La preocupante ambición de los aspirantes a ganar un Grand Slam

Berdych, Tsonga y Ferrer prácticamente niegan la posibilidad de ganar un Grand Slam 

Tsonga se rinde, eliminado en el US Open 2012. Foto:emol.com
Tsonga se rinde, eliminado en el US Open 2012. Foto:emol.com

El circuito masculino de la ATP viva “probablemente la mejor era del tenis”, como confirmó Tomas Berdych tras ser consultado en rueda de prensa en el US Open, porque ha coincidido en una misma época el talento de cuatro jugadores que parecen a un nivel demasiado lejano de sus perseguidores, pero la dejadez y el desánimo con el que hablan sus perseguidores sobre la posibilidad de poder conseguir la victoria en un Grand Slam comienza a ser preocupante.

La frase que vuelve a ser detonante de este artículo de reflexión no tiene desperdicio: “Hago todo lo que creo que es lo mejor. Estoy intentando hacerlo todos los días, trabajo duro y afortunadamente hoy en día puedo decir que hago las cosas lo mejor que puedo y lo mejor que podría hacerlas, pero esto es lo que hay. Pero esto es lo que hay. Creo que los “majors” (los Grand Slams), no están al alcance de todo el mundo. Hoy en día probablemente sólo estén al alcance de tres. Esto es así. Probablemente estemos en la mejor era de nuestro deporte”, aseguró, resignado, Tomas Berdych, número 7 del mundo y cabeza de serie número 6 del US Open.

Claro que la reflexión va mucho más allá. El modo de pensar de Berdych no es el único entre los que están posicionados como los primeros candidatos a la oposición. La “pole position” de “la resistencia”. El año pasado, en una entrevista concedida a una revista española David Ferrer aseguró que sus máximos objetivos para la temporada entrante eran jugar una final de un Masters 1000 y Ganar el Trofeo Conde de Godó, (el Barcelona Open Banc Sabadell), un ATP 500. Cuando el número 5 del mundo ni se plantea ganar un Grand Slam, o el 7 confirma que “quizá esto sea cosa de 3 chicos”, un analista no sabe si pensar que está de enhorabuena por vivir una época con jugadores de tanto nivel o si, realmente, algunos de los buenos no tienen la ambición suficiente para ser los mejores. Para Tsonga, que ayer cayó eliminado y no está en condiciones de rebatir nada en este US Open, su legado es una frase como esta: “Hoy en día, ya es algo muy bueno si puedes ganar un partido contra uno de estos chicos. Dos, es algo asombroso. Tres… por el momento es imposible”, explicó el francés.

El nivel del Top 4

Los números de los jugadores del Top 4 asustan y cualquier comparativa que se pueda hacer contra otro jugador del circuito, (a partir de 4 ó 5 partidos), es sencillamente desoladora. Federer no discute con los jugadores más allá del quinto puesto. A Federer sólo se le puede medir con los mejores de la historia. Con Nadal quedará el eterno debate de si es mejor o peor jugador en pistas rápidas, (independientemente del cariño u odio que se le tenga por su estilo de juego), en cuanto a resultados no hay discusión de sus méritos y con respecto a Djokovic, quedan pocas dudas de que es un jugador prácticamente invencible en pistas rápidas y tremendamente competitivo en tierra batida y hierba. Es impensable ver a Nole o Federer eliminado antes de cuartos de final de un Grand Slam. Portentosa, una derrota de Rafa prematura, (como la de Lukas Rosol), y tras ellos, aparece la figura de Murray, también regular en las semifinales, aunque todavía sin confirmar la sospecha de que él sí tenga la posibilidad de ganar un Grand Slam. Pero la realidad está como se lee. Puntualmente, alguno de ellos puede fallar, pero hay 4 escalones, (2 partidos mínimo), ante ellos para ser campeón.

La intimidación mental

La situación ha llegado a un punto de fractura donde parece que mentalmente se ha abierto una brecha insalvable. Los jugadores, incluso los que están más cerca de ellos saben que es imposible ganarles un partido fácil, y en los partidos duros, cuando el físico aprieta y la cabeza manda… a los Ferrer (5), Tsonga (6), Berdych (7), Tipsarevic (9) y compañía se les apaga la luz.

Los resultados en el “cara a acara”, como explicamos son un auténtico drama: Ferrer lleva 0-14 contra Federer, 5-9 contra Djokovic, 5-17 contra Nadal y 5-6 contra Murray. Es el único jugador capaz de presumir de haberles ganado 4 ó más partidos a 3 de ellos. Su balance contra el Top 4 es de 15 – 46. (Un balance reducido de 1-3 o lo que es lo mismo, gana un 25% de los partidos que juega contra ellos).

Para Tsonga los números no son mucho mejores: 4-8 con Federer, 6-7 con Djokovic, 3-7 con Nadal y 2-6 con Murray. (15- 26, lo que le deja por encima del 50%).

Con Tomas Berdych las estadísticas son: 4-11 con Federer, 1-9 con Djokovic, 3-13 con Nadal y 4-2 con Murray. Sí, es el único jugador de los Top 9 que tiene ganado un cara a cara con alguien del Top 4. (12-35, sobre el 33%).

Para Tipsarevic las cosas empeoran más… si cabe: 0-5 con Federer, 2-6 con Djokovic, 0-3 con Nadal y 3-5 con Murray. (5-19).

Un Grand Slam

Las estadísticas hablan muy a las claras de cuál es la realidad hoy del circuito y lo difícil que es ganar un solo partido a los jugadores del Top 4, incluso para el resto del Top 10. La retirada de Roddick también deja, en este sentido, una reflexión muy dura. Cuando Andy abandone faltará ver qué decisión toma Lleyton Hewitt, junto a Del Potro (US Open 2009), el único jugador que quedaré en activo que tiene en su palmarés un Grand Slam además de Djokovic, Federer y Nadal. Falta por ver la reacción de Murray y cómo se puede comportar Del Potro, que es el único que nunca muestra una debilidad psicológica en sus declaraciones cuando habla de sus máximos rivales.

Del Potro respeta a todos, pero nunca se amilana cuando juega contra ellos. Y eso que esta temporada, por ejemplo, lleva un parcial de 0-6 contra Federer, 0-7 en el acumulado con el último partido que jugaron el año pasado. Esta cifra, por ejemplo, fue utilizada contra Nadal con vehemencia por sus detractores cuando Djokovic la alcanzó en sus duelos particulares. Se ceñían a este dato puntual para hablar de la superioridad de Rafa e incluso se planteaban si alguna vez Nadal podría volver a ganar al serbio. Pero Nadal es uno de ellos. Y posiblemente Del Potro también. Primero por calidad, y luego porque el argentino parece, como comentamos, el hombre con más fuerza mental para afrontar a este tipo de rivales. Si vuelve a medirse contra Federer, volverá a intentarlo sin complejos. (En los Juegos Olímpicos estuvo realmente cerca).

Opciones de futuro

Si miramos a corto o medio plazo, el poder de intimidación de los 4 mejores jugadores parece infinito, pero ya hay respuestas para estos jugadores. Quizá todavía no en el resultado final, pero sí a este tipo de declaraciones que son las que motivan la competitividad del tenis: “Entre en la cancha pensando que le podía ganar. Salgo convencido de ello”. La frase es de Milos Raonic tras su derrota en el Masters 1000 de Madrid. Quizá sea ese gen de inexperiencia de la juventud o quizá la ignorancia, que es muy atrevida, pero desde luego, como aficionado o analista… personalmente prefiero este mensaje.

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