del dinero al margen, Sergiy explicó otra realidad de la que se habla poco pero que es un problema real en muchos torneos donde el circuito masculino y femenino coinciden. “Cuando hay un evento combinado es muy difícil conseguir una pista para entrenarse. Hay que levantarse a las 7 de la madrugada y tener suerte. Quiero decir con esto que los torneos conjuntos son arcaicos. Vamos a dividir todos los eventos que podamos. Haremos los Gran Slams conjuntos y esto es todo”, reclamaba.

El tour de las mujeres no es de mi incumbencia, no tengo ni idea de cómo funciona… No queremos tomar el dinero que ellas consigan por sus medios, sólo queremos ser recompensados como merecemos. Si ellas consiguen más dinero de los Grand Slams no es nuestro problema, no nos importa, pero no queremos que nos den a nosotros menos para dárselo a las mujeres”, comentaba Stakhovsky. (En cualquier caso, por si le interesa, aquí le dejamos una humilde explicación).

La vida del tenista medio de la ATP

Stakhovsky pone sobre la mesa en esta interesante entrevista, alguna de las realidades que hoy vive el circuito. Lo cierto es que se puede ser profesional entre los 150 primeros del mundo sin problemas pero también sin lujos. Y más allá, el tenis puede resultar un negocio deficitario. “Ahora el juego en la ATP es más físico que nunca. Los jugadores no deben de estar preparados para un gran desgaste físico y psicológico. Se ha convertido en un deporte mucho más rápido, más físico, mucho mejor, así que se necesita más personal. Un jugador de élite no puede viajar solo ni con su entrenador nada más, necesita preparadores físicos, fisioterapeutas… y esto cuesta mucho más dinero”, explicaba Sergiy Stakhovsky.

“Yo estaba clasificado el 31º del mundo, he ganado cuatro títulos ATP, pero la final de todo, ¿qué es lo que tengo? Yo no tengo mucho. Tengo un apartamento en Bratislava, un poco de dinero en mi cuenta y eso es todo. No conduzco un Ferrari como todos piensan. Eso no es real”, concluyó.

Conclusiones

Después de leer a Sergiy Stakhovsky a uno le parece que la gran injusticia se cierne sobre el tenis masculino y que el pobre ucraniano tendrá que tener suerte o un buen plan de jubilación para acabar su carrera. En 2012, Stakhovsky ha facturado 300.791 $, y todavía quedan un buen puñado de torneos en la gira asiática, alguno con suculentos premios y con menos oposición porque muchos de los grandes jugadores del Top 10 van a estar “invirtiendo en otros negocios”, como el descanso de cara al Masters 1000 de Paris, la Copa Davis o en el caso de los más grandes, probablemente muy metidos en la Barclays ATP World Tour Finals.

Par completar, explicaremos que, según los datos que constan en la ATP, Stakhovsky ha facturado 2.479.030 $ a lo largo de su carrera en el combinado de su actividad como tenista individual y doblista, lo que supera con creces la facturación de toda una vida de trabajo de un asalariado medio de un país europeo. Hay que ser condescendientes y ver las cosas como son y como realmente las explica Sergiy. Probablemente la comparativa habría que hacerla con la élite mundial en cada disciplina, y dividirla por la “vida útil” de un tenista y después, restarle los gastos mínimos que implican sus viajes y su cuerpo técnico. Con todo esto, y una persona de 26 años puede permitirse algo más que “un apartamento en Bratislava” y algo de dinero en su cuenta. Esto para que no nos volvamos locos en el punto de partida.

Con respecto a las reflexiones que deja, en cualquier caso, hay que concederle una gran parte de razón en varios de los puntos que expone con respecto al reparto igualitario de premios entre WTA y ATP y también en los problemas que les ocasiona a los profesionales tener que compartir un mismo torneo con el circuito femenino.

Reparto de premios

Nos comentaban, sin falta de acierto, que los tenistas deberían de cobrar sobre la base de la facturación que son capaces de atraer. El problema es que para que Serena Williams llegue a semifinales de un Grand Slam debe de jugar contra 5 tenistas a las que debe derrotar, pero es que Azarenka, Sharapova o Radwanska también. Esto exige que haya un cuadro de 128 protagonistas y todas ellas forman parte del espectáculo. Como en cualquier película, obra de teatro, etcétera, hay protagonistas que reclaman más la atención del público y mejores y peores actores y actrices de reparto, pero todas tienen derecho a un salario digno, porque, a la hora de los entrenamientos, (que es una parte importantísima de su trabajo), todos trabajan al límite de sus posibilidades.

Las cosas no son tan sencillas como las expone Stakhovsky aunque, insisto, desde mi perspectiva en los términos globales, tiene toda la razón en sus argumentos.

Pero puestos a discriminar trabajo de talento, Sergiy habla de, y cojo palabra textuales: “Todavía pienso que los premios no pueden ser los mismos por la cantidad de trabajo que hacemos los hombres con respecto a las mujeres, la cantidad de tiempo que invertimos en la pista es muy distinto”. Bien. Si cojo esta parte del texto le preguntaría a Stakhovsky, si al tenista, y ahora nos centramos todos en el masculino, debería de cobrar lo mismo por su talento que por su capacidad de trabajo. Y voy a poner un ejemplo clarísimo; David Nalbandian ha sido y es un mito del tenis argentino y un jugador que merece el máximo respecto. Sin embargo, su facturación, es mucho más grande que la de Pablo Andjújar, que hoy ocupa un lugar mejor que él en el ranking por no hablar de Tommy Robredo, que es de su misma generación y de su mismo año de nacimiento (para quien considere que Genaración es igual a mismo año de nacimiento (1982)). Nalbandian tiene una facturación de casi dos millones de dólares más que el de Hostalric según la ATP, y les puedo garantizar que el trabajo de uno y otro, las horas invertidas en entrenamientos y en pista, no tienen nada que ver. Así que el tenis también premia al talento. Es más, al aficionado lo que le gusta ver es el talento más que el trabajo de cada uno y si no, fíjense en la diferencia abismal que hay entre seguidores de Roger Federer y los de Rafael Nadal. ¿Trabaja más Federer que Nadal? Entonces, ¿por qué gana más dinero? Por calidad.

Ahora nos vamos a este apartado. Evidentemente la mujer número 1 del ranking no le ganaría ni un partido al 150 del mundo. Ni a dos ni mucho menos al mejor de 5 sets. Sin embargo el tenis femenino tiene un atractivo muy distinto. Un partido masculino se puede definir con un solo break. El saque se ha convertido en una herramienta tan importante que una ruptura puede ser decisiva en cualquier manga.

En chicas no es así. Las alternancias en el marcador son mucho mayores y los partidos tienen muchos vaivenes. ¿Trabajan menos, tienen menos calidad? Es posible. Prácticamente seguro. ¿Su tenis es menos atractivo? Para muchos así es. Merecen cobrar menos dinero… depende de quiénes y con quiénes se comparen.

En lo que sí estamos completamente de acuerdo es que si la WTA quiere luchar por sus derechos no puede esperar que la ATP sea su capa y su espada. Y por supuesto que si este debate trasciende y pone en peligro la estructura de los Grand Slams, serán ellas en primera persona o agrupadas en un Consejo las que tengan que defenderse.

Con respecto a la organización conjunta de eventos… pues muchas veces lo que el circuito masculino no tiene lo aporta el femenino y al revés. Estoy de acuerdo con Pedro Gutiérrez de que la WTA no tiene que estar tirando por el camino de la belleza como reclamo principal de sus figuras. Cada una que luche con su cuerpo por los contratos de patrocinio que quieran o que desvíen sus carreras hacia otros convenios o intereses, pero la WTA tiene armas para poder defenderse. Es su momento para dar un paso al frente.

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