La residencia de los tenistas en Londres: ¿Hotel o Villa Olímpica?

La mayoría de tenistas prefiere alojarse fuera de la Villa Olímpica

Villa Olímpica de Londres 2012
Villa Olímpica de Londres 2012

Convertida en el corazón del mundo del deporte durante tres semanas, la Villa Olímpica alberga durante los Juegos Olímpicos a los casi 10.500 atletas de los 204 países que compiten en Londres por convertir los sueños de una vida entera en la realidad más anhelada. En esa colosal instalación levantada especialmente para la esperada ocasión, viven, comen, entrenan y duermen los rostros más importantes del deporte relacionándose entre ellos en una experiencia que pocos logran olvidar. Algunos, sin embargo, optan por esquivar las sensaciones de vivir con todos los deportistas para refugiarse en la soledad de un hotel. Roger Federer, el primer favorito para ganar la medalla de oro, es el cristalino ejemplo de los que renuncian a convivir con el resto de participantes.

Sucede el viernes a última hora de la noche. Con paso rápido avanza la delegación suiza en su entrada en el estadio durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres. Al frente de todos brilla Stanislas Wawrinka, el abanderado helvético. La comitiva se pierde por uno de los fondos mientras las cámaras siguen buscando a una de las indiscutibles estrellas de los Juegos. Cuando todo eso ocurre, Federer, el rostro más ilustre de Suiza, el más insigne del tenis, objeto de todas las miradas sin respuesta, ya está plácidamente dormido en la habitación de una casa alquilada a escasos metros de Wimbledon. Con el estreno en el cuadro individual horas después del evento, Roger no se expone a desfilar con su país. Para el suizo, que suma cuatro presencia en una cita de estas características, los Juegos se compiten así: renunciando a la auténtica esencia del evento que se celebra cada cuatro años.

Al contrario que el resto del equipo Suizo, el tenista de Basilea vive durante los Juegos Olímpicos en un casa, alejado del bullicio de la Villa y aislado de todas las distracciones provocadas por los deportistas que allí habitan. Para Federer es casi imposible moverse por las instalaciones sin ser requerido por otros atletas cada pocos segundos. “He estado en la Villa antes y no siento que haya estado mal”, explicó el número uno del mundo antes de debutar en el torneo. “Me encantaría estar allí de nuevo, pero por supuesto me he convertido en alguien muy famoso en los últimos ocho años, los tiempos han cambiado y cuando me muevo por la Villa las cosas no son tan simples como eran antes”, siguió el suizo. “Esta vez preferimos estar en Wimbledon por la distancia”.

Federer, que se alojó en la Villa durante los Juegos del 2000 en Sydney, en los que conoció a la tenista eslovaca Miroslava Vavrinek, su futura esposa, y en los de Atenas 2004, que abandonó prematuramente en segunda ronda, cambió su hoja de ruta cuatro años más tarde. En Pekín 2008, sorteó el trajín de la Villa buscando la habitual soledad del hotel. No le fue mal: junto a Wawrinka ganó la medalla de oro en el cuadro de dobles, pese a renunciar a vivir unos Juegos Olímpicos desde dentro. "Ya he ido a la Villa para conversar con otros atletas, charlar, verlos compartir, hablar de fracasos, de sueños cumplidos. Me encanta intercambiar ideas con otros deportistas, aunque no soy aficionado a pedir autógrafos. Lo hacía cuando era ‘ball-boy’, pero ahora prefiero una fotografía o conocer personalmente a otros atletas”, reconoció el reciente ganador de Wimbledon.

Novak Djokovic, abanderado de Serbia en Londres 2012Roger, sin embargo, no es el único que opta por este estilo de vida. Los serbios Djokovic, Tipsarevic, Troicki y Zimonjic alquilaron juntos una casa cerca del All England Tennis Club. Las hermanas Williams se alojan en un hotel cercano a Wimbledon. También la rusa María Sharapova, que confesó sentirse acosada en sus medidas apariciones por la Villa. “Uno de mis mayores errores es visitar la cafetería. Me voy sin comer y apenas logro rescatar un zumo de naranja", contó Sharapova tras debutar en la primera jornada del torneo. "Nunca había visto tanta gente tan contenta por tener una foto conmigo. A veces soy un poco inocente cuando se trata de mi popularidad y mi éxito".

No todos piensan igual. Rafael Nadal, ausente en la cita de Londres por una lesión en la rodilla, guarda de Pekín un recuerdo que jamás borrará de su memoria. El español, tan acostumbrado a deambular por lujosos hoteles de todo el mundo, encontró en la Villa Olímpica de los Juegos de 2008 el ambiente necesario para transformar el cansancio en vitalidad. “Llegué muy cansado a Pekín y los entrenamientos se me hicieron eternos, pero vivir en la Villa como otro deportista fue una experiencia fantástica, irrepetible. El ambiente que me encontré me sirvió de gran ayuda. Gracias a todos los atletas encontré la energía y la fuerza mental necesarias para ganar el oro. En un hotel jamás lo habría conseguido”, rememoró el español.

En Pekín Nadal hizo de todo. Pasó noches jugando a la pocha con los jugadores de Baloncesto. Apoyó desde la grada a otros atletas nacionales. Tardó horas en comer día tras día mientras firmaba autógrafos y se fotografiaba con todo el que se lo pedía, incluso con Michael Phelps, el atleta con más medallas en unos Juegos Olímpicos que pidió retratarse con el español. Finalmente, Nadal ganó el oro. Fue el final perfecto para unas semanas inmortales. "El ambiente de la Villa me dio una energía extra. Con los compañeros siempre cerca y con otros atletas españoles animándome cada día. No fue como es habitual, en un hotel. Todos ellos me sirvieron de una gran ayuda aunque ellos no lo sepan. Gracias a ellos tengo una medalla. Además, me sentí más deportista que tenista”, cerró el actual defensor del oro olímpico. Otros han seguido su ejemplo en Londres: Andy Murray, con residencia a escasos metros de Wimbledon, no ha podido evitar la tentación de conocer lo que se siente al vivir junto deportistas llegados de todos los rincones del universo y se instala en la Villa Olímpica con todos sus compatriotas.

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