La gestión del calendario ATP e ITF en 2012: Lesiones, problemas y soluciones

Lesiones constantes, muchas bajas de torneos importantes y ninguna nueva propuesta ATP ni ITF

La temporada 2012 está viciada y adulterada por la competición de los Juegos Olímpicos y ya conocemos cuál es la respuesta a cómo iba a afectar al calendario ATP y al normal desarrollo del ranking y de los jugadores; De momento, las lesiones están siendo las principales protagonistas, las renuncias de algunas de las principales figuras a algunos torneos notables, (como debe considerarse la Rogers Cup de Toronto, todo un Masters 1000), y actuaciones con muchos altibajos de la élite que llega saturadísima de partidos.

Independientemente de las bajas que ya hemos vivido a lo largo de los distintos torneos, (como la de Federer en Monte Carlo, Nadal en los mismísimos Juegos Olímpicos, los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati o la de Djokovic de su propio torneo en Belgrado), lo cierto es que los mejores jugadores del mundo sufren un desgaste bestial, con su presencia en las últimas rondas de todos los torneos, acaban por acumular una cantidad salvaje de partidos. Djokovic lleva 59 partidos jugados y apenas estamos acabando agosto.

Para Federer el castigo es menor debido a su talento y su estilo de juego, muchísimo menos físico y donde su clase le ayuda a ahorrar energías y no desgastar su organismo. Sin embargo, no es menos cierto que ha sumado también 58 partidos a estas alturas de año.

Todo ello sin contar la presencia marginal de torneos como Atlanta o Washington que coincidían plenamente con la preparación de los Juegos o la competición olímpica.

El precio que se paga por tener el tenis profesional en los Juegos Olímpicos es dramático. De momento, Nadal, que fue el principal abanderado de defender un calendario distinto, (y a pesar de haber renunciado desde la primera eliminatoria a jugar la Copa Davis), ha sido el gran damnificado. Rafa no ha aguantado la cantidad de partidos y el ritmo de competición, obviamente, también condicionado por su juego basado, fundamentalmente en sus prestaciones físicas, su velocidad, resistencia, defensa y contrataque. Sin embargo, el año pasado también la carga de partidos acabó con Djokovic roto y casi un cuarto de temporada a la basura.

Replanteamiento del calendario

En principio este problema se avecinará cada cuatro años. La agresividad del mismo está condicionada, en gran medida, por la gran competitividad que hoy en día representan entre sí jugadores del nivel de Murray, Nadal, Djokovic y Federer. La planificación del mismo se ha convertido en una pieza clave para cualquier temporada y equivocarse en la selección de los eventos puede suponer un sobresfuerzo imposible de sostener para los deportistas.

En este sentido, el maestro Federer, ha sabido cómo administrase mejor que ninguno. Roger jugó muchos torneos a principio de año donde podía rascar los 250 puntos o los 500 que le ofrecían los ATP 250 y los ATP 500. Torneos que han sido, (entiéndanme), muy sencillos para él y que le han reportado un colchón de puntos suficientes como para ponerse al comando de la clasificación mundial a pesar de tener un balance con Djokovic negativo en su cara a cara. Con una sola victoria sobre él en 2012 y dos derrotas, le aventaja en la clasificación.

Conclusión

El calendario no es mejor ni peor para unos que para otros, es el mismo. La dosificación de la temporada es vital. Las pistas duras son las más abundantes y la hierba las menos. El año que viene tratará de equipararse con una semana más de hierba, pero de cualquier manera la gestión y programación de los torneos depende exclusivamente de los profesionales. (Sobre todo aquellos que tienen ranking suficiente para poder jugar Masters 1000 de forma directa en los cuadros principales).

Sin embargo, la ITF y la ATP deberían replantearse muchas cosas con respecto a cómo distribuir los eventos. Jugar Copa Davis, jugar dobles o tratar de participar en los eventos más importantes del año, hoy en día es un lastre que ningún deportista está pudiendo soportar… Es un tema a analizar detenidamente. Seguiremos en la pista.

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