Torneo de El Espinar: la grandeza de lo pequeño

Torneo ejemplo que ilumina con su llama el futuro del tenis

Dibujo niño jugando al tenis. Fuente: septimogame.blogspot.com
Dibujo niño jugando al tenis. Fuente: septimogame.blogspot.com

Torneo de El Espinar (Torneo ATP Challenger, Segovia), el caluroso sol de apenas unas horas antes va dejando paso a la luna que ya se asoma por el otro costado, los tenistas se van recogiendo aunque aprovechan a hacer un último peloteo, corre una deliciosa brisa de montaña segoviana, el torneo ha avanzado y cada día quedan menos protagonistas… atención a la imagen: una sonrisa infantil ilumina toda una pista secundaria.

Alejados de la central y de la zona comercial, un niño aglomera a mucho público, tanto que prácticamente supera la expectación que genera la pista de al lado con un partido oficial. Es simplemente un niño de menos de 10 años que con un pelo rubio larguito de lo más gracioso alucina a todos sonriendo sin parar mientras pega con un desparpajo destacable a la pelota. Los profesionales que acaban de dejarle paso dando por concluido su entrenamiento alucinan. E incluso en algún intercambio le aplauden y cantan ‘ohh’ cuando alguna bola no supera la red (por otro lado, casi más alta que nuestro curioso protagonista). Él ni se lo cree. “Me están mirando…” dice mientras los nervios no le afectan y cada vez se lanza más a por la bola. “Ánimo campeón” le dicen desde las gradas, a lo que él responde con una tímida sonrisa acompañada de un “gracias, ¡já!”.

Es la imagen que resume ya 7 días de tenis en El Espinar. El tenis pequeño, el tenis incipiente, el de los niños… en El Espinar cada año nace tenis. Y nace por situaciones como las que les acabo de narrar en el párrafo superior. Los torneos Futures, ITF y ATP Challenger, son más que necesarios. Esenciales. Que tengamos en nuestro país un torneo de esta categoría en el que no sólo se hacen las cosas, sino que además se hacen con estas ganas, esta ilusión y este cariño es impagable.

El Torneo de El Espinar sufre. Es una realidad que este histórico y milagroso torneo pasa por el momento más duro de su ya larga historia. “Hasta una semana antes no teníamos la plena seguridad de que saliera adelante el Open”, confesaba el presidente de honor del torneo Pedro Muñoz a Javier Martín, periodista de El Adelantado de Segovia. Basta con darse un paseo por las instalaciones del Open de El Espinar para comprobar las grandes diferencias con años anteriores. Permítanme la comparación que simplemente busca que comprendan la sensación, es como cuando un grave enfermo lucha contra sus dolencias fuerte y con garra; no está tal y como hace tiempo uno le conocía, pero ahora débil parece más fuerte si cabe porque resiste y le llena a uno de ternura y coraje. Como otrora afirmó Rafael Nadal (campeón de el citado torneo en el año 2003), “sin sufrimiento no hay gloria”. Al superar estos duros momentos de crisis económica que pueden con mucho pero no con todo, se aseguran el éxito presente y futuro. Además de la merecida admiración de todo el mundo del tenis.

Ahora se plantean otras alternativas: cambio de sede (lo más probable sería el traslado de El Espinar a Segovia capital o incluso a Valladolid), nuevos patrocinadores, torneo femenino, fechas… todo a debate porque no se puede permitir que un torneo como El Espinar apague su llama. Esa que lleva dando luz al tenis español sobre pistas rápidas mucho antes de que apareciera esta increíble generación.

Enhorabuena personalmente a todos los voluntarios y a todos los organizadores de este torneo. Tras haber tomado parte del torneo puedo decir con rotundidad que su labor es encomiable. Personas como Monica Muñoz, Goyo Ybort, Virginia Ruano o Pedro Muñoz, capitanean el barco de estos Internacionales de España en pista rápida y han conseguido sacarlo adelante superando vientos y tempestades que facilitaban la opción de dejar el torneo en la estacada. La vida tiene la fuerza suficiente como para tirarte muchas veces al suelo seas quien seas y tengas lo que tengas, pero la verdadera grandeza se descubre cuando aparecen esas dificultades y se tiene la capacidad de levantarse, mirar al frente y apostar positivamente con una sonrisa en el rostro por el futuro.

Niños. Eso es lo que había a montones en El Espinar esta semana. Y eso es lo que necesita nuestro tenis ahora. Oír a niños discutir por qué si y por qué no deben llevar idéntico vestuario dos compañeros de dobles. Oír a un padre explicar a su hijo qué es un tiebreak y por qué con ese sacador italiano no acaba nunca. Oír a niños jugando en el parque de al lado de la central comentar entre sí que deben hablar más bajo para no molestar a los tenistas que juegan. Oír a tímidos niños pedir autógrafos a quien apenas conocen pero que llevan descubriendo durante 2 horas de duro partido, probablemente fijándose en detalles que el resto no percibimos. Oír a una niña mandar callar al tren que pasa al lado de la pista no sea que despiste. Impulsivos, sin reglas, inocentes e ilusionados con lo que ven. Observan el tenis de otra manera pero lo ven; les gusta y les interesa El Espinar. Aprender sus normas, sus aplausos y sus silencios. El tenis es un deporte selectivo, nada primario y muy técnico, que precisamente por ese halo de ‘gran deporte’ llama la atención de los niños. Quieren entrar en ese grupo que entiende, juega y debate el tenis; parece interesante.

Ahora el torneo de El Espinar afronta un futuro incierto como toda la gira de torneos ITF, Futures y ATP Challenger de España. Desaparecen torneos, patrocinadores, subvenciones y ayudas, pero nunca desaparecen voluntarios y personas dispuestas a colaborar. Y esa es la magia de El Espinar, su alma y lo que le permitió alcanzar el título de mejor torneo Challenger del mundo en el año 2009. Llegado este momento toca superar tres barreras: 1) La maldita, o bendita si se ve como una oportunidad, crisis económica y de patrocinadores; 2) El vacío casi permanente en las gradas, ese pequeño gran detalle que permite a un torneo ser recordado o no; y 3) El siempre ansiado y nunca logrado torneo femenino que aportaría una riqueza y un ejemplo a todos sin parangón.

Es el momento de luchar por el tenis pequeño y de los pequeños, por los torneos en los que nace el tenis, por los aficionados al deporte de la raqueta y por la historia de nuestro tenis. Es el momento de construir un tenis más grande aún. Y qué mejor que empezar por los niños, por sus primeras experiencias y por los torneos Challenger por donde pisan todos los grandes tenistas del futuro.

Gracias torneo de El Espinar por tu gran obra, GRACIAS. Nos enseñaste lo grande que es ser pequeño.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes